En la elección presidencial de 1972 se enfrentaron el presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, y el senador de Dakota del Sur, George McGovern. Nixon obtuvo una victoria aplastante, ganando 49 de los 50 estados y sumando 520 votos electorales; McGovern consiguió sólo 17 votos electorales. John Hospers obtuvo un voto electoral por un elector infiel de Virginia, una rareza que dejó un pequeño espacio para la historia de los terceros partidos en ese ciclo.
Contexto y principales temas de la campaña
La campaña tuvo lugar en un momento de fuertes tensiones nacionales e internacionales. Entre los elementos que favorecieron a Nixon estaban sus éxitos en política exterior —como la política de détente con la Unión Soviética y su histórica visita a China a principios de 1972— y la percepción de que había llevado estabilidad tras años de protestas por la guerra de Vietnam. Al mismo tiempo, problemas económicos y sociales preocupaban a muchos votantes.
Por su parte, George McGovern representó la postura más claramente anti-bélica y progresista del ala liberal del Partido Demócrata: abogó por una rápida retirada de Vietnam, reformas sociales y cambios en la política interna. Su candidatura surgió de una campaña de primarias que favoreció a candidatos insurgentes contra la dirección tradicional del partido, pero su plataforma resultó demasiado radical para muchos votantes moderados.
Resultados y cifras clave
El triunfo de Nixon fue numéricamente notable: obtuvo el porcentaje de voto popular más alto para un candidato republicano en cuanto a votos y la mayor cantidad de votos electorales para un presidente estadounidense en décadas, una marca que se mantuvo hasta que Ronald Reagan fue reelegido en 1984 por un margen aún mayor. En votos populares Nixon consiguió alrededor del 60.7% frente al 37.5% de McGovern; en el Colegio Electoral, la diferencia fue aún más contundente.
McGovern ganó únicamente el estado de Massachusetts y el Distrito de Columbia, que sumaron sus 17 votos electorales. El hecho de que un solo elector en Virginia votara por John Hospers obtuvo (partido Libertario) y otro voto de vicepresidente fuera para Tonie Nathan constituyó un hecho anecdótico pero simbólico sobre la diversidad creciente del sistema político estadounidense.
Controversias internas y sucesión de fórmula
La convención y la campaña demócrata estuvieron marcadas por polémicas. El compañero de fórmula inicial de McGovern fue Thomas Eagleton, pero después de que saliera a la luz que Eagleton había recibido tratamientos psiquiátricos —incluyendo terapia electroconvulsiva y medicación— fue removido como candidato a la vicepresidencia y reemplazado por Sargent Shriver. El caso generó críticas sobre la poca diligencia en la verificación de antecedentes y dañó la imagen de la campaña. Eagleton había tenido problemas con su psiquiatría anteriormente, lo que desencadenó un fuerte debate público sobre salud mental y aptitud para el cargo.
Además, la campaña de George Wallace quedó truncada tras un atentado: George Wallace, entonces gobernador de Alabama y candidato en las primarias, fue tiroteado por un asesino que puso fin prácticamente a su participación activa en la contienda. El episodio eliminó a un actor que en 1968 había atraído a votantes blancos y populistas del sur.
Watergate: escándalo en desarrollo
Esta elección se produjo durante el escándalo Watergate, cuyo origen fue el ingreso y espionaje en las oficinas del Comité Nacional Demócrata en el edificio Watergate el 17 de junio de 1972. Aunque el robo y el intento de encubrimiento comenzaron antes y durante la campaña, la magnitud del escándalo y sus consecuencias (las investigaciones, las audiencias y la revelación de las grabaciones) se desarrollaron con mayor intensidad después de la elección. Las pruebas acumuladas finalmente llevaron a una crisis constitucional que culminó con la renuncia de Nixon en agosto de 1974.
Legado
La elección de 1972 dejó lecciones sobre la dinámica de las campañas presidenciales: la importancia de la política exterior en la percepción pública, los riesgos de una mala verificación del equipo de campaña, el impacto de terceros partidos aunque sea simbólico, y cómo un amplio triunfo electoral puede verse matizado por escándalos posteriores. Aunque Nixon ganó por un margen extraordinario, el escándalo Watergate transformó profundamente la confianza pública en el gobierno y marcó el curso de la política estadounidense en los años siguientes.



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