Henri Rousseau (21 de mayo de 1844–2 de septiembre de 1910) fue un pintor postimpresionista francés, considerado el mayor maestro de la pintura ingenua. Nació en Laval, Mayenne. Antes de dedicarse plenamente a la pintura desempeñó diversos oficios —llegó a trabajar como saxofonista y como cobrador de peaje—; por su trabajo en la aduana se le conoció como Le Douanier ("el aduanero"). Autodidacta, empezó a pintar de forma sistemática alrededor de los 40 años.

A partir de 1886 expuso en el Salón de los Independientes y, desde 1905, en el Salon d'Automne. Aunque en sus comienzos varios críticos se burlaron de su estilo ingenuo y de su técnica poco académica, Rousseau logró el reconocimiento como un genio autodidacta y fue descubierto por artistas y críticos de la vanguardia; escritores y pintores como Guillaume Apollinaire y Pablo Picasso le mostraron su apoyo y admiración. Su obra ejerció una gran influencia sobre movimientos posteriores, especialmente entre artistas de la vanguardia y los surrealistas.

François Mathey escribió: "Rousseau está considerado como el mayor maestro de la pintura ingenua, ya que su arte combina una visión espontánea de la realidad con un universo imaginario de gran poder plástico y poético, en el que alió la audacia con la inocencia, la composición monumental con el detalle minucioso". Esta definición resume bien los rasgos que distinguen su pintura: formas nítidas y planas, colores intensos, perspectivas simplificadas y una mezcla de monumentalidad y minuciosidad en los detalles.

Rousseau es conocido especialmente por sus paisajes exóticos —las famosas "selvas"—, que creó sin haber viajado jamás a los trópicos. Sus motivos proceden de su imaginación y de fuentes como jardines botánicos, zoos, ilustraciones de libros y grabados. El resultado son escenas oníricas pobladas de vegetación exuberante, animales y figuras humanas, que combinan realismo descriptivo con un aire fantástico y poético.

Aunque su vida personal tuvo dificultades —en sus últimos meses mantuvo una relación amorosa infeliz—, su reconocimiento póstumo fue amplio: hoy sus lienzos forman parte de colecciones y exposiciones en museos de todo el mundo y su figura es citada como antecedente directo de varias corrientes modernas.

Obras destacadas (algunos ejemplos que se han hecho universales):

  • La gitana dormida (The Sleeping Gypsy, 1897)
  • La encantadora de serpientes (The Snake Charmer, ca. 1907)
  • El sueño (Le Rêve, 1910)

Henri Rousseau murió en París el 2 de septiembre de 1910. Su obra, inicialmente incomprendida por buena parte de la crítica, hoy se valora por su originalidad, su fuerza plástica y su carácter visionario, que abrió caminos nuevos para el arte moderno.