El armisticio y los preliminares de Villafranca fueron firmados el 11 de julio de 1859 en Villafranca de Verona, en el Véneto, por Francia y Austria. Con ellos se pone fin a la guerra austro-franco-sarda, conocida en Italia como la Segunda Guerra de Independencia italiana.
Antecedentes y contexto
Después de las sangrientas batallas de Magenta (4 de junio) y Solferino (24 de junio de 1859), Napoleón III, sin haber consultado suficientemente a su aliado sardo Cavour, propuso un armisticio el 8 de julio y concertó una entrevista con el emperador de Austria Francisco José I, que tuvo lugar el 11 de julio. Aunque las fuerzas franco-piamontesas habían obtenido victorias importantes, la magnitud de las bajas —en Solferino se registraron decenas de miles de muertos y heridos— y la perspectiva de prolongar las operaciones durante el otoño e invierno inquietaron al emperador francés.
A estos factores militares se añadieron presiones políticas: la opinión pública francesa estaba inquieta, sectores católicos temían por la seguridad de los Estados Pontificios y la independencia del Papa si Austria perdía toda su influencia en Italia, y existía el riesgo de que la situación derivara en una conflagración más amplia con otros estados alemanes. Todo ello empujó a Napoleón III hacia una solución rápida y negociada.
Contenido de los preliminares
En Villafranca se acordaron puntos fundamentales que configuraron un compromiso político y territorial:
- Cese de hostilidades entre Francia y Austria.
- Cesión de Lombardía: Austria aceptó ceder la Lombardía (con la excepción de las plazas fortificadas de Mantua y Peschiera) a Francia, que a su vez la entregaría al Reino de Piamonte-Cerdeña.
- Estado del Véneto: el Véneto permanecería bajo soberanía austriaca y formaría parte, en la propuesta, de una confederación italiana presidida por el Papa Pío IX, de.
- Restauración de soberanos: los duques de Módena, Parma y Toscana, depuestos por las revoluciones, serían restaurados en sus tronos.
Reacciones políticas y crisis
La negociación y el acuerdo sorprendieron y enfadaron a muchos italianos. Cavour, que no había sido informado previamente de las conversaciones de Villafranca, presentó su dimisión (se la atribuyen al 10 de julio en diversos relatos contemporáneos), mostrando su rechazo a lo que consideró una traición a las aspiraciones de unificación. El rey Víctor Manuel II aceptó la dimisión “a título personal”, dejando abierta la posibilidad de que el gobierno pudiera retractarse o reorganizarse.
En Italia el armisticio provocó una fuerte reacción de indignación entre los nacionalistas y liberales, que lo vieron como una capitulación frente a Austria y como un freno a la unificación completa. Sin embargo, la diplomacia y la evolución política posterior aprovecharon parte de lo acordado para consolidar ganancias territoriales del Reino de Piamonte-Cerdeña.
Consecuencias a corto y medio plazo
- Incorporación de Lombardía: tras la cesión a Francia, la Lombardía fue finalmente entregada al reino de Piamonte-Cerdeña y poco después integrada mediante procedimientos plebiscitarios.
- El Véneto permanecería en manos austríacas hasta 1866, cuando, tras la guerra austro-prusiana y la intervención italiana aliada a Prusia, pasó al nuevo Reino de Italia.
- Los Estados centroitalianos: las restauraciones previstas en Villafranca no se consolidaron plenamente; los movimientos populares y las maniobras diplomáticas permitieron que los antiguos ducados fueran finalmente anexados al reino piamontés tras plebiscitos y acuerdos posteriores.
- Impacto humanitario: la carnicería de Solferino tuvo efectos imprevistos: la experiencia de los heridos y la ausencia de una organización civil eficaz para socorrerles impulsó a Henri Dunant a promover la creación de lo que sería la Cruz Roja y, más tarde, la Convención de Ginebra (1864).
- Confirmación diplomática: los acuerdos de Villafranca fueron ratificados y formalizados posteriormente por el Tratado de Zúrich, firmado el 10 de noviembre de 1859, que puso fin oficialmente al conflicto entre las potencias firmantes y consignó las cesiones territoriales y procedimientos acordados.
Significado para la unificación italiana
Pese a las críticas y los compromisos de Villafranca, la guerra de 1859 aceleró procesos fundamentales: debilitó la presencia austríaca en la mayor parte de la península italiana, reforzó el prestigio político y militar de Piamonte-Cerdeña y creó las condiciones —políticas, militares y diplomáticas— para que el movimiento por la unificación continuara con fuerza. A la larga, los territorios acordados y los movimientos populares confluyeron en la proclamación del Reino de Italia en 1861 y en la incorporación definitiva del Véneto en 1866.
En resumen, el armisticio de Villafranca supuso un alto el fuego y una solución intermedia que terminó una guerra costosa y sangrienta, salvó temporalmente la posición del Papado en el mapa europeo y abrió, a la vez, una crisis política que marcó las siguientes etapas de la unificación italiana.