Qué fue

El SWCE, más conocido como Experimento de Composición del Viento Solar o SWC, fue un experimento científico desplegado en la superficie de la Luna durante el programa Apolo. Su finalidad era capturar partículas del viento solar fuera de la magnetosfera terrestre, donde el flujo de partículas llega con menos alteraciones. Gracias a ello, los investigadores pudieron estudiar una muestra directa de material solar con información isotópica.

Cómo funcionaba

El dispositivo era deliberadamente sencillo. Los astronautas extendían una lámina de aluminio y la orientaban hacia el Sol para que los iones del viento solar quedaran implantados en su superficie. Después, la lámina se recogía, se guardaba en una bolsa de teflón y se devolvía a la Tierra para su análisis en laboratorio. La simplicidad del método era una ventaja: evitaba equipos complejos y permitía obtener una muestra limpia, tomada directamente en otro cuerpo celeste.

Origen y misiones

El experimento fue propuesto por un equipo suizo encabezado por Johannes Geiss, de la Universidad de Berna, y Peter Eberhardt, del Instituto Suizo de Tecnología. Recibió financiación parcial del Gobierno suizo. Se instaló en varias misiones tripuladas, lo que convirtió a las expediciones Apolo en una serie de oportunidades para comparar muestras tomadas en distintos momentos de la actividad solar.

Resultados e importancia

El experimento tuvo éxito y permitió identificar composiciones isotópicas de helio, neón y argón procedentes del Sol. Estos datos ayudaron a comprender mejor la composición del viento solar y la relación entre la superficie lunar y el entorno espacial. También demostraron que la Luna podía funcionar como un lugar de muestreo único para estudiar procesos que en la Tierra quedan enmascarados por la atmósfera y el campo magnético. Por su diseño, el SWCE es recordado como un experimento de bajo coste y gran valor científico, representativo de la investigación realizada en la era Apolo.