Hemorroides (almorranas): definición, síntomas, causas y tratamiento

Hemorroides (almorranas): descubre definición, síntomas, causas y tratamientos efectivos para aliviar dolor, sangrado y picor. Guía médica clara y práctica.

Autor: Leandro Alegsa

Las hemorroides o almorranas (también llamadas comúnmente almorranas) son estructuras vasculares (similares a las venas) en el canal anal que ayudan a la evacuación de las heces. Sólo hablamos de hemorroides (o almorranas) cuando se hinchan o inflaman. Pero las hemorroides son una parte normal de la anatomía y todo el mundo tiene estas estructuras. Actúan como un cojín formado por un tejido complejo. Su función es facilitar el paso de las heces. Las hemorroides son muy comunes. Casi tres de cada cuatro adultos tendrán hemorroides de vez en cuando.

Qué son y cómo se clasifican

Las hemorroides son almohadillas formadas por vasos sanguíneos, tejido conectivo y músculo liso en la región anal. Cuando se inflaman o aumentan de tamaño causan los síntomas conocidos. Se clasifican principalmente en:

  • Hemorroides internas: Originan por encima de la línea pectínea; normalmente no duelen, pero pueden sangrar o prolapsar (salir hacia el exterior).
  • Hemorroides externas: Están por debajo de la línea pectínea; suelen ser dolorosas, especialmente si se trombosan.
  • Hemorroides trombosadas: Se producen cuando se forma un coágulo en una hemorroide externa, provocando dolor intenso e inflamación local.

Síntomas comunes

  • Sangrado rectal al defecar: sangre roja brillante en el papel higiénico o en la taza del inodoro.
  • Picor o irritación anal.
  • Dolor o molestia, sobre todo en hemorroides externas o trombosadas.
  • Prolapso: una masa que sale del ano al defecar y que a veces vuelve por sí sola o puede retraerse manualmente.
  • Secreción mucosa y sensación de evacuación incompleta.

Causas y factores de riesgo

Las hemorroides aparecen por aumento de la presión en las venas del recto y el ano. Entre las causas y factores de riesgo más frecuentes están:

  • Esfuerzo prolongado al evacuar (estreñimiento crónico).
  • Diarrea crónica.
  • Embarazo y parto (por presión del útero y cambios hormonales).
  • Dieta baja en fibra y poca ingesta de líquidos.
  • Sedentarismo y levantar peso con frecuencia.
  • Edad: los tejidos de sostén pueden deteriorarse con el tiempo.
  • Obesidad y tos crónica.

Diagnóstico

El diagnóstico suele hacerse con la historia clínica y el examen físico. Las pruebas pueden incluir:

  • Inspección visual del ano y exploración digital rectal.
  • Anoscopia para visualizar hemorroides internas.
  • Sigmoidoscopia o colonoscopia si hay sangrado persistente, signos de alarma (pérdida de peso, anemia, cambio de hábito intestinal) o para descartar otras causas del sangrado.

Tratamiento

El tratamiento depende de la gravedad y del tipo de hemorroides. En muchos casos las medidas conservadoras son suficientes.

Medidas generales (primer paso)

  • Aumentar la fibra en la dieta (frutas, verduras, cereales integrales) y/o usar suplementos de fibra para alcanzar 25–30 g/día.
  • Beber suficiente agua (al menos 1.5–2 litros al día, salvo contraindicación médica).
  • Evitar esfuerzo prolongado en el baño y no retrasar las ganas de defecar.
  • Evitar permanecer sentado mucho tiempo; realizar ejercicio moderado.
  • Higiene anal suave: limpiar con agua o toallitas sin alcohol y evitar frotar en exceso.
  • Baños de asiento con agua tibia 10–15 minutos varias veces al día para aliviar síntomas.

Medicamentos y tratamientos locales

  • Pomadas y supositorios con analgésicos, anestésicos locales, vasoconstrictores o corticoides de corta duración para el alivio sintomático.
  • Antiinflamatorios orales o analgésicos para el dolor moderado.

Procedimientos ambulatorios

Si las medidas conservadoras no mejoran los síntomas, existen procedimientos en consulta:

  • Ligadura con banda elástica: se coloca una banda en la base de la hemorroide interna para cortar su flujo y producir su caída.
  • Escleroterapia: inyección de una solución que causa fibrosis y reduce la hemorroide.
  • Coagulación (infrarroja, láser o bipolar): destruye tejido hemorroidal y reduce el sangrado.

Cirugía

Está indicada en casos severos, hemorroides muy prolapsadas o cuando otros tratamientos han fallado:

  • Hemorroidectomía: extirpación quirúrgica de las hemorroides; eficaz pero puede requerir tiempo de recuperación.
  • Hemorroidopexia con grapado (procedimiento de Longo): cirugía que reposiciona y fija el tejido hemorroidal prolapsado; suele dar menos dolor posoperatorio que la hemorroidectomía clásica en algunos casos seleccionados.

Prevención

  • Mantener una dieta rica en fibra y una hidratación adecuada.
  • Evitar el esfuerzo al defecar y no permanecer sentado largos periodos en el inodoro.
  • Hacer ejercicio regularmente para prevenir el estreñimiento.
  • Perder peso si hay sobrepeso u obesidad.

Complicaciones

  • Anemia por sangrado crónico.
  • Trombosis hemorroidal (coágulo doloroso en hemorroide externa).
  • Estrangulación de una hemorroide prolapsada que no puede volver a entrar.
  • Infección local (rara).

Cuándo acudir al médico

  • Sangrado abundante o persistente.
  • Dolor intenso, fiebre o signos de infección.
  • Si aparece una masa muy dolorosa en el ano (posible trombosis).
  • No mejoría con tratamiento domiciliario tras unos días o empeoramiento de los síntomas.
  • Cambios en el hábito intestinal o pérdida de peso inexplicada, para descartar otras causas.

Nota: aunque las hemorroides son habituales y muchas veces no graves, cualquier sangrado rectal debe valorarse por un profesional para descartar otras enfermedades más serias. No iniciar tratamientos prolongados con corticoides tópicos sin indicación médica y consulte antes de usar medicamentos si tiene dudas o condiciones médicas previas.

Causa

No se sabe qué causa las hemorroides, pero los médicos suelen hablar de varios factores principales. Entre estos factores se encuentran el estreñimiento o la diarrea crónicos, sentarse en el inodoro durante mucho tiempo y hacer esfuerzos durante la defecación. Las hemorroides también pueden aparecer a causa del deporte. Cuando se levanta algo pesado, se ejerce una presión adicional sobre la zona. Las mujeres corren el riesgo de tener hemorroides durante el embarazo. Esto también ocurre debido a la mayor presión del bebé. Las hemorroides son más probables con el envejecimiento porque el tejido se debilita. Algunas personas son más propensas a tener hemorroides si otros miembros de la familia las tienen.

Síntomas

Según su origen anatómico, las hemorroides pueden ser de dos tipos: internas y externas. Las hemorroides internas se originan en el interior del ano. Pero las hemorroides internas también pueden bajar y aparecer fuera del ano. En este caso, los profesionales médicos hablan de prolapso.

Los síntomas de las hemorroides internas incluyen picor, sangrado, hinchazón, secreción de moco, sensación de ardor, prolapso y suciedad. Los pacientes también se quejan de malestar general al sentarse, sensación de plenitud y presencia de un cuerpo extraño dentro del ano. Las hemorroides internas sólo pueden provocar un sangrado indoloro por el ano, mientras que las hemorroides externas son dolorosas. Las hemorroides externas se localizan en el exterior del ano. Tienen el aspecto de un bulto azulado. Pero a veces las hemorroides internas también pueden ser muy dolorosas. Esto ocurre porque desarrollan un coágulo. En estos casos, se produce una hemorroide trombosada y puede ser necesario operarla. El dolor en la zona del ano puede deberse a otra enfermedad, como la fisura anal, la fístula anal o la proctitis.

Diagnóstico

Las hemorroides son diagnosticadas por un médico. Suele ser necesario un examen visual del ano. El médico puede querer realizar un examen rectal que ayude a detectar hemorroides internas, tumores, pólipos o abscesos. El examen visual suele requerir la introducción de un dispositivo especial, llamado anoscopio, en el ano. El procedimiento es indoloro, a menos que se presente otra enfermedad.

Tratamiento

El tratamiento de las hemorroides puede hacerse en casa o en el hospital. Por lo general, la mejor opción es prevenir su aparición. Esto puede hacerse manteniendo las heces blandas y voluminosas, para que pasen fácilmente durante la defecación. Las heces pueden hacerse más blandas y voluminosas aumentando la ingesta de fibra. Esto significa comer más frutas, verduras y cereales integrales. La mayoría de las personas no tienen suficiente fibra en su dieta. En ese caso, los suplementos de fibra, como el psilio o la metilcelulosa, pueden ser beneficiosos.

También es importante aumentar la ingesta de líquidos y mantener la hidratación. Se recomienda beber de seis a ocho vasos de agua al día para ayudar a mantener las heces blandas.

El tratamiento casero puede incluir baños de asiento, cremas tópicas y supositorios. Hay muchos tipos disponibles para el tratamiento de las hemorroides, pero hay poca evidencia que apoye su uso.

Las pequeñas modificaciones en el estilo de vida son importantes para tratar las hemorroides. No hacer esfuerzos durante la defecación e ir en cuanto aparezcan las ganas son medidas importantes. Mantenerse activo puede ayudar a prevenir el estreñimiento y reducir el peso.

Procedimientos

A veces las hemorroides no pueden tratarse en casa o el paciente busca ayuda. Los médicos pueden tratar las hemorroides con procedimientos en el consultorio o en un entorno hospitalario.

Los tratamientos en la oficina incluyen:

  • Ligadura con banda elástica - La ligadura con banda elástica es un procedimiento sencillo. El médico utiliza un dispositivo especial para colocar una banda de goma alrededor de la hemorroide. La banda corta el suministro de sangre a la hemorroide. La hemorroide se caerá en una semana. A continuación, se forma un tejido cicatricial que mantiene el tejido restante fijado. Este procedimiento suele ser indoloro, ya que no hay terminaciones nerviosas en el lugar donde se coloca la banda elástica. El paciente debe buscar asistencia médica si siente un dolor extremo. Esto podría deberse a una trombosis.
  • Escleroterapia: el procedimiento consiste en una inyección en la hemorroide interna. La inyección contiene una solución especial que hace que se forme tejido cicatrizal y se reduzca la hemorroide.
  • Fotocoagulación por infrarrojos - En este procedimiento se aplica luz infrarroja a la hemorroide interna. La luz infrarroja hace que se forme tejido cicatrizal, lo que corta el suministro de sangre y reduce la hemorroide.
  • Electrocoagulación. Se utiliza un dispositivo especial para aplicar corriente eléctrica a la hemorroide interna. El procedimiento hace que se forme tejido cicatrizal, lo que corta el suministro de sangre y reduce la hemorroide.

En casos graves, cuando los procedimientos caseros y en el consultorio fallan, se puede considerar un enfoque quirúrgico. Existen varias técnicas quirúrgicas. Todas ellas están asociadas a diferentes complicaciones, como hemorragias, infecciones (sepsis), estenosis anales, incontinencia fecal, etc. Algunos de los procedimientos implican la extirpación de las hemorroides. Estos procedimientos se conocen comúnmente como Hemorroidectomía. Existen diversas variantes, pero en todas ellas el cirujano extirpa las hemorroides. El procedimiento puede realizarse para eliminar las hemorroides externas y las grandes hemorroides internas prolapsadas. La hemorroidectomía es famosa por ser muy dolorosa. Esto se debe a la ubicación específica, donde se realiza el procedimiento. El canal anal contiene muchos nervios, que pueden ser fácilmente traumatizados.

Otros procedimientos quirúrgicos son: la hemorroidopexia con grapas (PPH, procedimiento de Longo) y la ligadura arterial guiada por doppler (DG-HAL/RAR o THD).

La hemorroidopexia con grapas implica un dispositivo especial, llamado grapadora, que levanta y fija las hemorroides prolapsadas. La grapadora también extirpa el tejido de la mucosa para bloquear el flujo sanguíneo a las hemorroides restantes. Sin embargo, el procedimiento de grapado se asocia a un mayor riesgo de recidiva.

La ligadura de las arterias hemorroidales guiada por Doppler (DG-HAL/RAR o THD) se ha propuesto recientemente como una alternativa segura y relativamente indolora a la hemorroidectomía. Se aplica un dispositivo especial de ultrasonidos para identificar las arterias que irrigan las hemorroides. A continuación, el cirujano las ligará, cortando el suministro de sangre y evitando problemas posteriores. Sin embargo, el procedimiento se asocia con una alta tasa de recurrencia.

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  • Hemorroidolisis, un tratamiento para las hemorroides

Preguntas y respuestas

P: ¿Qué son las hemorroides?


R: Las hemorroides son estructuras vasculares del canal anal que facilitan la evacuación de las heces.

P: ¿Cuál es la causa de que las hemorroides se hinchen o inflamen?


R: Las hemorroides se hinchan o inflaman debido a diversos factores como el estreñimiento crónico, la diarrea, el embarazo y el esfuerzo durante la defecación.

P: ¿Son las hemorroides una parte normal de la anatomía?


R: Sí, las hemorroides son una parte normal de la anatomía.

P: ¿Cuál es la función de las hemorroides?


R: Las hemorroides actúan como un cojín de tejido complejo que facilita el paso de las heces.

P: ¿Son frecuentes las hemorroides?


R: Las hemorroides son muy comunes, y casi tres de cada cuatro adultos tendrán hemorroides de vez en cuando.

P: ¿Cómo se conocen comúnmente las hemorroides?


R: Las hemorroides suelen denominarse almorranas.

P: ¿Pueden prevenirse las hemorroides?


R: Sí, las hemorroides pueden prevenirse manteniendo buenos hábitos intestinales, evitando hacer esfuerzos durante las deposiciones, haciendo ejercicio con regularidad y siguiendo una dieta rica en fibra.


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