El epicureísmo es una filosofía basada en las enseñanzas de Epicuro. Se inició hacia el año 307 a.C. Epicuro era un materialista que creía que había átomos. La enseñanza sobre los átomos fue iniciada por Demócrito. Epicuro era un materialista y atacaba con fuerza la superstición. Fundó una escuela conocida como el "Jardín", abierta a mujeres y esclavos, donde se practicaba una vida intelectual y comunitaria orientada a alcanzar la tranquilidad.
Principios básicos: física, dioses y muerte
En la física epicúrea los cuerpos están formados por átomos que se mueven en el vacío; para explicar el azar y la libertad humana Epicuro introdujo la idea del "clinamen" o desvío espontáneo de los átomos. Según Epicuro, los dioses existen, pero son pasivos y no intervienen en el mundo ni en los asuntos humanos; por ello no deben inspirar temor. Relacionado con esto, Epicuro sostuvo que la muerte no debe ser temida: cuando uno existe, la muerte no está presente, y cuando llega la muerte ya no existe quien la padezca, por lo que "la muerte no es nada para nosotros".
Ética: placer, ataraxia y clases de deseos
El epicureísmo es una forma de hedonismo práctica: declara que el placer es el fin último, pero lo entiende de manera reflexiva y no como búsqueda descontrolada de sensaciones. Según Aristipo (y la tradición que lo interpreta), Epicuro creía que el mayor bien era tener ciertos placeres y alcanzar un estado de ánimo en el que no hubiera miedo ni dolor. Para los epicúreos el placer más elevado es la tranquilidad del alma (ataraxia) y la ausencia de dolor corporal (aponia).
Epicuro distinguió clases de deseos:
- Deseos naturales y necesarios (comer cuando se tiene hambre, buscar refugio, evitar el dolor).
- Deseos naturales pero no necesarios (lujos moderados que pueden ser prescindibles).
- Deseos vacíos o vanos (búsqueda de fama, poder o riquezas ilimitadas).
La amistad ocupaba un lugar central en la ética epicúrea: Epicuro consideraba la amistad uno de los mayores bienes y un medio seguro para alcanzar la tranquilidad. También defendía una vida moderada: apreciaba los placeres simples y recomendaba la abstención o el control de ciertos apetitos corporales, como el sexo, cuando su satisfacción conduce a futuros dolores o insatisfacciones, actitud que en ocasiones parece cercana al ascetismo práctico.
Práctica y consejos morales
Epicuro daba recomendaciones concretas: comer con moderación —porque la gula puede generar más dolor—, evitar relaciones o búsquedas que aumenten la lujuria y conducen a la infelicidad, y optar por placeres sencillos y seguros. La virtud no es un fin en sí mismo, sino un medio: las cualidades morales (prudencia, justicia, templanza) se valoran porque conducen a la felicidad estable.
Relación con otras escuelas y expansión histórica
El epicureísmo nació como desafío al platonismo y, más tarde, se convirtió en uno de los principales opositores del estoicismo. Epicuro y sus seguidores tendieron a rehuir la política activa, prefiriendo una vida comunitaria retirada que protegiera la búsqueda de la tranquilidad. Muchas comunidades epicúreas florecieron a finales del periodo helenístico y durante la época romana, en ciudades como Antioquía, Alejandría, Rodas y Herculano.
Textos, testimonios y legado
Se han conservado fragmentos de los escritos de Epicuro; aunque la mayor parte de su obra se perdió, influyó profundamente en la antigüedad. El poeta Lucrecio expuso en verso las ideas epicúreas en el poema Sobre la naturaleza de las cosas (De rerum natura), que constituye una presentación extensa de su física y ética. Muchos rollos de papiro encontrados en la Villa de los Papiros de Herculano contienen textos epicúreos: parte de esos materiales parece estar vinculada al epicúreo Filodemo.
Tras el auge clásico, el epicureísmo sufrió ataques y represión con la consolidación del cristianismo y prácticamente desapareció como corriente organizada en Occidente. Fue revivido en el siglo XVII por el atomista Pierre Gassendi, que reinterpretó aspectos del atomismo epicúreo y buscó armonizarlos con la visión cristiana, favoreciendo la recuperación de su influencia en la filosofía moderna y en el desarrollo del pensamiento científico.
Importancia contemporánea
Hoy el epicureísmo interesa por su propuesta de una ética basada en la búsqueda razonada del bienestar, su énfasis en la gestión de los deseos y su rechazo del miedo irracional a los dioses y a la muerte. Muchos de sus consejos prácticos —moderación, valoración de la amistad, y priorizar placeres sencillos y duraderos— siguen siendo relevantes para una vida plena y calmada.

