La Fosa de las Marianas es la fosa submarina más profunda conocida y el punto más profundo conocido de la Tierra. Se encuentra al sur y al este de las Islas Marianas, y su punto más profundo —conocido como Challenger Deep— alcanza aproximadamente 10.971 m (≈7 millas) según algunas mediciones. El extremo occidental de la fosa está cerca de Guam.
¿Qué es y dónde está?
La Fosa de las Marianas es un rasgo tectónico del fondo oceánico en el Pacífico occidental. Abarca una franja estrecha y muy profunda situada al este de las islas Marianas, al noreste de Papúa Nueva Guinea y al sureste de Japón. Su punto más profundo, el Challenger Deep, se localiza en la parte sur de la fosa, a aproximadamente 11°22′N y 142°36′E (coordenadas aproximadas).
Dimensiones y características físicas
La fosa tiene una longitud de unos 2.550 kilómetros, pero su anchura media es de sólo 69 kilómetros. Su relieve es complejo: además del Challenger Deep existen otros pozos y depresiones locales. La presión en el fondo alcanza valores extremos, del orden de 1.100 veces la presión atmosférica en superficie (aprox. 110 MPa), la temperatura se mantiene cerca de 1–4 °C y la oscuridad es total por la ausencia de luz solar.
Cómo se formó
La Fosa de las Marianas se formó por subducción: la placa del Pacífico se hunde bajo la microplaca de las Marianas en un margen convergente. Este proceso provoca la flexión y hundimiento de la corteza oceánica, creando una trinchera muy profunda y activa desde el punto de vista geodinámico. La zona está asociada a terremotos y actividad volcánica en el arco de las Marianas.
Vida y condiciones en el hadal
Aunque las condiciones son extremas, el llamado «zona hadal» (por debajo de ~6.000 m) alberga comunidades adaptadas a la alta presión, baja temperatura y escasa disponibilidad de alimento. Se han observado:
- invertebrados como anfípodos y poliquetos de gran tamaño relativo;
- protozoos gigantes, por ejemplo xenófitos;
- microbios quimioautótrofos y bacterias adaptadas a altas presiones.
Investigaciones recientes también han documentado la presencia de desechos plásticos incluso en las partes más profundas, lo que evidencia el alcance global de la contaminación humana.
Exploración y mediciones
La fosa ha sido objeto de mediciones y expediciones desde el siglo XIX. Entre hitos destacados:
- Siglo XIX: las primeras sondeos y estudios por buques científicos (por ejemplo, el HMS Challenger efectuó mediciones iniciales).
- 1951: campañas modernas de sondeo que cartografiaron mejor la fosa.
- 1960: el batiscafo Trieste logró un descenso tripulado al Challenger Deep.
- 2012: el cineasta James Cameron realizó un descenso en solitario y grabó imágenes en alta resolución.
- 2019: la expedición Five Deeps (Victor Vescovo) realizó inmersiones y mediciones con sumergibles y sistemas no tripulados, registrando profundidades cercanas a 10.928 m en algunos sondeos.
Las cifras de profundidad varían según la metodología (-sondeos con eco multihaz, batimetría, sumergibles tripulados o vehículos ROV/AUV-) y la precisión del equipo. Por eso aparecen en la literatura valores ligeramente diferentes alrededor de ~10.9–11.0 km.
Importancia científica
La Fosa de las Marianas es clave para el estudio de procesos tectónicos (subducción), biología de ambientes extremos, ciclos biogeoquímicos y la distribución de contaminación marina. Sus condiciones únicas permiten investigar adaptaciones biológicas a altas presiones y explorar nuevas especies y compuestos de interés biotecnológico.
Datos clave
- Profundidad máxima reportada: alrededor de 10.971 m en algunas mediciones; otras expediciones han registrado valores cercanos a 10.928 m. Las cifras varían según el método.
- Longitud: ≈2.550 km.
- Anchura media: ≈69 km.
- Presión en el fondo: ≈1.100 veces la presión atmosférica (≈110 MPa).
- Punto más profundo: Challenger Deep (sur de la fosa).
- Ubicación general: Pacífico occidental, al sur y al este de las Islas Marianas, con el extremo occidental cerca de Guam.
La Fosa de las Marianas sigue siendo un objetivo prioritario para la oceanografía y la biología marina, y nuevas expediciones continúan aportando datos que mejoran la precisión de las mediciones y nuestro conocimiento de este entorno extremo.


