Panorama general
El trastorno por dolor es un término usado para describir un dolor persistente o recurrente que, según la valoración clínica, está influido de manera importante por factores psicológicos. El dolor puede afectar cualquier región del cuerpo y puede causar malestar significativo o deterioro en la vida diaria. Aunque puede coexistir una patología física, los factores de estrés psicológicos, las emociones o las respuestas conductuales son contribuyentes destacados en el inicio o el mantenimiento de los síntomas.
Características y diagnóstico
Por lo general, los pacientes refieren dolor crónico sin una explicación anatómica o de laboratorio clara que por sí sola justifique la gravedad de los síntomas. El diagnóstico pone el acento en el impacto de los factores psicológicos sobre la experiencia dolorosa, por ejemplo, el aumento del dolor durante el estrés o cuando los síntomas aportan beneficios secundarios. Antes de establecer el diagnóstico, es necesaria una evaluación médica cuidadosa para descartar o identificar causas físicas tratables.
Causas y factores contribuyentes
Se considera una afección multifactorial. La sensibilización biológica de los nervios, lesiones previas, procesamiento inadaptado del dolor, conductas dolorosas aprendidas, ansiedad, depresión y factores de estrés vitales pueden interactuar entre sí. Antes denominado dolor psicógeno, este concepto reconoce que la mente y el cuerpo interactúan en la producción y perpetuación del sufrimiento.
Enfoques de tratamiento
La atención eficaz suele ser multimodal. Las terapias psicológicas, como la terapia cognitivo-conductual o los enfoques basados en la aceptación, abordan el afrontamiento, la dosificación de la actividad y los pensamientos poco útiles. La rehabilitación física y el ejercicio gradual ayudan a recuperar la función. Los medicamentos pueden incluir ciertos antidepresivos u otros agentes de acción central cuando están indicados. En muchos casos, un programa coordinado de manejo del dolor que combine tratamientos psicológicos, físicos y médicos es lo más beneficioso. Se recomienda un uso conservador de los opioides por su limitado beneficio a largo plazo y el riesgo de daño.
Historia, clasificación y diferencias clave
En clasificaciones psiquiátricas anteriores, la etiqueta "trastorno por dolor" aparecía dentro de los diagnósticos somatomorfos; sistemas más recientes han reclasificado estas presentaciones dentro de categorías más amplias relacionadas con síntomas somáticos. Es importante distinguir el trastorno por dolor del dolor neuropático, del dolor nociceptivo causado por daño tisular claro, y de las presentaciones de simulación o trastorno facticio, ya que las estrategias de manejo difieren.
Importancia y pronóstico
Los resultados varían: muchos pacientes mejoran con una atención multidisciplinaria adecuada, mientras que otros presentan síntomas persistentes que requieren manejo a largo plazo. El reconocimiento temprano, evitar procedimientos innecesarios y seguir un plan de tratamiento biopsicosocial mejoran las posibilidades de recuperar la función y la calidad de vida.
Más información: visión general del dolor crónico, lugares frecuentes de dolor, factores psicológicos, opciones de terapia, enfoques farmacológicos.