
África-Eurasia (también llamada Afro-Eurasia, Eurafrasia o Afrasia) es un supercontinente y la mayor masa terrestre del mundo. Reúne dos grandes bloques continentales, África y Eurasia, y concentra una parte enorme de la población humana: alrededor del 85% de los habitantes del planeta, es decir, más de 5.500 millones de personas.
Desde el punto de vista geográfico, suele considerarse que África y Eurasia están separadas por accidentes naturales y artificiales como el Canal de Suez, aunque en sentido estricto forman una única gran masa continental. Eurasia, a su vez, se divide de manera histórica y cultural en Europa y Asia.
En geopolítica, el conjunto formado por África-Eurasia —excluyendo islas como las británicas, Japón y Madagascar— suele denominarse la Isla del Mundo, porque agrupa la mayor parte de la población, la economía y las rutas comerciales del planeta.
El Viejo Mundo incluye África-Eurasia y las islas cercanas que históricamente se han relacionado con este gran bloque continental. Esta expresión se usa para diferenciarlo del Nuevo Mundo, término aplicado a América tras la expansión europea.
Principales divisiones geográficas
Para su estudio, África-Eurasia suele dividirse en grandes regiones. Estas subdivisiones ayudan a comprender mejor su diversidad natural, cultural y política, ya que abarcan desiertos, selvas, cordilleras, estepas, grandes llanuras y algunas de las áreas urbanas más pobladas del planeta.
- Eurasia
- Asia
- Norte de Asia
- Asia occidental
- Asia Central
- Asia oriental
- Asia meridional
- Sureste de Asia
- Europa
- Europa del Norte
- Europa Occidental
- Europa del Este
- Europa del Sur
- Asia
- África
- Norte de África
- África Occidental
- África Central
- África Oriental
- África del Sur
Importancia geológica y futuro del supercontinente
En términos geológicos, África-Eurasia —o Eurafrasia— puede considerarse un supercontinente en formación o ya consolidado, según el criterio utilizado. La dinámica de las placas tectónicas sigue acercando lentamente a África y Europa, lo que a largo plazo podría modificar por completo la geografía del Mediterráneo.
Una estimación sugiere que el contacto entre ambos bloques podría apreciarse dentro de unos 600.000 años, cuando el extremo sur de España llegue a África. Si ese proceso continúa, el Mar Mediterráneo podría quedar aislado del Océano Atlántico. A más largo plazo, se espera que África colisione por completo con Europa dentro de 50 millones de años, cerrando definitivamente el Mediterráneo y dando lugar a una nueva configuración continental.
Este tipo de cambios son lentos a escala humana, pero fundamentales para entender cómo evoluciona la superficie terrestre. La unión de continentes no solo altera costas y mares, sino también climas, ecosistemas, rutas migratorias y la distribución de especies a lo largo del tiempo.