Boxgrove Quarry, que en su día fue una cantera de grava, es ahora un yacimiento arqueológico del Paleolítico. Se encuentra en Boxgrove, en el condado inglés de West Sussex. Es un sitio de especial interés científico, protegido por su excepcional conservación y su valor para el estudio del Pleistoceno medio.
Descubrimientos principales
Cuando se iniciaron las excavaciones en 1983, se descubrieron herramientas de sílex de 500.000 años de antigüedad. En aquel momento se trataba de la evidencia más antigua de seres humanos descubierta en el Reino Unido. En 2005 se descubrieron herramientas de sílex de 700.000 años de antigüedad en Pakefield, y en 2010 se descubrieron herramientas de sílex de al menos 800.000 años de antigüedad en Happisburgh. Sin embargo, Boxgrove sigue siendo un yacimiento de gran importancia, por muchas razones.
Entre los hallazgos más notables de Boxgrove destacan:
- Un gran número de herramientas de sílex bien conservadas, que incluyen lascas modificadas, instrumentos retocados y bifaces. Muchas de estas piezas se encontraron in situ y han permitido reconstruir comportamientos de talla.
- Huesos de animales con marcas de corte y percusión que indican actividades de despiece y consumo de grandes mamíferos como caballos y ciervos. Estos restos documentan prácticas de alimentación y aprovechamiento de recursos animales.
- Restos humanos fragmentarios, entre ellos un fragmento de tibia y dientes atribuibles a homínidos del Pleistoceno medio. Aunque escasos, estos restos humanos son de los más antiguos hallados en Europa y aportan datos sobre la biología de los pobladores.
- Ejemplares óseos de aves y otros animales que, en algunos casos, son los más antiguos conocidos de su especie —por ejemplo, un hueso del ala del alca común encontrado en 1989— lo que enriquece la interpretación paleoambiental.
Contexto geológico y paleoambiental
Las herramientas y las pruebas del paisaje estaban enterradas a varios metros de profundidad y quedaron preservadas en sedimentos asociados a una llanura costera de hace medio millón de años. El yacimiento se encuentra en una zona que presenta un acantilado de tiza enterrado que daba a una playa plana (que contenía una charca) que se extendía alrededor de media milla (1 km) hacia el sur hasta el mar. La combinación de restos faunísticos, artefactos líticos y la geología del paisaje ofrece una imagen muy completa de la llanura costera tal y como existía en el Pleistoceno medio: un ecosistema con agua dulce cercana, llanuras abiertas y acceso a recursos marinos y terrestres.
Interpretación arqueológica y tecnológica
Boxgrove ha proporcionado evidencia directa de comportamiento humano complejo hace unos 500.000 años: zonas de trabajo con concentración de restos y en ocasiones la posibilidad de identificar áreas de talla, procesado de animales y actividades repetidas en el mismo lugar. Los estudios de refitting (encaje de lascas) y la distribución espacial de los objetos permiten reconstruir procesos de talla y uso de las materias primas en contexto. La combinación de herramientas grandes y lascas retocadas sugiere una tecnología lítica avanzada para su época y cambios en estrategias de obtención y uso de recursos.
Excavaciones, conservación y legado científico
Partes del complejo del yacimiento fueron excavadas entre 1983 y 1996 por un equipo dirigido por Mark Roberts, del Instituto de Arqueología del University College de Londres. Las excavaciones sistemáticas, el estudio estratigráfico y los análisis tafonómicos y geoarqueológicos han convertido a Boxgrove en un referente para la arqueología europea del Pleistoceno. El yacimiento sigue siendo objeto de investigación, y muchos de los artefactos y huesos se conservan en museos y centros de investigación para su estudio y exhibición.
Importancia
Boxgrove no sólo proporcionó algunas de las evidencias humanas más antiguas del Reino Unido, sino que también ofreció un contexto excepcionalmente bien conservado que permite estudiar la relación entre homínidos, su tecnología y el medio ambiente. Gracias a su estratigrafía clara y a la calidad de los restos, el sitio contribuye a entender la ocupación humana de latitudes septentrionales durante periodos interglaciares y las estrategias de subsistencia empleadas por los grupos humanos del Pleistoceno medio.



