Leimacomys buettneri: el enigmático ratón forestal de Togo
Descubre Leimacomys buettneri: el enigmático y rarísimo ratón forestal de Togo, conocido solo por dos ejemplares desde 1890. Misterio científico y conservación.
El ratón de Togo (o ratón forestal africano de Büttner o ratón forestal de dientes ranurados, Leimacomys buettneri) es un roedor múrido único. Sólo se conocen dos ejemplares, tomados cerca de la localidad de Bismarckburg, cerca de Yege, Togo, en 1890.
Descripción
Las descripciones originales indican que se trata de un roedor de pequeño tamaño, con rasgos craneales y dentales peculiares que lo distinguen de otros múridos africanos. El nombre común "de dientes ranurados" hace referencia a surcos observados en la dentición, un carácter morfológico inusual que ha llamado la atención de taxónomos. Debido a que solo existen dos ejemplares conocidos, la información morfológica disponible es limitada y proviene principalmente de dichas preparaciones de museo.
Descubrimiento y taxonomía
Los únicos ejemplares se obtuvieron en 1890; la especie fue descrita a partir de esas capturas y recibió el nombre específico en honor al colector. Leimacomys es un género monotípico (solo incluye a L. buettneri) y su posición taxonómica relativa dentro de la familia Muridae ha sido objeto de debate. Algunos autores han señalado que sus caracteres dentales y craneales la sitúan como una línea evolutiva atípica dentro de los múridos africanos, lo que dificulta su comparación directa con otros géneros más conocidos.
Distribución y hábitat
La distribución confirmada se limita al área cercana a Bismarckburg (Yege) en el sur de Togo, y no hay registros fiables posteriores a 1890. Por la localización original, se supone que la especie habitaba bosques tropicales o áreas forestales de baja altitud, pero la especificidad de su microhábitat (por ejemplo, si era estrictamente forestal, semiforestal o asociada a sotobosque húmedo) permanece desconocida dada la escasez de datos.
Conservación y amenazas
El estatus de conservación de Leimacomys buettneri es incierto debido a la ausencia de registros recientes. La falta de observaciones contemporáneas puede deberse a varias causas: la especie podría ser extremadamente rara, estar confinada a un hábitat muy reducido, ser difícil de detectar con métodos de muestreo tradicionales o, en el peor de los casos, estar extinguida localmente por la pérdida de hábitat. En la región sur de Togo y zonas vecinas, la deforestación, la conversión de tierras para agricultura y la fragmentación del hábitat representan amenazas plausibles para especies forestales con áreas de distribución restringida.
Investigación pendiente y recomendaciones
- Realizar prospecciones dirigidas en y alrededor de la localidad histórica (Bismarckburg/Yege) usando métodos adecuados para roedores pequeños: trampas de caída, trampas tipo pitfall, muestreo nocturno y prospección del sotobosque.
- Aplicar técnicas modernas como barcoding y eDNA en suelos y hojarasca para detectar presencia no invasiva.
- Revisar y estudiar a fondo los dos ejemplares de museo (morfología, tomografías, ADN antiguo si es posible) para obtener más datos sobre su taxonomía y variación interna.
- Proteger y restaurar fragmentos de bosque en la región como medida preventiva para especies endémicas y poco conocidas.
En resumen, Leimacomys buettneri sigue siendo uno de los mamíferos africanos más enigmáticos: conocido solo por dos ejemplares del siglo XIX, requiere investigaciones modernas para aclarar su estado taxonómico, su ecología y su situación de conservación.
Descripción e historia natural
La totalidad del material conocido de esta especie consiste en una única piel seca de mala calidad, un animal conservado en estado fluido y un cráneo y una mandíbula. El cráneo y la mandíbula son de animales diferentes. El material está depositado en el Zoologisches Museum de la Universidad Humboldt de Berlín, Alemania.
La longitud de la cabeza y del cuerpo es de 118 mm con una cola de 37 mm. Esta cola es inusualmente corta en relación con la longitud del cuerpo (proporción del 37%) y se considera un rasgo diagnóstico importante. El animal es de color marrón oscuro a gris por encima y gris pálido por debajo. Las orejas son pequeñas y peludas. Los pies también son algo peludos. La cola puede estar desnuda o ligeramente pelada.
Los incisivos son poco profundos. El hocico es largo y ancho, la anchura interorbital amplia y la placa cigomática grande (Musser y Carleton, 2005).
Basándose en la morfología del cráneo, se supone que el ratón de Togo es insectívoro (Dieterlen, 1976). Se sabe muy poco sobre los hábitos de este inusual ratón.
Clasificación
Leimacomys ha sido transferido de un lado a otro entre los Dendromurinae y los Murinae desde su descubrimiento. Se parece mucho a Lophuromys, que ha sido transferido a un nuevo Deomyinae sobre la base de datos moleculares. Se cree que la asociación con Lophuromys se debe a la evolución convergente debido a una dieta similar (Dieterlen, 1976). Los caracteres dentales se asemejan a los dendromurinos, Mystromys o jerbos basales. Denys et al. (1995) generaron una filogenia que sugería, con apoyo limitado, que Leimacomys es un taxón hermano de los Gerbillinae.
Musser y Carleton (2005) optaron por erigir una nueva subfamilia, Leimacomyinae, para albergar a esta especie. La situaron en la familia Muridae debido a su posible conexión con los Gerbillinae o los Deomyinae, pero subrayaron que es necesario un amplio estudio filogenético que incluya a Leimacomys y a una serie de nesomíidos y múridos para determinar su posición adecuada.
Estado de conservación
El ratón de Togo se considera en peligro crítico o extinto, según las autoridades. Schlitter (1989) lo clasificó como extinto porque los estudios posteriores realizados en la zona no lograron recuperarlo. Grubb et al. (1998) señalaron que estos estudios no muestrearon adecuadamente el hábitat apropiado en Togo y la vecina Ghana, y se mostraron reacios a declarar la especie extinta. Musser y Carleton (2005) destacaron que los múridos insectívoros como grupo han resultado difíciles de capturar, y que se requieren estudios intensos de los bosques de gran altitud en esta región para determinar si todavía persiste.
Actualmente, la UICN califica al ratón de Togo de "datos insuficientes".
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