En gramática, la persona gramatical es una categoría que indica quién participa en la comunicación: quien habla, quien escucha o de quien se habla. Se expresa sobre todo mediante pronombres, aunque también afecta la conjugación de los verbos y otras marcas de concordancia.

Personas básicas

La organización más extendida distingue tres personas:

  • Primera persona: el hablante o el grupo al que pertenece. Ej.: yo, nosotros.
  • Segunda persona: el interlocutor o los interlocutores. Ej.: , vosotros, usted.
  • Tercera persona: la persona, cosa o entidad de la que se habla. Ej.: él, ella, ellos.

Esta categoría no solo aparece en los pronombres personales. En español, por ejemplo, el verbo cambia según la persona: hablo, hablas, habla. Así, la persona ayuda a identificar la relación entre el emisor, el receptor y el referente del mensaje.

Valor en la oración

La persona gramatical resulta útil para evitar repeticiones y para organizar la concordancia entre sujeto y verbo. También interviene en adjetivos posesivos, formas reflexivas y algunos pronombres de objeto. En muchas lenguas, el contexto permite omitir el pronombre porque la forma verbal ya indica la persona.

Distinciones y variación

No todas las lenguas expresan la persona del mismo modo. Algunas tienen solo dos o tres personas; otras añaden distinciones como inclusivo y exclusivo en la primera persona del plural, o tratamientos de cortesía que dependen de la tradición de cada idioma. Por eso, la categoría es común, pero su realización concreta varía bastante.

En el uso cotidiano, hablar de persona gramatical significa describir cómo la lengua codifica los participantes de una situación comunicativa. Es una noción básica para comprender la conjugación verbal, la referencia pronominal y la estructura de la oración.