El sabotaje noruego de agua pesada fue un grupo de misiones aliadas en la Segunda Guerra Mundial. El objetivo de las misiones era la central eléctrica de 60 megavatios de Vemork. Esta central producía un tipo de agua que se denomina agua pesada. El agua pesada se basa en un isótopo del hidrógeno llamado deuterio. Las misiones debían impedir que Alemania fabricara agua pesada. Alemania necesitaba el agua pesada para entender y ayudar a hacer una bomba atómica. Los ataques comenzaron en febrero de 1942 por comandos noruegos y bombarderos aliados. Las misiones se llamaron en código Grouse, Freshman y Gunnerside. Las misiones tuvieron éxito y la central de Vemork dejó de funcionar en 1943.
Contexto y objetivo
La planta hidroeléctrica de Vemork, propiedad de la empresa Norsk Hydro y situada cerca de Rjukan, en la región de Telemark, producía agua pesada mediante electrólisis. En la Alemania nazi se realizaban investigaciones nucleares que necesitaban deuterio para moderar neutrones en ciertos diseños de reactor; por eso los Aliados consideraron estratégico impedir el suministro de este material. El objetivo principal de las operaciones fue paralizar la producción y evitar que cantidades significativas de agua pesada llegaran a manos alemanas.
Las operaciones principales
Las acciones en torno a Vemork combinaron reconocimientos, operaciones de comando, atentados y bombardeos aéreos. Entre las más conocidas estaban:
- Grouse: misión de reconocimiento y despliegue inicial de una patrulla noruega en territorio montañoso cercana a la central; sirvió para preparar operaciones posteriores.
- Freshman: intento británico de asalto con planeadores que fracasó cuando los planeadores y aviones de remolque se estrellaron en Noruega; hubo numerosas bajas y prisioneros, y los supervivientes capturados fueron ejecutados por las fuerzas alemanas, según la práctica entonces aplicada a comandos capturados.
- Gunnerside: acción de comandos noruegos entrenados en el Reino Unido que, en febrero de 1943, penetraron en la fábrica, colocaron explosivos en las cámaras de electrólisis y destruyeron equipos clave. Fue la operación más famosa y tuvo un alto grado de planificación y de precisión, con pérdidas mínimas entre los atacantes.
Consecuencias inmediatas
El saboteo de Gunnerside dañó seriamente las instalaciones de producción de agua pesada y retrasó la capacidad de producción de la planta. Los alemanes repararon en parte las instalaciones y continuaron intentos de trasladar el material, pero la combinación de sabotajes de la resistencia y ataques aéreos aliados a finales de 1943 redujo drásticamente la producción y el transporte seguro del material. Ante la llegada de fuerzas aliadas y por temor a perder el control, los alemanes decidieron mover el resto del agua pesada hacia Alemania; durante ese traslado la resistencia noruega intervino y hundió el ferry que transportaba el cargamento, impidiendo así su llegada a destino (la acción provocó también víctimas civiles, hecho que sigue siendo motivo de debate histórico).
Importancia histórica y legado
Históricamente, el sabotaje de Vemork se considera una operación clave que contribuyó a retrasar el programa nuclear alemán, aunque los historiadores discuten hasta qué punto el agua pesada de Vemork habría cambiado el curso científico o militar si hubiera llegado íntegra a Alemania. La operación destaca por la colaboración entre fuerzas noruegas y británicas, la valentía de los comandos y los riesgos extremos a que se enfrentaron en un terreno montañoso y con clima severo.
Tras la guerra, la historia de los sabotajes inspiró libros y películas (entre ellas una película de Hollywood que popularizó los hechos) y los protagonistas recibieron condecoraciones. La planta de Vemork pasó a ser un museo: hoy en día en el lugar hay un museo industrial y exposiciones dedicadas a la historia de la planta y al agua pesada y las operaciones de la resistencia, donde se recuerda tanto la dimensión técnica como la humana del episodio.
Figuras destacadas
Entre los noruegos que participaron en las operaciones destacan varios miembros de la resistencia, algunos de los cuales se convirtieron en símbolos nacionales de la lucha contra la ocupación. Los detalles personales de muchos de esos participantes están recogidos en testimonios, memorias y estudios históricos sobre la campaña.
En conjunto, el sabotaje de Vemork es un ejemplo de operación de guerra especial combinada con la resistencia local, cuyo objetivo estratégico —impedir el acceso a un material clave para investigaciones nucleares— justificó riesgos muy elevados y dejó una huella duradera en la memoria colectiva de Noruega y de los Aliados.

