Rastros fósiles (icnofósiles): definición, tipos y ejemplos
Rastros fósiles (icnofósiles): definición, tipos y ejemplos. Huellas, madrigueras, coprolitos y estromatolitos; descubre cómo la icnología interpreta el comportamiento fósil.
Los rastros fósiles (o icnofósiles) son registros geológicos de la actividad biológica. Son fósiles, pero no de los propios seres vivos: conservan la evidencia del comportamiento —no el cuerpo— de organismos que vivieron en el pasado. Probablemente, los ejemplos más conocidos son las huellas de dinosaurio, pero el grupo abarca muchas más formas y escalas.
Los rastros fósiles pueden ser impresiones hechas en el sustrato por un organismo, estructuras excavadas o el resultado de la actividad química o biológica sobre los sedimentos. Las madrigueras, las perforaciones, las huellas, las marcas de alimentación y las cavidades de las raíces son algunos ejemplos. El término incluye también los restos de otro material orgánico producido por un organismo, por ejemplo coprolitos (excrementos fosilizados) o marcadores químicos. Los estromatolitos son estructuras sedimentarias producidas por bacterias fotosintéticas y son un ejemplo de rastro fósil microbiano. Los fósiles traza contrastan con los fósiles corporales, que son los restos fosilizados de partes del cuerpo de los organismos, generalmente alterados por la actividad química o la mineralización posterior.
Las estructuras que no son producidas por el comportamiento de un organismo —por ejemplo rasgos geomorfológicos puramente físicos— no se consideran rastros fósiles. El estudio de los rastros se llama icnología. Los rastros reflejan el comportamiento, y normalmente no la afinidad biológica de sus creadores; por eso, en la taxonomía se les da un nombre propio, basado en su apariencia y en el comportamiento implícito de sus creadores.
Tipos principales de rastros fósiles
- Huellas y pistas: impresiones dejadas por el desplazamiento de animales sobre sedimento blando. Incluyen huellas aisladas, series de pasos (pistas) y rastros de arrastre.
- Madrigueras y galerías: excavaciones hechas por organismos que vivían o se alimentaban bajo el sedimento (por ejemplo, Thalassinoides, Ophiomorpha).
- Perforaciones y bioerosión: orificios o surcos hechos por organismos que perforaron con fines de refugio o alimentación, típicos en conchas y madera fosilizada.
- Marcas de alimentación: raspaduras, muescas o patrones en restos orgánicos o sustratos que indican cómo se alimentaron los organismos.
- Coprolitos: excrementos fosilizados que contienen información sobre la dieta y el sistema digestivo.
- Estructuras microbianas: estromatolitos y otras laminaciones producidas por comunidades microbianas.
Cómo se forman y preservan
Para que un rastro se fosilice se requiere una combinación de factores: el rasgo debe producirse en un sustrato que pueda conservar la forma (por ejemplo barro fino, arena húmeda), tiene que cubrirse rápidamente por sedimento que lo proteja de la erosión y debe existir ambiente favorable a la diagénesis que consolide los sedimentos sin destruir el rastro. La mineralización y la compactación posteriores ayudan a conservar la estructura original.
Icnotaxonomía (nomenclatura de los rastros)
Los rastros fósiles se clasifican en un sistema paralelo al de los organismos vivos, pero independiente de ellos: existe una nomenclatura de icnogenus e icnoespecie. Estos nombres describen la morfología y el comportamiento inferido (por ejemplo, huellas de andar, huellas de alimentarse, túneles). Dado que un mismo organismo puede producir distintos rastros según el comportamiento y el sustrato, y rastros similares pueden ser producidos por organismos diferentes, la icnotaxonomía se centra en la forma y no en la identidad biológica del productor.
Importancia en paleontología y geología
- Permiten inferir comportamiento: modos de locomoción, velocidad, interacción social (pistas múltiples) y comportamiento alimentario.
- Informan sobre paleoambientes: condiciones de sedimentación, nivel del agua, presencia de litorales, lagunas, deltas u otros ambientes.
- Complementan la información de los fósiles corporales: en muchos casos los rastros son los únicos registros de organismos blandos o de actividades que no dejan partes duras.
- Sirven como indicadores estratigráficos y paleoecológicos para correlacionar capas y reconstruir ecosistemas pasados.
Criterios para identificar un rastro fósil
- Contexto geológico y estratigráfico coherente con preservación de material biológico.
- Características morfológicas repetitivas o simétricas que sugieran comportamiento, no azar geológico.
- Asociación con otros rastros o restos orgánicos que apoyen una interpretación biogénica.
- Ausencia de procesos físicos alternativos (por ejemplo, corrientes, grietas de desecación) que expliquen la forma.
Ejemplos destacados
- Huellas de dinosaurio: largas pistas que permiten estimar longitud de zancada, velocidad y comportamiento gregario.
- Cruziana y Rusophycus: rastros típicos de trilobites y otros artrópodos marinos, relacionados con alimentación y reposo.
- Thalassinoides y Ophiomorpha: sistemas de túneles de crustáceos que indican ambientes marinos someros y sedimentación rápida.
- Coprolitos: proporcionan datos directos sobre la dieta y la digestión de vertebrados y otros organismos.
- Estromatolitos: registros de comunidades microbianas antiguas, relevantes para los primeros ecosistemas fotosintéticos y la atmósfera primitiva.
En resumen, los rastros fósiles son fuentes clave de información sobre el comportamiento y los ambientes pasados. Aunque no identifican siempre al productor biológico con precisión, permiten reconstruir acciones, relaciones ecológicas y condiciones ambientales que los fósiles corporales por sí solos no revelarían.
Huellas en una arenisca del Triásico, a las que se dio el nombre de Chirotherium

Climactichnitas , probablemente huellas de un animal parecido a una babosa, del Cámbrico, Blackberry Hill, Wisconsin central
Galería
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Fósil de Rusophycus del Ordovícico del sur de Ohio. La barra de escala es de 10 mm.
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Fósil de Skolithos. La barra de escala es de 10 mm.
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Thalassinoides, madrigueras producidas por crustáceos, del Jurásico Medio, sur de Israel
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Sondeos de tripanitas en el Ordovícico de Kentucky. Los sondeos están rellenos de dolomita diagenética (amarillenta). El sondeo del extremo derecho atraviesa una concha en la matriz.
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