Paulino (también San Paulino) (fallecido en 644) fue el primer obispo de York y uno de los misioneros romanos que trabajaron en la conversión de los reinos anglosajones. Era sacerdote y misionero de origen italiano que llegó a Inglaterra en el marco de las misiones enviadas desde Roma para introducir y reforzar el cristianismo en los reinos anglosajones.

Labor misionera en Northumbria

Paulino acompañó a la princesa Æthelburga (Ethelburga) de Kent cuando esta contrajo matrimonio con el rey Edwin de Northumbria en 625, viajando como su capellán y consejero religioso. Gracias a su predicación y a la influencia de la reina —que era cristiana—, el rey Edwin accedió a ser bautizado en 627 y muchas de las principales figuras de su corte y poblaciones aledañas se convirtieron al cristianismo. Paulino organizó comunidades cristianas en York y sus alrededores y promovió la construcción de iglesias y la instauración de prácticas litúrgicas romanas.

Nombramiento episcopal y arzobispado

Tras la conversión del reino, Paulino fue reconocido como obispo en York. Posteriormente el papa le concedió el rango de arzobispo de York; sin embargo, antes de que le llegara la notificación formal de ese nombramiento había tenido que abandonar Northumbria por razones políticas y militares.

Retirada a Kent y obispado en Rochester

En 633, tras la muerte del rey Edwin en la batalla (que supuso un regreso de los paganos al poder en buena parte del reino), Paulino huyó a Kent acompañado por la reina Æthelburga y su hija Eanfled. Allí recibió el cargo de obispo de Rochester, donde continuó su labor pastoral y organizativa hasta su muerte en 644. En Rochester mantuvo una presencia eclesiástica estable y contribuyó a la consolidación de la fe cristiana en el sur de Inglaterra.

Memoria y culto

Tras su muerte fue venerado como santo tanto en la tradición católica como en la anglicana. Su figura es recordada por su papel en la conversión de Northumbria y por haber sido uno de los primeros líderes eclesiásticos en establecer estructuras episcopales en el norte de Inglaterra. Las iglesias y comunidades vinculadas a su labor conservaron su memoria y sus restos fueron objeto de veneración en los años posteriores.

  • Fechas clave: llegada a Northumbria con Æthelburga (625), bautismo del rey Edwin (627), huida a Kent tras la muerte de Edwin (633), fallecimiento (644).
  • Legado: primer obispo de York, impulso del cristianismo romano en Northumbria, obispo de Rochester tras el exilio.