Molière (1622 - 17 de febrero de 1673) fue un actor, director y escritor francés. Su verdadero nombre era Jean-Baptiste Poquelin, Molière era su nombre artístico. Escribió algunas de las comedias más importantes de la historia de la humanidad.
Biografía y primeros años
Nació en París, donde su padre tenía una tienda de alfombras. De joven, Molière decidió llevar una vida de artista. A los 21 años, fundó una compañía de teatro que pronto quebró. De 1645 a 1658, recorrió Francia con algunos de sus amigos.
La primera compañía que fundó —la llamada Illustre Théâtre— fracasó y dejó deudas; tras pasar un tiempo en prisión por esas deudas, Molière optó por el trabajo itinerante. Ese período de gira le permitió conocer diferentes públicos, pulir su estilo cómico y formar un conjunto estable de actores con los que volvería a triunfar en París.
Carrera en la corte y reconocimiento
Más tarde, el rey Luis XIV hizo a Molière responsable del entretenimiento en la corte de Versalles, cerca de París. Molière se alegró de tener al rey entre sus amigos, ya que tenía muchos enemigos, especialmente personas importantes de la iglesia católica romana. Las comedias de Molière tratan de las debilidades humanas: los celos, la mezquindad, la hipocresía, el miedo a la muerte. Al poner a sus personajes en situaciones ridículas, Molière quiere entretener y educar a su público.
En Versalles encontró protección y mecenazgo, lo que le permitió mayor libertad creativa y la posibilidad de estrenar obras ambiciosas. También trabajó en colaboraciones artísticas, por ejemplo con compositores como Jean-Baptiste Lully en los comédies-ballet, donde mezcló teatro, música y danza.
Obras principales
Una de sus obras más importantes es Tartufo, que muestra a un hombre intolerante que se abre paso en una familia rica. La última obra de Molière fue Le Malade Imaginaire, llamada en español El Hipocondríaco. Como en muchas de sus comedias, Molière interpretó el papel principal. Murió en el escenario durante la cuarta representación. Debido a sus problemas con la iglesia, no se le permitió ser enterrado en un cementerio eclesiástico.
Además de Tartufo y Le Malade Imaginaire, entre sus piezas más conocidas figuran:
- Les Précieuses ridicules — sátira de determinadas modas literarias y sociales.
- L'École des femmes (La escuela de las mujeres) — comedia sobre la educación y la condición femenina.
- Le Misanthrope (El misántropo) — crítica a las convenciones sociales y a la hipocresía cortesana.
- L'Avare (El avaro, protagonista Harpagon) — comedia sobre la codicia y sus consecuencias.
- Le Bourgeois gentilhomme — comedia-ballet que ridiculiza la aspiración social y las pretensiones de la burguesía.
Temas y estilo
Molière abordó con inteligencia y humor temas universales: la hipocresía religiosa y social, los celos, la avaricia, la vanidad, la ignorancia y el charlatanismo (muy presente en Le Malade Imaginaire). Sus personajes suelen ser tipos reconocibles —el hipócrita, el avaro, la esposa mandona, el falso médico— que él coloca en situaciones extremas para exponer sus defectos.
Su lenguaje mezcla la agudeza verbal y el humor físico, recurriendo tanto a la farsa como a la comedia de carácter. Puso en escena personajes complejos que permiten la risa pero también la reflexión. Su técnica dramática influyó en la evolución de la comedia europea y en la profesionalización del actor.
Controversias y censura
Varias de sus obras suscitaron polémica: Tartufo, por ejemplo, fue prohibida temporalmente tras su estreno porque fue considerada un ataque a la religión y a la piedad pública; la obra sólo pudo representarse plenamente tras intervenciones reales y revisiones. Molière sufrió críticas por parte de sectores del clero y de la nobleza, que lo acusaban de inmoralidad o de escarnio.
Además, su vida privada (matrimonio con Armande Béjart y los rumores sobre relaciones con actrices) alimentó rumores y enemistades que se mezclaron con las objeciones ideológicas contra sus piezas.
Últimos años y muerte
La última comedia que escribió y representó fue Le Malade Imaginaire. Según diversos relatos, Molière enfermó al término de una representación —la cuarta— de esa obra; cayó gravemente enfermo y murió el 17 de febrero de 1673. Existen versiones variadas sobre si murió en el escenario o pocas horas después en su domicilio; lo cierto es que su fallecimiento estuvo rodeado de escándalo por sus enfrentamientos con la iglesia.
Por esos conflictos, en un primer momento no se le permitió recibir sepultura eclesiástica. Finalmente su enterramiento se realizó de forma discreta y sin funeral público, una muestra más de la tensa relación entre su arte y las instituciones religiosas de la época.
Legado
Molière dejó una huella profunda en la literatura y el teatro. Sus comedias se siguen representando en todo el mundo y sus personajes han pasado al acervo cultural como arquetipos de defectos humanos. La tradición actoral francesa y europea le reconoce como uno de los fundadores de la comedia moderna: su mezcla de crítica social y habilidad teatral sirvió de modelo para autores posteriores.
Su troupe y el repertorio que consolidó contribuirían, tras su muerte, a la formación de instituciones teatrales permanentes en Francia (como la futura Comédie-Française). Hoy Molière es considerado, junto a dramaturgos como Racine y Corneille, una figura central del Siglo de Oro francés y de la escena occidental.
Su vida y su obra muestran cómo la comedia puede ser tanto entretenimiento como herramienta de observación y crítica social, capaz de desafiar costumbres y provocar cambios en la percepción pública.