Una fosa nasal (o naris, pl. nares) es uno de los dos canales de la nariz, desde el punto en que se bifurcan hasta la abertura externa. Estas cavidades comunican con la parte posterior de la garganta y están revestidas por mucosa que protege y acondiciona el aire inspirado.
Anatomía básica
Cada fosa nasal tiene varias regiones y estructuras importantes:
- Abertura externa (narina): el orificio visible en la cara.
- Vestíbulo nasal: zona más anterior, con piel y vellos (vellosidades) que filtran partículas grandes.
- Septum nasal (tabique): pared medial de cartílago y hueso que separa las dos fosas nasales.
- Cornetes (turbinados): pliegues óseos o cartilaginosos cubiertos de mucosa que aumentan la superficie; su función incluye calentar, humedecer y filtrar el aire.
- Región olfatoria: situada en la parte superior de la cavidad nasal; contiene el epitelio olfatorio con receptores sensoriales.
- Conexiones con senos paranasales: las fosas nasales drenan los senos maxilar, frontal, esfenoidal y etmoidal a través de pequeños orificios (ostia).
- Drenaje y limpieza: la mucosa está equipada con cilios y moco que forman el escalador mucociliar, desplazando partículas y microorganismos hacia la garganta para su eliminación.
Funciones principales
- Respiración: las fosas nasales conducen el aire hacia los pulmones y regulan el flujo mediante el calentamiento y la humidificación.
- Olfacción: contienen el epitelio olfatorio responsable de detectar olores; esta información se transmite al cerebro.
- Filtración: vellosidades, moco y cilios retienen polvo, bacterias y partículas.
- Protección inmunológica: la mucosa contiene células inmunitarias y secreta moco con enzimas y anticuerpos.
- Fonación y resonancia: la cavidad nasal actúa como cámara de resonancia que influye en la calidad de la voz.
- Termorregulación y balance de humedad: los cornetes y la mucosa ajustan la temperatura y la humedad del aire inspirado.
El ciclo nasal en seres humanos, y su significado
En los seres humanos, el ciclo nasal es un fenómeno en el que las fosas nasales alternan su grado de congestión cada pocas horas —aproximadamente cada cuatro horas— de modo que en un momento dado una fosa puede estar parcialmente bloqueada mientras la otra está más abierta. Este proceso está controlado por el sistema nervioso autónomo y tiene funciones prácticas, como permitir que una mucosa «descanse» y mantener la eficacia olfatoria y la humidificación. El ciclo nasal puede alterarse por infecciones, alergias, desviación del septum o uso de descongestionantes.
Variaciones y adaptaciones en animales
Las fosas nasales y sus equivalentes varían mucho entre grupos animales:
- En las aves, las narinas suelen estar en la base del pico; muchas aves también presentan cambios en la estructura nasal que influyen en la respiración y en la detección de olores.
- En los mamíferos, las fosas nasales son complejas y contienen cornetes bien desarrollados; además algunos mamíferos poseen el órgano vomeronasal (de Jacobson) para la detección de feromonas.
- Los peces no respiran por la nariz como hacen los vertebrados terrestres, pero tienen dos pequeños orificios utilizados para oler que pueden llamarse fosas nasales; estos orificios conducen agua hacia lámparas olfatorias donde se detectan sustancias disueltas.
- En reptiles y anfibios las narinas sirven tanto para olfacción como, en ciertos grupos, como parte de la vía aérea; algunos anfibios y reptiles tienen una fuerte dependencia de la olfacción química y del órgano vomeronasal.
- Algunas especies muestran adaptaciones especiales: cetáceos tienen las narinas modificadas en el espiráculo (blowhole), elefantes usan un apéndice nasal muy móvil (trompa) con gran sensibilidad olfativa, y cánidos presentan un sentido del olfato extraordinariamente desarrollado.
Aspectos clínicos relevantes
- Rinitis y rinosinusitis: inflamación de la mucosa nasal por alergias o infecciones; síntomas: congestión, secreción, estornudos y pérdida del olfato.
- Desviación del tabique: puede causar obstrucción crónica y dificultar la respiración; a veces se corrige mediante septoplastia.
- Pólipos nasales: crecimientos benignos de la mucosa que producen obstrucción nasal y pérdida de olfato.
- Epistaxis (sangrado nasal): frecuente, generalmente por traumatismo o sequedad mucosa; la mayoría se controla con medidas locales, aunque puede requerir tratamiento médico.
- Anosmia: pérdida total del olfato, que puede deberse a infecciones, traumatismos craneales, envejecimiento, medicamentos o enfermedades neurológicas.
Resumen
Las fosas nasales son estructuras esenciales para la respiración, la olfacción y la protección del sistema respiratorio. Su anatomía (cornetes, septum, mucosa y epitelio olfatorio) está adaptada para filtrar, calentar y humidificar el aire, así como para detectar olores. Aunque su forma y función presentan variaciones importantes entre aves, mamíferos, peces y otros grupos, en todos los casos cumplen papeles clave en la interacción del organismo con su entorno.

