Alicia Markova DBE (Lilian Alicia Marks, 1 de diciembre de 1910 - 2 de diciembre de 2004) fue una bailarina y coreógrafa inglesa. También dirigió y enseñó ballet. Fue la primera bailarina británica en convertirse en primera bailarina de una compañía de ballet, y es recordada por su técnica clásica, su musicalidad y su importante papel en el desarrollo del ballet en el Reino Unido durante el siglo XX.

Biografía y formación

Markova nació y creció en Londres. Su nombre de nacimiento fue Lilian Alicia Marks; adoptó el nombre artístico de Alicia Markova para adecuarse a las modas del mundo del ballet de la época. Desde joven recibió formación clásica que le permitió abordar con naturalidad el gran repertorio romántico y clásico, y se vinculó con las figuras y escuelas que estaban consolidando la danza británica moderna.

Carrera artística

Fue bailarina fundadora del Ballet Rambert (1931/5), del Vic-Wells Ballet (193/5) y de la compañía Markova-Dolin (1935/8). Más adelante bailó para el American Ballet Theatre (1941/5) y, junto con Anton Dolin, fue cofundadora de la compañía que años después se conocería como London Festival Ballet —compañía que con el tiempo pasó a llamarse English National Ballet—; en esa etapa también ejerció tareas de dirección y enseñanza. Después de la guerra, realizó giras con Dolin hasta 1949. Su último periodo como bailarina profesional fue con el London Festival Ballet. Se retiró de la danza escénica en enero de 1963, a los cincuenta y dos años.

Repertorio y estilo

Markova destacó por sus interpretaciones en los principales papeles del repertorio clásico: obras como Giselle, La bella durmiente o El lago de los cisnes formaron parte de su repertorio, así como piezas del repertorio neoclásico de su tiempo. Era apreciada por la pureza de su línea, la elegancia en el fraseo y una gran sensibilidad musical, rasgos que le valieron el reconocimiento internacional y la consideración como figura emblemática del ballet británico.

Dirección, enseñanza y legado

Tras su retirada de las tablas, Markova continuó vinculada al mundo del ballet como maestra, asesora y directora en distintos momentos. Trabajó para difundir la técnica clásica y la formación de nuevas generaciones de bailarines, y su influencia perdura en escuelas y compañías que heredaron su enfoque técnico y artístico. Fue nombrada DBE, reconocimiento al que se sumaron otros homenajes y distinciones a lo largo de su vida.

Markova murió a los noventa y cuatro años en Bath, Somerset, a causa de un derrame cerebral, dejando un legado destacado en la historia del ballet británico y en la escena internacional.