La República Irlandesa (en irlandés: Poblacht na hÉireann, no debe confundirse con Saorstát Éireann, «Estado Libre de Irlanda») fue una entidad política proclamada como independiente del Reino Unido a partir del Alzamiento de Pascua de 1916 y establecida institucionalmente en enero de 1919 por el Primer Dáil. Su existencia efectiva se limitó al periodo de la Guerra de Independencia irlandesa (1919–1922), en la que se enfrentaron el Ejército Republicano Irlandés y las fuerzas del Reino Unido, incluida la policía real, las fuerzas auxiliares conocidas como «Black and Tans» y unidades paramilitares.
Origen y proclamación (1916–1919)
El Alzamiento de Pascua de 1916, aunque militarmente sofocado, tuvo un efecto decisivo en la opinión pública irlandesa: los fusilamientos de los líderes del alzamiento y la represión aumentaron el apoyo al republicanismo. En las elecciones generales de 1918 el Sinn Féin obtuvo la mayoría de los escaños nacionales y sus diputados, rechazando sentarse en el Parlamento británico, constituyeron en Dublín el Primer Dáil en enero de 1919, donde proclamaron una República irlandesa independiente y establecieron instituciones propias.
Guerra de Independencia (1919–1922)
La lucha entre el Ejército Republicano Irlandés (IRA), que aplicó tácticas de guerrilla y operaciones de inteligencia, y las fuerzas británicas escaló durante 1919–1921. Entre los rasgos principales del conflicto estuvieron:
- Operaciones guerrilleras: emboscadas, ataques selectivos contra mandos y sabotajes por parte del IRA.
- Respuesta británica: despliegue militar generalizado, internamientos, registros y acciones de las fuerzas auxiliares que provocaron represalias y daños colaterales.
- Efecto político: el conflicto debilitó la capacidad del gobierno británico para mantener el control y aumentó la presión para negociar una solución política.
Tratado Anglo‑Irlandés y fin de la República (1921–1922)
Las negociaciones culminaron en el Tratado Anglo‑Irlandés, firmado en diciembre de 1921, que puso fin a la mayor parte de la campaña armada y estableció un estatus de autonomía para 26 de los 32 condados irlandeses como Estado Libre de Irlanda, un dominio dentro del Imperio británico con gobierno autónomo pero juramento de lealtad al monarca. Los otros seis condados constituyeron la provincia autónoma de Irlanda del Norte y permanecieron dentro del Reino Unido.
La aprobación del tratado no supuso el reconocimiento universal de la República proclamada en 1916 y 1919. Una parte importante del movimiento republicano, encabezada por figuras como Éamon de Valera, rechazó el acuerdo por considerarlo una traición a la República completa. Esto provocó la división del Sinn Féin y del IRA y condujo directamente a la Guerra Civil irlandesa (1922–1923) entre facciones pro‑ y anti‑tratado.
Mientras el tratado se implementaba y el nuevo Estado Libre tomaba forma, el Sinn Féin se negó a reconocer la legitimidad del acuerdo y mantuvo la posición de que la República Irlandesa seguía existiendo, aunque sin control efectivo de todo el territorio. Por este motivo, los diputados electos del Sinn Féin continuaron practicando el abstencionismo y muchos nunca ocuparon sus escaños en los parlamentos del Estado Libre Irlandés ni del Reino Unido.
Legado
La experiencia de 1916–1922 dejó un legado político y constitucional duradero: el establecimiento de instituciones nacionales irlandesas, la partición de la isla y la reconsideración del camino hacia la soberanía plena. El Estado Libre de Irlanda evolucionó en las décadas siguientes hasta convertirse en la República de Irlanda, reconocida como estado independiente por la ley británica e internacional en etapas posteriores.