William Harvey fue un médico inglés. Nació en Folkestone, Kent, Inglaterra, el 1 de abril de 1578. Fue el primero en explicar cómo la sangre se mueve por el cuerpo a través del corazón. Murió el 3 de junio de 1657 en Roehampton.

Un hospital de Ashford (Kent) lleva el nombre de Harvey. Estudió en la King's School de Canterbury y en el Gonville and Caius College de Cambridge. Después fue a la Universidad de Padua, donde se graduó en 1602.

Cuando Harvey regresó a Inglaterra se casó con Elizabeth Browne, la hija del médico real de Isabel I. Fue médico del Hospital de San Bartolomé de Londres desde 1609 hasta 1643.

Vida y formación

En Padua, Harvey recibió formación avanzada en anatomía y fisiología bajo la influencia de profesores como Girolamo Fabrici (conocido por sus estudios sobre las válvulas venosas). La combinación de la enseñanza clásica y la observación directa en disecciones y experimentos marcaría su método científico: observación sistemática, experimentación y razonamiento cuantitativo.

Descubrimientos y método

El aporte fundamental de Harvey fue demostrar que la sangre circula continuamente por un circuito cerrado impulsado por el corazón, que actúa como una bomba. Sus experimentos incluyeron:

  • El uso de ligaduras sobre brazos y venas para mostrar la dirección del flujo sanguíneo y la función de las válvulas venosas.
  • Observaciones y disecciones comparativas de animales vivos y cadáveres para seguir el movimiento de la sangre.
  • Cálculos sobre el volumen de sangre impulsado por cada latido y la cantidad total bombeada en un tiempo determinado, lo que refutó la idea galénica de que la sangre se consumía y se formaba continuamente.

De Motu Cordis

En 1628 publicó su obra clave, Exercitatio Anatomica de Motu Cordis et Sanguinis in Animalibus (comúnmente abreviado De Motu Cordis), donde expone sus argumentos y experimentos a favor de la circulación sanguínea. Aunque algunos detalles microscópicos (como los capilares que unen arterias y venas) no pudieron observarse con los medios de su época, su descripción teórica preveía esos vasos; más tarde, en 1661, Marcello Malpighi confirmó la existencia de los capilares mediante el microscopio, dando plena aceptación empírica al modelo de Harvey.

Recepción y legado

Las ideas de Harvey fueron inicialmente controvertidas porque contradecían la tradición médica galénica vigente desde siglos atrás. Con el tiempo, su enfoque experimental y sus conclusiones se convirtieron en piedra angular de la fisiología moderna y de la práctica clínica. Sus métodos —insistir en la observación directa, reproducir experimentos y cuantificar resultados— anticiparon el método científico aplicado a la medicina.

Además del hospital de Ashford que lleva su nombre, su legado perdura en la cardiología, la anatomía y la enseñanza médica. Harvey es recordado como uno de los pioneros que transformaron la medicina de una disciplina basada en autoridades clásicas a una ciencia experimental basada en la evidencia.