Hemocromatosis hereditaria: qué es, causas, síntomas y tratamiento
Hemocromatosis hereditaria: guía sobre causas, síntomas, diagnóstico y tratamientos para prevenir daño por exceso de hierro. Información clave para detectar y manejar la enfermedad.
La hemocromatosis hereditaria es una enfermedad causada por un trastorno genético en el que la persona acumula un nivel peligroso de hierro en el organismo.
Los seres humanos, como la mayoría de los animales, no tienen medios para excretar el exceso de hierro. El exceso de hierro se acumula en los tejidos y órganos alterando su funcionamiento normal.
La forma hereditaria de la enfermedad es más común entre las personas de ascendencia del norte de Europa, en particular las de ascendencia celta. La enfermedad se hereda con un patrón autosómico recesivo, lo que significa que ambas copias del gen en cada célula tienen mutaciones. En la mayoría de los casos, los padres de un individuo con una enfermedad autosómica recesiva son portadores de una copia del gen mutado, pero no muestran signos ni síntomas de la enfermedad.
Causas y tipos
La causa más frecuente de la hemocromatosis hereditaria es una mutación en el gen HFE. Las variantes más conocidas son C282Y y H63D. La hemocromatosis por mutación homozygous C282Y (dos copias) es la forma más habitual en poblaciones de origen europeo. Existen también otras formas menos comunes causadas por mutaciones en genes distintos (HJV, HAMP, TFR2, SLC40A1), que pueden dar lugar a presentaciones más tempranas o con mecanismos distintos (por ejemplo, la llamada enfermedad de la ferroportina).
- Tipo 1 (HFE): la forma clásica, más frecuente en adultos de mediana edad.
- Tipo 2 (juvenil): por mutaciones en HJV o HAMP, aparece en adolescentes o adultos jóvenes y suele ser más agresiva.
- Tipo 3: por mutaciones en TFR2.
- Tipo 4 (ferroportina): suele heredarse de forma autosómica dominante y tiene características clínicas distintas.
Síntomas y cuándo aparecen
Los síntomas son variables y dependen del grado y duración de la acumulación de hierro. En muchos casos los síntomas tardan años en aparecer; por eso a menudo se detecta en la edad adulta media. En mujeres los síntomas suelen aparecer más tarde que en hombres debido a pérdidas de hierro asociadas a la menstruación y el embarazo.
- Fatiga y debilidad.
- Dolor y rigidez articular, sobre todo en las manos (artropatía metacarpofalángica).
- Pigmentación broncínea de la piel (a veces llamada “bronzeado”).
- Diabetes mellitus (por daño pancreático).
- Dolor abdominal, hepatomegalia, alteración de las pruebas hepáticas y riesgo de cirrosis.
- Alteraciones cardiacas: cardiomiopatía, insuficiencia cardíaca, arritmias.
- Hipogonadismo: pérdida de deseo sexual, impotencia, amenorrea o infertilidad.
- Osteoporosis o mayor riesgo de fracturas.
Diagnóstico
El diagnóstico combina pruebas de laboratorio, genética e imágenes:
- Pruebas de sangre: saturación de transferrina (transferrin saturation) >45% suele ser indicativa y sirve como prueba inicial. Niveles elevados de ferritina sérica sugieren sobrecarga de hierro (por ejemplo, >300 ng/mL en hombres y >200 ng/mL en mujeres, aunque los valores de referencia varían).
- Pruebas genéticas: búsqueda de mutaciones en el gen HFE (C282Y y H63D). Si son negativas y la sospecha clínica persiste, puede investigarse otros genes implicados.
- Imágenes: la resonancia magnética (RM) cuantifica el hierro hepático y cardiaco de forma no invasiva.
- Biopsia hepática: hoy día se realiza con menos frecuencia, reservada para casos en los que se necesita confirmar daño hepático o cuando las pruebas no son concluyentes.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento es reducir el exceso de hierro para evitar o limitar el daño orgánico. Las principales medidas son:
- Sangrías terapéuticas (flebotomía): es el tratamiento de elección. Consiste en extraer sangre periódicamente (p. ej. 400–500 mL por sesión) hasta normalizar la ferritina y la saturación de transferrina. Tras la fase de eliminación, se establece un mantenimiento con extracciones menos frecuentes para mantener la ferritina dentro de valores objetivos (habitualmente alrededor de 50–100 ng/mL, según indicación médica).
- Quelación del hierro: fármacos quelantes (como deferoxamina, deferasirox o deferiprona) se usan cuando la flebotomía está contraindicada (anemia, problemas vasculares, escasa tolerancia) o en casos con sobrecarga extrema y órgano afectado que requieren tratamiento alternativo.
- Tratamiento de las complicaciones: manejo de la diabetes, seguimiento y tratamiento hepatológico en caso de fibrosis o cirrosis, tratamiento cardiológico si hay afectación cardíaca, y medidas para la salud ósea.
Complicaciones y pronóstico
Si se detecta y trata precozmente, la mayoría de las personas con hemocromatosis puede llevar una vida con expectativa normal y evitar daños irreversibles. Si el diagnóstico se retrasa y ya existe daño hepático significativo (cirrosis) o cardiaco, el pronóstico empeora. La cirrosis aumenta el riesgo de carcinoma hepatocelular, por lo que se recomienda vigilancia en pacientes con cirrosis establecida.
Consejos prácticos y prevención
- No tomar suplementos de hierro ni multivitamínicos con hierro a menos que un profesional lo indique.
- Evitar el exceso de vitamina C en suplementos, ya que aumenta la absorción de hierro.
- Limitar el consumo de alcohol, porque potencia el daño hepático y el riesgo de cirrosis y cáncer hepático.
- Evitar mariscos crudos (p. ej. ostras) y ciertos alimentos que conllevan riesgo de infecciones por bacterias como Vibrio o Yersinia, a las cuales las personas con sobrecarga de hierro son más susceptibles.
Cribado familiar y consejo genético
Como es una enfermedad hereditaria, se aconseja realizar cribado en familiares de primer grado (padres, hermanos, hijos) de una persona diagnosticada. El cribado suele incluir pruebas de saturación de transferrina y ferritina, y/o estudio genético para las mutaciones conocidas en la familia. El asesoramiento genético ayuda a explicar el riesgo, las opciones de diagnóstico y el seguimiento.
Cuándo acudir al médico
Consulte con un médico si presenta fatiga persistente, dolor articular inexplicado, oscurecimiento de la piel, problemas sexuales, diabetes de aparición temprana o alteraciones en las pruebas hepáticas. Si hay antecedentes familiares de hemocromatosis, pida valoración y pruebas de cribado aunque no tenga síntomas.
Conclusión: La hemocromatosis hereditaria es una causa tratable de sobrecarga de hierro. El diagnóstico precoz y el tratamiento adecuado (principalmente flebotomías) pueden prevenir complicaciones graves y mantener una buena calidad de vida. El seguimiento médico y el cribado familiar son clave.
Preguntas y respuestas
P: ¿Qué es la hemocromatosis hereditaria?
R: La hemocromatosis hereditaria es un trastorno genético en el que una persona acumula un nivel peligroso de hierro en su organismo.
P: ¿Por qué los seres humanos que padecen este trastorno acumulan hierro de más en su organismo?
R: Los seres humanos no pueden expulsar rápidamente el hierro sobrante, lo que hace que se acumule en tejidos y órganos y perjudique el funcionamiento normal del organismo.
P: ¿Quién tiene más probabilidades de padecer la forma hereditaria de la hemocromatosis?
R: La forma hereditaria de la enfermedad es más común entre las personas de ascendencia del norte de Europa, especialmente las de ascendencia celta.
P: ¿Cómo se hereda la enfermedad?
R: La enfermedad se hereda con un patrón autosómico recesivo, lo que significa que ambas copias del gen presentan mutaciones en cada célula.
P: ¿Pueden los padres transmitir el gen mutado a sus hijos?
R: Sí, lo más frecuente es que los padres de un individuo con un trastorno autosómico recesivo sean portadores cada uno de una copia del gen mutado, pero no muestran signos ni síntomas de la enfermedad.
P: ¿Cuáles son algunos de los síntomas de la hemocromatosis hereditaria?
R: Algunos síntomas de la hemocromatosis hereditaria son dolor articular, fatiga, dolor abdominal y daños en los órganos.
P: ¿La hemocromatosis hereditaria es una enfermedad curable?
R: Aunque la hemocromatosis hereditaria se trata reduciendo los niveles de hierro en la sangre mediante flebotomía o terapia de quelación del hierro, no es curable.
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