El mieloma múltiple es un trastorno maligno de las células plasmáticas, los glóbulos blancos productores de anticuerpos de la médula ósea. A menudo se describe como una forma de cáncer de la sangre que produce una proteína monoclonal característica. Para un contexto general, consulte información sobre el cáncer. El mieloma suele desarrollarse con el tiempo y puede seguir fases precursoras como la gammopatía monoclonal de significado incierto (MGUS) o el mieloma latente.
Características clínicas y complicaciones
Los síntomas pueden ser variados y, en ocasiones, sutiles. Entre los problemas más comunes están el dolor óseo, la anemia, las infecciones recurrentes y la disfunción renal. El mnemónico CRAB resume las complicaciones clave: hipercalcemia, insuficiencia renal, anemia y lesiones óseas. Para un esquema de los síntomas de presentación, vea síntomas y signos.
Diagnóstico y evaluación
El diagnóstico se basa en estudios de laboratorio e imagen, además del examen de médula ósea. Las pruebas típicas incluyen electroforesis de proteínas séricas y urinarias e inmunofijación para detectar una proteína M anormal, análisis de cadenas ligeras libres séricas, hemograma completo y panel metabólico, y biopsia de médula ósea que muestre células plasmáticas clonales. La imagen (serie ósea, RM o PET) evalúa las lesiones óseas líticas.
Enfoques de tratamiento
El manejo combina terapia dirigida contra la enfermedad y cuidados de apoyo. La quimioterapia y los agentes dirigidos reducen las células plasmáticas malignas; históricamente se usaron esquemas como vincristina, doxorrubicina y dexametasona, y las combinaciones modernas suelen incluir inhibidores del proteasoma y fármacos inmunomoduladores. Para información general sobre la quimioterapia, consulte panorama de la quimioterapia. Entre los fármacos habituales figuran talidomida, bortezomib (Velcade) y agentes alquilantes como melfalán. La terapia a altas dosis con trasplante autólogo de células madre es una opción para pacientes adecuados.
Cuidados de apoyo y terapias más nuevas
Las medidas de apoyo buscan prevenir fracturas, reducir el dolor óseo y limitar las infecciones y el daño renal. Con frecuencia se emplean bisfosfonatos, analgésicos, antibióticos, vacunas e hidratación cuidadosa. Los avances recientes incluyen anticuerpos monoclonales, nuevas moléculas pequeñas y terapias celulares en estudio; estos recursos han ampliado las opciones para pacientes con enfermedad recaída o refractaria.
Pronóstico y trastornos relacionados
El pronóstico varía según la etapa de la enfermedad, la biología y el acceso al tratamiento. Los estados precursores de fase temprana, como la MGUS, requieren seguimiento porque quizá nunca progresen. Como el manejo y los resultados evolucionan con rapidez, por lo general los pacientes son atendidos por especialistas y se les ofrecen ensayos clínicos cuando corresponde.
- Signos clave: dolor óseo, anemia, problemas renales, infecciones.
- Pruebas esenciales: estudios de proteínas en suero y orina, biopsia de médula ósea, imagen.
- Terapias: combinaciones de quimioterapia, inmunomoduladores, inhibidores del proteasoma, esteroides y cuidados de apoyo; trasplante en pacientes elegibles.
Para una orientación más detallada e individualizada, los pacientes deben consultar a especialistas en hematología y a recursos médicos fiables o guías clínicas proporcionadas por organizaciones profesionales.