La insuficiencia cardíaca es un síndrome clínico en el que el corazón no puede mover suficiente sangre para satisfacer las necesidades del cuerpo, o solo puede hacerlo a costa de presiones anormales y síntomas. En esta afección, la capacidad del músculo cardíaco para bombear sangre de forma eficaz se reduce, aunque el corazón por lo general sigue latiendo (a diferencia del paro cardíaco). La insuficiencia cardíaca puede aparecer de manera súbita después de un evento como un infarto de miocardio (inicio agudo) o progresar de forma gradual durante meses o años (crónica). El término abarca varios patrones distintos de disfunción, entre ellos los problemas de contracción reducida (sistólica) y de llenado alterado (diastólica).
Causas y mecanismos frecuentes
عديد trastornos pueden conducir a insuficiencia cardíaca. Entre los mecanismos típicos se incluyen la pérdida de músculo tras un infarto de miocardio previo, la hipertensión sostenida que sobrecarga el corazón, la enfermedad valvular crónica que altera el flujo a través de las cavidades y las enfermedades que debilitan directamente el músculo cardíaco. Las causas comunes se enumeran a continuación:
- Enfermedad de las válvulas que aumenta la carga de trabajo de las cavidades cardíacas.
- Daño isquémico después de infartos o por disminución del aporte coronario de sangre.
- Hipertensión de larga evolución y otras afecciones que afectan a los vasos sanguíneos.
- Cardiomiopatías, infecciones, toxinas o trastornos metabólicos que perjudican la función muscular.
Signos y síntomas
Los síntomas se derivan de un flujo hacia delante inadecuado y de la acumulación de líquido detrás de la cavidad que falla. Las molestias típicas incluyen falta de aire al esfuerzo o en reposo, a menudo peor al acostarse y, en ocasiones, con despertares nocturnos (disnea y disnea paroxística nocturna). La retención periférica de líquidos produce hinchazón de las piernas y sensación de plenitud abdominal por congestión hepática. Algunas personas notan una mayor necesidad de orinar por la noche. La exploración física puede mostrar taquicardia, crepitantes en los pulmones, aumento de tamaño del hígado por congestión y edema periférico.
Diagnóstico y pruebas
El profesional sanitario evalúa la sospecha de insuficiencia cardíaca mediante una anamnesis dirigida y una exploración cardíaca y general. El diagnóstico de trabajo se apoya en pruebas sencillas: radiografía de tórax para buscar líquido y el tamaño del corazón (radiografía), análisis de sangre que incluyen marcadores de función renal y cardíaca (análisis de sangre) y estudios de imagen cardíaca como el ecocardiograma (ecografía cardíaca) para medir el tamaño de las cavidades y la función de bombeo. También pueden utilizarse estudios adicionales —electrocardiografía, pruebas de esfuerzo o cateterismo invasivo— para identificar las causas subyacentes.
Tratamiento y manejo
El tratamiento busca aliviar los síntomas, corregir o controlar las causas, prevenir el empeoramiento y mejorar la calidad de vida. Los enfoques básicos combinan medidas de estilo de vida, medicamentos y, cuando está indicado, dispositivos o cirugía. Entre los elementos habituales se incluyen:
- Medicamentos: diuréticos para eliminar el exceso de líquido (tratamiento diurético), fármacos que reducen la carga de trabajo y el remodelado (IECA, betabloqueantes, antagonistas de los mineralocorticoides) y agentes para tratar enfermedades coexistentes.
- Dispositivos: los marcapasos o los dispositivos de resincronización cardíaca pueden mejorar la coordinación de la contracción en pacientes seleccionados (marcapasos).
- Terapias avanzadas: en casos refractarios pueden considerarse el trasplante de corazón o los dispositivos de asistencia ventricular.
Otras medidas importantes son la rehabilitación, el control de sodio y líquidos, las inmunizaciones y la educación sobre los síntomas que requieren atención urgente. Los medicamentos para reducir el colesterol (estatinas) y para tratar la presión arterial o los problemas del ritmo suelen formar parte del cuidado a largo plazo.
Distinguir entre la insuficiencia cardíaca agudamente descompensada y la insuficiencia cardíaca crónica compensada es importante para decidir el momento del tratamiento: la acumulación súbita de líquido o el bajo gasto suelen requerir hospitalización urgente y diuresis, mientras que la insuficiencia cardíaca crónica estable se centra en optimizar el tratamiento diario. Para información accesible para pacientes y guías clínicas, consulte los recursos enlazados por profesionales y sistemas de salud (visión general, flujo sanguíneo, progresión, síntomas, edema, problemas valvulares, pasos diagnósticos, vascular, pulmonar, efectos hepáticos, imagen, eco, laboratorio, trasplante, diuréticos, terapia con dispositivos).