Gases venenosos: qué son, riesgos, ejemplos y medidas de seguridad
Gases venenosos: descubre qué son, riesgos, ejemplos y medidas de seguridad esenciales para prevenir intoxicaciones, quemaduras y asfixia. Guía práctica y urgente.
Gases venenosos son aquellos gases que actúan como venenos: capaces de causar daño, intoxicación o la muerte si una persona queda expuesta a una concentración suficiente o durante tiempo prolongado. Muchos líquidos tóxicos son volátiles y forman vapores que funcionan como gases venenosos; además, algunos “gases” empleados como armas químicas son en realidad líquidos que se dispersan en forma de niebla (por ejemplo, el gas mostaza o el VX).
¿Por qué son peligrosos?
Los gases venenosos suponen un riesgo mayor que los sólidos o líquidos tóxicos en muchos casos porque:
- Se difunden rápidamente por el aire y pueden inhalarse fácilmente.
- Pueden entrar en contacto con grandes áreas de piel y ojos, o penetrar por las vías respiratorias y pasar al torrente sanguíneo.
- Algunos no tienen olor ni causan irritación inicial, por lo que la exposición puede ser “silenciosa”.
- Pueden desplazar al oxígeno en el aire (como el oxígeno es el gas vital), provocando asfixia sin ser propiamente “venenosos” — ejemplos típicos de gases asfixiantes son el nitrógeno y el dióxido de carbono.
- También pueden ser inflamables o reactivos, añadiendo riesgos físicos (incendio, explosión) además de la toxicidad.
Tipos principales y ejemplos
- Corrosivos: atacan piel, ojos y mucosas. Ej.: cloruro de hidrógeno, amoníaco. Pueden provocar quemaduras químicas y edema pulmonar.
- Alquilantes y vesicantes: dañan el ADN y proteínas celulares, causando muerte celular, cicatrices y cáncer. Ej.: gas mostaza.
- Agentes nerviosos: son generalmente líquidos volátiles que inhiben procesos bioquímicos (colinesterasa), provocando contracción muscular intensa y fallo respiratorio. Véase agentes nerviosos y VX.
- Fluoruros y compuestos fluorados: liberan iones de flúor que fijan calcio en el organismo, pudiendo provocar hipocalcemia, arritmias y paro cardiaco. Ej.: fluoruro de hidrógeno, trifluoruro de cloro.
- Agentes asfixiantes por desplazamiento: desplazan el oxígeno del ambiente: nitrógeno, dióxido de carbono.
- Gases con efecto sobre la respiración central: algunos, como el sulfuro de hidrógeno, tienen olor detectable a bajas concentraciones pero causan rápidamente desensibilización olfativa; a concentraciones altas pueden inhibir el centro respiratorio cerebral y causar muerte por asfixia.
- Agentes pulmonares o "de ahogo": provocan edema y daño alveolar (p. ej. fosgeno).
- Agentes sanguíneos: interfieren con el transporte de oxígeno en la sangre (p. ej. cianuros, como el gas cianhídrico).
- Ejemplos industriales y fumigantes: el sulfuro de hidrógeno (viado del petróleo), cloro (desinfección y procesos químicos), amoníaco (fertilizantes) y fosfina (fumigante) son usados en grandes volúmenes y requieren manejo controlado.
Mecanismos de lesión y síntomas comunes
Dependiendo del gas y la vía de exposición (inhalación, contacto dérmico u ocular), los efectos incluyen:
- Irritación de nariz, garganta y ojos; tos, dificultad respiratoria.
- Quemaduras químicas en piel, ojos y vías aéreas (gases corrosivos).
- Edema pulmonar y dificultad respiratoria retardada (p. ej. fosgeno).
- Síntomas neurológicos: mareo, pérdida de conciencia, convulsiones (agentes nerviosos, anoxia).
- Alteraciones cardiacas por bloqueo de mecanismos bioquímicos (fluoruros, cianuros).
- Olor característico en algunos casos, aunque la ausencia de olor no descarta exposición peligrosa.
Prevención y medidas de seguridad
Las medidas para reducir riesgos incluyen:
- Evaluación de riesgo y formación: conocer las Fichas de Datos de Seguridad (MSDS/SDS), límites de exposición ocupacional (TLV, PEL u otros valores locales) y procedimientos operativos.
- Contención técnica: utilizar sistemas cerrados, campanas extractoras, cabinas y ventilación localizada, así como lavados de emergencia y duchas oculares en áreas de trabajo.
- Detección y alarma: instalar detectores específicos (H2S, CO, cloro, gas natural, etc.) y alarmas de evacuación; mantener equipos calibrados.
- Equipo de protección personal (EPP): seleccionar guantes, trajes y protección respiratoria adecuados. Para concentraciones elevadas o atmosferas desconocidas usar equipos autónomos (SCBA) y trajes químicos si procede.
- Almacenamiento y manipulación: mantener cilindros asegurados y en posición vertical, separar gases incompatibles, etiquetar claramente, controlar fuentes de ignición y calor y respetar instrucciones del fabricante.
- Plan de emergencia y formación práctica: simulacros, procedimientos de evacuación y coordinación con servicios de emergencia industrial y sanitarios.
- Mantenimiento y buenas prácticas: inspeccionar tuberías, reguladores y válvulas; evitar improvisaciones y sustituir sustancias peligrosas por alternativas menos tóxicas cuando sea posible.
Primeros auxilios y respuesta ante una exposición
- Prioridad: no convertirte en otra víctima. Si no estás protegido, llama a personal capacitado y a emergencias.
- Inhalación: llevar a la persona a aire fresco inmediatamente; mantenerla caliente y en reposo; si hay dificultad respiratoria severa o pérdida de conciencia, solicitar atención médica urgente y, si sabes usarlo, administrar oxígeno con mascarilla sólo si es seguro hacerlo.
- Contacto con la piel o los ojos: retirar ropa contaminada y enjuagar la piel o los ojos con abundante agua durante al menos 15 minutos; buscar atención médica. Para exposiciones a fluoruro de hidrógeno, se requiere tratamiento especializado (p. ej. con calcio tópico/infiltración en centros sanitarios) — no administrar tratamientos avanzados sin formación.
- Exposición a agentes nerviosos o cianuro: requieren antídotos y manejo hospitalario inmediato (atropina, pralidoxima, hidroxocobalamina u otros según protocolo). Sólo personal sanitario debe administrar dichos antídotos.
- Descontaminación y cuarentena: mantener a las personas expuestas separadas hasta la evaluación; los materiales contaminados deben manejarse siguiendo protocolos de residuos peligrosos.
En el lugar de trabajo y en el hogar
En la industria existe normativa y vigilancia para minimizar exposiciones. En el hogar, el mayor riesgo suele venir de productos de limpieza, escapes de gas (p. ej. monóxido de carbono), o almacenamiento inadecuado de productos. Siempre siga las instrucciones del fabricante y no mezcle productos químicos domésticos (por ejemplo, lejía y amoníaco generan gases peligrosos).
Regulación y recursos
Los gases venenosos y el uso de sustancias peligrosas están regulados por normas nacionales e internacionales sobre seguridad química, transporte y protección laboral. En caso de manipular o almacenar estos productos, consulte las Fichas de Datos de Seguridad, la normativa local y mantenga comunicación con autoridades ambientales y de salud ocupacional.
Resumen práctico: respete las señales y la formación, utilice sistemas de contención y detectores, equipe y entrene al personal, y ante cualquier exposición grave contacte a los servicios de emergencia y a profesionales médicos especializados.
Un soldado en Siria, con un fusil AK-47 y una máscara antigás

Un barril de un arma química, producido en la Unión Soviética, de Albania

Pintura de las quemaduras que se producen tras un ataque con gas mostaza
Preguntas y respuestas
P: ¿Qué es el gas venenoso?
R: Un gas venenoso es cualquier gas que también sea un veneno. Puede matar o herir a una persona si hay mucha cantidad y existen muchos tipos diferentes con sus propias propiedades. Muchos líquidos tóxicos pueden evaporarse fácilmente a temperaturas normales y convertirse en gases venenosos.
P: ¿Cómo suelen afectar a las personas los gases tóxicos corrosivos?
R: En pequeñas cantidades, los gases tóxicos corrosivos suelen causar irritación y pueden tener olor, pero no siempre es así. Pueden provocar quemaduras químicas en la piel y los pulmones cuando se introducen en el interior del cuerpo humano, ya sea por inhalación o por contacto con la piel.
P: ¿Cuáles son algunos ejemplos de gases comunes no venenosos?
R: Todos los gases distintos del oxígeno pueden apoderarse del aire y provocar la muerte por asfixia. Algunos ejemplos de estos gases no venenosos son el nitrógeno y el dióxido de carbono.
P: ¿Cómo actúan los venenos alquilantes?
R: Los venenos alquilantes atacan el ADN y las proteínas humanas, lo que provoca la muerte celular, cáncer y un conjunto diverso de síntomas causados por el mal funcionamiento de las proteínas alquiladas. El gas mostaza es un ejemplo de agente alquilante.
P: ¿Qué tipo de daños pueden causar los iones de flúor en los seres humanos?
R: Los iones de flúor liberados en el cuerpo humano pueden provocar una pérdida de calcio en la sangre que conduce al infarto de miocardio y a la muerte. Algunos ejemplos son el fluoruro de hidrógeno y el trifluoruro de cloro.
P: ¿Por qué se pueden utilizar gases venenosos en la industria?
R: Los gases venenosos se utilizan en la industria como reactivos químicos para determinadas reacciones que no pueden realizarse sin ellos aunque sean sustancias tóxicas; los químicos tratan de evitar su uso siempre que sea posible. Algunos fumigantes (sustancias químicas utilizadas para matar plagas) como la fosfina también pueden clasificarse como gases venenosos debido a su toxicidad, pero tienen ventajas como que se evaporan tras su uso, por lo que no es necesario enjuagar después los alimentos tratados con ellos.
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