El vuelo 90 de Air Florida era un servicio regular nacional de Estados Unidos que cubría la ruta desde el Aeropuerto Nacional de Washington (hoy Ronald Reagan Washington National) al Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale - Hollywood. El 13 de enero de 1982, el Boeing 737-200 matriculado N62AF se estrelló contra el puente de la calle 14 sobre el río Potomac poco después de despegar, en condiciones invernales severas.
Los hechos
La aeronave, originalmente adquirida por United Airlines en 1969 (matrícula N9050U) y vendida a Air Florida en 1980, había recibido servicios de deshielo antes del despegue, pero las temperaturas bajo cero y la precipitación provocaron acumulación de hielo y nieve en las superficies. Tras el despegue, el avión no alcanzó la altitud esperada y, a poca distancia de la pista, chocó contra el puente de la calle 14 —que forma parte de la interestatal 395 entre Washington, D.C. y el condado de Arlington, Virginia—, aplastando siete vehículos que transitaban por el puente y destruyendo unos 30 metros de barandilla. El fuselaje atravesó el hielo del río Potomac y quedó parcialmente sumergido. El lugar del accidente estaba a menos de tres kilómetros de la Casa Blanca y a la vista del monumento a Jefferson y del Pentágono.
Víctimas y supervivientes
El avión llevaba a 79 personas a bordo: 74 pasajeros y 5 miembros de la tripulación. Solo cinco ocupantes sobrevivieron: cuatro pasajeros y una auxiliar de vuelo, que fueron rescatados del agua helada. Entre los fallecidos se encontraba Arland D. Williams, Jr., un pasajero que ayudó a otros a ser rescatados —pasando la cuerda de rescate a más personas— y que finalmente se ahogó antes de poder ser recogido. Además de las víctimas dentro del avión, cuatro automovilistas que circulaban por el puente murieron como consecuencia del impacto. Los supervivientes fueron salvados gracias a la intervención combinada de transeúntes, conductores, personal de servicios de emergencia y socorristas profesionales.
Rescate y reconocimiento público
El rescate se desarrolló en condiciones muy difíciles por el frío, el hielo en el río y la rápida destrucción del fuselaje. Varios civiles y trabajadores públicos participaron en las labores de auxilio; algunas figuras recibieron reconocimiento público por actos heroicos espontáneos. El presidente Ronald Reagan destacó estos actos de valor en su discurso sobre el Estado de la Unión pocos días después del accidente.
Investigación y causas
La investigación a cargo de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) determinó que la causa principal del accidente fue un error humano relacionado con la operación en condiciones de formación de hielo. Entre los factores que contribuyeron se citaron:
- Acumulación de nieve y hielo en las superficies portantes a pesar de las operaciones de deshielo.
- Decisión de la tripulación de iniciar el despegue con la aeronave contaminada por hielo.
- Errores en el uso del sistema de protección contra la formación de hielo en los motores y en la valoración del rendimiento requerido para despegar en esas condiciones.
- Falta de detección o de respuesta adecuada ante indicios de rendimiento anómalo durante la maniobra de despegue.
La NTSB concluyó que la probable causa fue la decisión de la tripulación de llevar a cabo el despegue en condiciones de formación de hielo y la falta de medidas correctoras adecuadas.
Consecuencias y legado
El accidente del vuelo 90 de Air Florida tuvo repercusiones importantes en materia de seguridad aérea y procedimientos operativos:
- Refuerzo de procedimientos y prácticas de deshielo y de verificación de la limpieza de superficies antes del despegue.
- Mejoras en la formación de las tripulaciones sobre los peligros de la acumulación de hielo y en la toma de decisiones en condiciones invernales.
- Recomendaciones regulatorias para el uso de sistemas anti-hielo y para la evaluación del rendimiento en pistas contaminadas.
El suceso permanece en la memoria pública tanto por la tragedia humana como por los actos de valentía individuales —como el de Arland D. Williams, Jr.— y por el impulso a cambios operativos destinados a evitar que se repitan accidentes similares.