Gases venenosos: qué son, riesgos, ejemplos y medidas de seguridad

Gases venenosos: descubre qué son, riesgos, ejemplos y medidas de seguridad esenciales para prevenir intoxicaciones, quemaduras y asfixia. Guía práctica y urgente.

Autor: Leandro Alegsa

Gases venenosos son aquellos gases que actúan como venenos: capaces de causar daño, intoxicación o la muerte si una persona queda expuesta a una concentración suficiente o durante tiempo prolongado. Muchos líquidos tóxicos son volátiles y forman vapores que funcionan como gases venenosos; además, algunos “gases” empleados como armas químicas son en realidad líquidos que se dispersan en forma de niebla (por ejemplo, el gas mostaza o el VX).

¿Por qué son peligrosos?

Los gases venenosos suponen un riesgo mayor que los sólidos o líquidos tóxicos en muchos casos porque:

  • Se difunden rápidamente por el aire y pueden inhalarse fácilmente.
  • Pueden entrar en contacto con grandes áreas de piel y ojos, o penetrar por las vías respiratorias y pasar al torrente sanguíneo.
  • Algunos no tienen olor ni causan irritación inicial, por lo que la exposición puede ser “silenciosa”.
  • Pueden desplazar al oxígeno en el aire (como el oxígeno es el gas vital), provocando asfixia sin ser propiamente “venenosos” — ejemplos típicos de gases asfixiantes son el nitrógeno y el dióxido de carbono.
  • También pueden ser inflamables o reactivos, añadiendo riesgos físicos (incendio, explosión) además de la toxicidad.

Tipos principales y ejemplos

  • Corrosivos: atacan piel, ojos y mucosas. Ej.: cloruro de hidrógeno, amoníaco. Pueden provocar quemaduras químicas y edema pulmonar.
  • Alquilantes y vesicantes: dañan el ADN y proteínas celulares, causando muerte celular, cicatrices y cáncer. Ej.: gas mostaza.
  • Agentes nerviosos: son generalmente líquidos volátiles que inhiben procesos bioquímicos (colinesterasa), provocando contracción muscular intensa y fallo respiratorio. Véase agentes nerviosos y VX.
  • Fluoruros y compuestos fluorados: liberan iones de flúor que fijan calcio en el organismo, pudiendo provocar hipocalcemia, arritmias y paro cardiaco. Ej.: fluoruro de hidrógeno, trifluoruro de cloro.
  • Agentes asfixiantes por desplazamiento: desplazan el oxígeno del ambiente: nitrógeno, dióxido de carbono.
  • Gases con efecto sobre la respiración central: algunos, como el sulfuro de hidrógeno, tienen olor detectable a bajas concentraciones pero causan rápidamente desensibilización olfativa; a concentraciones altas pueden inhibir el centro respiratorio cerebral y causar muerte por asfixia.
  • Agentes pulmonares o "de ahogo": provocan edema y daño alveolar (p. ej. fosgeno).
  • Agentes sanguíneos: interfieren con el transporte de oxígeno en la sangre (p. ej. cianuros, como el gas cianhídrico).
  • Ejemplos industriales y fumigantes: el sulfuro de hidrógeno (viado del petróleo), cloro (desinfección y procesos químicos), amoníaco (fertilizantes) y fosfina (fumigante) son usados en grandes volúmenes y requieren manejo controlado.

Mecanismos de lesión y síntomas comunes

Dependiendo del gas y la vía de exposición (inhalación, contacto dérmico u ocular), los efectos incluyen:

  • Irritación de nariz, garganta y ojos; tos, dificultad respiratoria.
  • Quemaduras químicas en piel, ojos y vías aéreas (gases corrosivos).
  • Edema pulmonar y dificultad respiratoria retardada (p. ej. fosgeno).
  • Síntomas neurológicos: mareo, pérdida de conciencia, convulsiones (agentes nerviosos, anoxia).
  • Alteraciones cardiacas por bloqueo de mecanismos bioquímicos (fluoruros, cianuros).
  • Olor característico en algunos casos, aunque la ausencia de olor no descarta exposición peligrosa.

Prevención y medidas de seguridad

Las medidas para reducir riesgos incluyen:

  • Evaluación de riesgo y formación: conocer las Fichas de Datos de Seguridad (MSDS/SDS), límites de exposición ocupacional (TLV, PEL u otros valores locales) y procedimientos operativos.
  • Contención técnica: utilizar sistemas cerrados, campanas extractoras, cabinas y ventilación localizada, así como lavados de emergencia y duchas oculares en áreas de trabajo.
  • Detección y alarma: instalar detectores específicos (H2S, CO, cloro, gas natural, etc.) y alarmas de evacuación; mantener equipos calibrados.
  • Equipo de protección personal (EPP): seleccionar guantes, trajes y protección respiratoria adecuados. Para concentraciones elevadas o atmosferas desconocidas usar equipos autónomos (SCBA) y trajes químicos si procede.
  • Almacenamiento y manipulación: mantener cilindros asegurados y en posición vertical, separar gases incompatibles, etiquetar claramente, controlar fuentes de ignición y calor y respetar instrucciones del fabricante.
  • Plan de emergencia y formación práctica: simulacros, procedimientos de evacuación y coordinación con servicios de emergencia industrial y sanitarios.
  • Mantenimiento y buenas prácticas: inspeccionar tuberías, reguladores y válvulas; evitar improvisaciones y sustituir sustancias peligrosas por alternativas menos tóxicas cuando sea posible.

Primeros auxilios y respuesta ante una exposición

  • Prioridad: no convertirte en otra víctima. Si no estás protegido, llama a personal capacitado y a emergencias.
  • Inhalación: llevar a la persona a aire fresco inmediatamente; mantenerla caliente y en reposo; si hay dificultad respiratoria severa o pérdida de conciencia, solicitar atención médica urgente y, si sabes usarlo, administrar oxígeno con mascarilla sólo si es seguro hacerlo.
  • Contacto con la piel o los ojos: retirar ropa contaminada y enjuagar la piel o los ojos con abundante agua durante al menos 15 minutos; buscar atención médica. Para exposiciones a fluoruro de hidrógeno, se requiere tratamiento especializado (p. ej. con calcio tópico/infiltración en centros sanitarios) — no administrar tratamientos avanzados sin formación.
  • Exposición a agentes nerviosos o cianuro: requieren antídotos y manejo hospitalario inmediato (atropina, pralidoxima, hidroxocobalamina u otros según protocolo). Sólo personal sanitario debe administrar dichos antídotos.
  • Descontaminación y cuarentena: mantener a las personas expuestas separadas hasta la evaluación; los materiales contaminados deben manejarse siguiendo protocolos de residuos peligrosos.

En el lugar de trabajo y en el hogar

En la industria existe normativa y vigilancia para minimizar exposiciones. En el hogar, el mayor riesgo suele venir de productos de limpieza, escapes de gas (p. ej. monóxido de carbono), o almacenamiento inadecuado de productos. Siempre siga las instrucciones del fabricante y no mezcle productos químicos domésticos (por ejemplo, lejía y amoníaco generan gases peligrosos).

Regulación y recursos

Los gases venenosos y el uso de sustancias peligrosas están regulados por normas nacionales e internacionales sobre seguridad química, transporte y protección laboral. En caso de manipular o almacenar estos productos, consulte las Fichas de Datos de Seguridad, la normativa local y mantenga comunicación con autoridades ambientales y de salud ocupacional.

Resumen práctico: respete las señales y la formación, utilice sistemas de contención y detectores, equipe y entrene al personal, y ante cualquier exposición grave contacte a los servicios de emergencia y a profesionales médicos especializados.

Un soldado en Siria, con un fusil AK-47 y una máscara antigásZoom
Un soldado en Siria, con un fusil AK-47 y una máscara antigás

Un barril de un arma química, producido en la Unión Soviética, de AlbaniaZoom
Un barril de un arma química, producido en la Unión Soviética, de Albania

Pintura de las quemaduras que se producen tras un ataque con gas mostazaZoom
Pintura de las quemaduras que se producen tras un ataque con gas mostaza

Preguntas y respuestas

P: ¿Qué es el gas venenoso?


R: Un gas venenoso es cualquier gas que también sea un veneno. Puede matar o herir a una persona si hay mucha cantidad y existen muchos tipos diferentes con sus propias propiedades. Muchos líquidos tóxicos pueden evaporarse fácilmente a temperaturas normales y convertirse en gases venenosos.

P: ¿Cómo suelen afectar a las personas los gases tóxicos corrosivos?


R: En pequeñas cantidades, los gases tóxicos corrosivos suelen causar irritación y pueden tener olor, pero no siempre es así. Pueden provocar quemaduras químicas en la piel y los pulmones cuando se introducen en el interior del cuerpo humano, ya sea por inhalación o por contacto con la piel.

P: ¿Cuáles son algunos ejemplos de gases comunes no venenosos?


R: Todos los gases distintos del oxígeno pueden apoderarse del aire y provocar la muerte por asfixia. Algunos ejemplos de estos gases no venenosos son el nitrógeno y el dióxido de carbono.

P: ¿Cómo actúan los venenos alquilantes?


R: Los venenos alquilantes atacan el ADN y las proteínas humanas, lo que provoca la muerte celular, cáncer y un conjunto diverso de síntomas causados por el mal funcionamiento de las proteínas alquiladas. El gas mostaza es un ejemplo de agente alquilante.

P: ¿Qué tipo de daños pueden causar los iones de flúor en los seres humanos?


R: Los iones de flúor liberados en el cuerpo humano pueden provocar una pérdida de calcio en la sangre que conduce al infarto de miocardio y a la muerte. Algunos ejemplos son el fluoruro de hidrógeno y el trifluoruro de cloro.

P: ¿Por qué se pueden utilizar gases venenosos en la industria?


R: Los gases venenosos se utilizan en la industria como reactivos químicos para determinadas reacciones que no pueden realizarse sin ellos aunque sean sustancias tóxicas; los químicos tratan de evitar su uso siempre que sea posible. Algunos fumigantes (sustancias químicas utilizadas para matar plagas) como la fosfina también pueden clasificarse como gases venenosos debido a su toxicidad, pero tienen ventajas como que se evaporan tras su uso, por lo que no es necesario enjuagar después los alimentos tratados con ellos.


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