Atrofia muscular: qué es, causas, síntomas y cómo tratarla

Atrofia muscular: descubre qué es, sus causas, síntomas y tratamientos efectivos para recuperar fuerza, prevenir caídas y mejorar la calidad de vida.

Autor: Leandro Alegsa

La atrofia muscular o "desgaste muscular" es un problema médico en el que una persona pierde tejido muscular. Esto hace que los músculos de la persona se debiliten. Con la atrofia muscular, los músculos pueden consumirse por completo o solo parcialmente.

Muchas personas mayores tienen atrofia muscular. La atrofia muscular también puede darse en personas con determinadas enfermedades o trastornos médicos, como el cáncer, el sida, la insuficiencia cardíaca congestiva, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y la insuficiencia renal (cuando los riñones no funcionan correctamente). Los músculos pueden atrofiarse (o volverse más pequeños y débiles) cuando no se utilizan tanto como de costumbre; por ejemplo, cuando una persona tiene que llevar una escayola por una fractura en el brazo o la pierna, o cuando debe guardar reposo en la cama durante un largo periodo de tiempo durante una enfermedad. La atrofia muscular también puede estar causada por el síndrome de Dejerine Sottas, la caquexia, las quemaduras, la insuficiencia hepática y la inanición.

La atrofia muscular puede causar graves problemas en la vida de una persona. A medida que la persona pierde fuerza muscular, perderá la capacidad de hacer más y más cosas. Cuando intente hacer cosas, tendrá más probabilidades de sufrir accidentes. La atrofia muscular también aumenta el riesgo de caídas entre las personas con ciertas afecciones médicas, como la IBM (miositis por cuerpos de inclusión).

Nadie sabe con exactitud cuál es la causa de la atrofia muscular. Puede deberse a un fallo gradual de las "células satélite" que ayudan a regenerar las fibras musculares esqueléticas, y a una disminución de la sensibilidad o la disponibilidad de los factores de crecimiento secretados que son necesarios para mantener la masa muscular y la supervivencia de las células satélite.

En la atrofia muscular, el equilibrio normal entre la síntesis y la degradación de las proteínas cambia. Hay una regulación a la baja de las vías de síntesis de proteínas y una activación de las vías de degradación de proteínas. En la vía de la ubiquitina/proteasoma dependiente del ATP, determinadas proteínas son objeto de destrucción mediante la ligadura de al menos cuatro copias de un pequeño péptido llamado ubiquitina a una proteína sustrato. Posteriormente, el proteasoma se encarga de destruir el sustrato.

La atrofia muscular puede tratarse

Tipos y causas principales

  • Atrofia por desuso: ocurre cuando un músculo no se utiliza lo suficiente (inmovilización por yeso, reposo prolongado, sedentarismo). Es reversible en muchos casos con rehabilitación.
  • Atrofia por denervación (neurogénica): debida a daños en los nervios que controlan el músculo (p. ej., lesiones nerviosas, neuropatías, esclerosis lateral amiotrófica, radiculopatías). Suele ser más rápida y puede ser parcial o completa.
  • Sarcopenia: pérdida progresiva de masa y fuerza muscular relacionada con la edad.
  • Caquexia y atrofia por enfermedades crónicas: asociadas a cáncer, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal, enfermedades pulmonares crónicas y otras enfermedades sistémicas.
  • Atrofias genéticas o primarias: como las distrofias musculares u otros trastornos hereditarios que dañan fibras musculares.
  • Atrofia inducida por fármacos: algunos medicamentos (p. ej., corticoides en uso prolongado) pueden promover pérdida de masa muscular.

Síntomas

  • Debilidad progresiva en uno o varios grupos musculares.
  • Disminución del tamaño del músculo (pérdida de volumen).
  • Dificultad para realizar tareas cotidianas: levantarse de la silla, subir escaleras, sostener objetos.
  • Fatiga aumentada y pérdida de resistencia.
  • Caídas frecuentes y problemas de equilibrio.
  • En casos de afectación respiratoria o deglución: dificultad para respirar o tragar (signos de alarma).

Cómo se diagnostica

El diagnóstico empieza con una historia clínica detallada y una exploración neuromuscular. Para confirmar la causa y la extensión se pueden utilizar:

  • Análisis de sangre: creatina quinasa (CK), pruebas de función tiroidea, electrolitos, marcadores de inflamación y evaluación nutricional.
  • Electromiografía (EMG) y estudio de conducción nerviosa: ayudan a distinguir si la causa es muscular o nerviosa.
  • Imagen: ecografía o RM musculoesquelética para valorar pérdida de volumen y sustitución grasa del músculo.
  • Biopsia muscular: cuando se sospechan miopatías inflamatorias, distrofias u otras enfermedades específicas.
  • Pruebas genéticas: si hay sospecha de enfermedades hereditarias.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es detener o revertir la pérdida de masa muscular, mejorar la función y tratar la causa subyacente. Las opciones incluyen:

  • Ejercicio y fisioterapia: el entrenamiento de fuerza progresivo (resistencia) es la intervención con más evidencia para recuperar masa y fuerza. La fisioterapia supervisada adapta el programa según la condición del paciente.
  • Movilización temprana: evitar reposos prolongados y comenzar movilización lo antes posible tras una lesión o intervención médica.
  • Estimulación eléctrica neuromuscular: puede ser útil en casos de inmovilización o cuando el paciente no puede hacer ejercicio voluntario.
  • Nutrición y suplementación: dieta adecuada con suficiente aporte calórico y proteico (especialmente aminoácidos esenciales), suplementación con vitamina D si es deficiente, y corrección de malnutrición o pérdida de apetito en enfermedades crónicas.
  • Tratar la causa de base: por ejemplo, controlar la enfermedad inflamatoria, infecciosa o metabólica; manejar el cáncer o la insuficiencia orgánica; corregir compresiones nerviosas que puedan causar denervación.
  • Medicación: en algunos casos se usan fármacos para estimular apetito o anabolismo (p. ej., algunos andrógenos o moduladores metabólicos), pero su uso debe valorar riesgos/beneficios. Los corticoides, aunque útiles en ciertas miopatías inflamatorias, pueden agravar la atrofia a largo plazo.
  • Ortesis y ayudas técnicas: bastones, andadores, órtesis y adaptaciones del hogar para mejorar la seguridad y la independencia.
  • Intervención quirúrgica: en casos de compresión nerviosa corregible o lesiones focales tratables.

Prevención

  • Mantener actividad física regular, incluyendo ejercicios de fuerza desde edades medias y avanzadas.
  • Evitar inmovilizaciones prolongadas cuando sea posible; realizar movilización y rehabilitación temprana tras lesiones o cirugías.
  • Atender la nutrición: ingesta adecuada de proteínas, calorías y vitaminas.
  • Controlar enfermedades crónicas y revisar medicamentos que puedan favorecer la pérdida muscular.

Pronóstico y complicaciones

El pronóstico depende de la causa, la duración y la gravedad de la atrofia. La atrofia por desuso y la sarcopenia leve suelen mejorar con ejercicio y nutrición adecuada. La atrofia por denervación prolongada o la asociada a enfermedades progresivas puede ser irreversible parcial o totalmente. Complicaciones posibles incluyen pérdida de independencia, mayor riesgo de caídas y fracturas, neumonías por debilidad respiratoria y peor calidad de vida.

Investigación y tratamientos futuros

Las líneas de investigación exploran terapias como inhibidores de la miostatina (para aumentar masa muscular), factores de crecimiento, terapias celulares y enfoques genéticos para enfermedades hereditarias. Aunque prometedores, muchos de estos tratamientos aún están en estudio y no son de uso generalizado.

Cuándo consultar al médico

  • Si nota pérdida rápida o inexplicada de masa muscular o fuerza.
  • Si aparecen dificultades para respirar, tragar o cambios en la voz.
  • Si la debilidad afecta la capacidad para realizar actividades básicas o conlleva caídas frecuentes.

Consejo práctico: la combinación de ejercicio supervisado (especialmente entrenamiento de fuerza), una nutrición adecuada y el tratamiento de la causa subyacente ofrece las mejores probabilidades de recuperar función y prevenir complicaciones.

Preguntas y respuestas

P: ¿Qué es la atrofia muscular?


R: La atrofia muscular, también conocida como "desgaste muscular", es un problema médico en el que una persona pierde tejido muscular, lo que hace que los músculos se debiliten.

P: ¿A quién puede afectar la atrofia muscular?


R: Muchas personas mayores y las que padecen ciertas enfermedades o afecciones médicas como cáncer, sida, insuficiencia cardiaca congestiva, enfermedad pulmonar obstructiva crónica e insuficiencia renal corren el riesgo de desarrollar atrofia muscular. También puede producirse cuando alguien tiene que llevar una escayola por una fractura en un brazo o una pierna o debe guardar reposo en cama durante un periodo prolongado debido a una enfermedad. Otras causas son el síndrome de Dejerine Sottas, la caquexia, las quemaduras, la insuficiencia hepática y la inanición.

P: ¿Cuáles son los efectos de la atrofia muscular?


R: A medida que la persona pierde fuerza muscular, perderá la capacidad de hacer cada vez más cosas. También es más probable que sufran accidentes al intentar hacer cosas y aumenta el riesgo de caídas si padecen ciertas afecciones médicas como la IBM (miositis por cuerpos de inclusión).

P: ¿Qué se cree que causa la atrofia muscular?


R: Se desconoce la causa exacta de la atrofia muscular, pero puede deberse a un fallo gradual de las "células satélite" que ayudan a regenerar las fibras musculares esqueléticas y a una menor sensibilidad o disponibilidad de los factores de crecimiento secretados necesarios para mantener la masa muscular y la supervivencia de las células satélite. Además, se produce una regulación a la baja de las vías de síntesis proteica y una activación de las vías de degradación proteica en la vía de la ubiquitina/proteasoma dependiente de ATP, que se dirige a proteínas concretas para su destrucción mediante la ligación a proteínas sustrato que posteriormente son objeto de destrucción por los proteasomas.

P: ¿Existe algún tratamiento disponible para la atrofia muscular?


R: Sí, existen tratamientos disponibles para tratar la atrofia muscular dependiendo de su gravedad, incluyendo ejercicios de fisioterapia que se centran en fortalecer los músculos debilitados; estimulación eléctrica; medicamentos como los corticosteroides; suplementos nutricionales; trasplantes de células madre; terapia génica; cirugía; cambios en el estilo de vida como comer alimentos saludables ricos en proteínas; evitar fumar y beber alcohol, etc.


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