El asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria, presunto heredero al trono de Austria-Hungría, y de su esposa Sofía, duquesa de Hohenberg, ocurrió el 28 de junio de 1914 en Sarajevo. Fueron asesinados a tiros por Gavrilo Princip.
Princip formaba parte de un grupo de siete asesinos (cinco de Serbia y uno de Bosnia). El líder era Gavrilo Princip, miembro de la sociedad secreta Mano Negra. La razón política del asesinato era separar las provincias eslavas del sur de Austria-Hungría para que se unieran en un nuevo país, Yugoslavia.
Esto llevó al estallido de la guerra en Europa a finales de julio de 1914. Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia. Los aliados de ambos países se involucraron en la guerra.
Antecedentes y contexto
Desde finales del siglo XIX y comienzos del XX, los Balcanes eran una región de fuerte tensión nacionalista. Tras la anexión de Bosnia-Herzegovina por Austria-Hungría en 1908 aumentó la hostilidad entre los nacionalistas serbios y la monarquía austrohúngara. Movimientos clandestinos como la Mano Negra (organizaciones favorables a la unificación de los eslavos del sur) promovían la acción directa contra símbolos del dominio imperial. El clima general europeo también contribuía: rivalidades imperialistas, carreras armamentísticas y un sistema de alianzas que dividía a las grandes potencias.
Los hechos del 28 de junio de 1914
La mañana del 28 de junio —fecha de gran significado para muchos serbios (Vidovdan)— el archiduque y su esposa realizaban una visita oficial a Sarajevo. Un grupo de conspiradores se repartió a lo largo del recorrido del coche oficial. El primer intento de ataque fue una bomba arrojada por Nedeljko Čabrinović que rebotó en el coche y explotó hiriendo a varios miembros del cortejo, pero sin matar al archiduque. Más tarde, tras una reorganización del itinerario, el automóvil que transportaba a Francisco Fernando tomó una calle equivocada y se detuvo junto a una cafetería donde se encontraba Gavrilo Princip. Princip aprovechó la oportunidad y, a corta distancia, disparó contra la pareja real, hiriéndolos mortalmente. Ambos murieron poco después.
Consecuencias inmediatas: la Crisis de julio
El asesinato provocó una rápida y grave crisis diplomática conocida como la Crisis de julio de 1914. Los puntos clave fueron:
- El ultimátum austrohúngaro a Serbia: El 23 de julio Austria-Hungría entregó a Serbia un ultimátum con exigencias muy severas. Bajo la presión de Alemania (el llamado "cheque en blanco") y con el apoyo parcial de otras potencias, Austria-Hungría buscó una respuesta que justificara una acción militar.
- Respuesta de Serbia: Serbia aceptó la mayoría de las demandas, pero rechazó algunas que implicaban la pérdida de su soberanía en la investigación interna.
- Movilizaciones y declaraciones: Tras la declaración de guerra de Austria-Hungría a Serbia el 28 de julio, las alianzas y las movilizaciones generalizadas convirtieron el conflicto entre dos países en una guerra europea en cuestión de días: Rusia apoyó a Serbia y comenzó a movilizar; Alemania declaró la guerra a Rusia (y luego a Francia); la invasión alemana de Bélgica provocó la entrada de Reino Unido en la guerra.
Juicio y destino de los conspiradores
Gavrilo Princip fue detenido en el acto. Debido a que no había alcanzado los 20 años según la legislación austrohúngara, no pudo ser condenado a muerte y recibió una pena de prisión (20 años). Murió en prisión en 1918, víctima de tuberculosis agravada por las duras condiciones carcelarias. Otros conspiradores recibieron distintos castigos, y la investigación reveló la conexión con elementos clandestinos serbios, aunque las interpretaciones sobre el grado de implicación oficial varían entre historiadores.
Importancia histórica y legado
Si bien el asesinato de Sarajevo fue el detonante inmediato, la Primera Guerra Mundial tuvo causas más profundas: rivalidades imperialistas, nacionalismos, sistemas de alianzas, militarismo y una carrera armamentista que hacía probable una conflagración a gran escala. El conflicto que siguió (1914–1918) transformó el mapa político de Europa: provocó la caída de los imperios austrohúngaro, ruso, alemán y otomano, causó millones de muertos y heridos, y sentó las bases de importantes cambios geopolíticos —entre ellos la creación, años después, del estado de los serbios, croatas y eslovenos (futura Yugoslavia)— así como del tratado y las condiciones que contribuyeron a la Segunda Guerra Mundial.
Interpretaciones y debates
Historiadores debaten hasta qué punto el asesinato fue la causa única o el simple catalizador de una guerra ya latente. Algunos lo ven como un episodio simbólico que permitió a las potencias implicadas actuar según intereses preexistentes; otros subrayan la responsabilidad compartida de los gobiernos por las decisiones de verano de 1914. En cualquier caso, el 28 de junio de 1914 sigue siendo uno de los acontecimientos más decisivos del siglo XX.