La hormiga del ejército (o hormiga legionaria, también llamada "marabunta") se refiere a más de 200 especies de hormigas. Se las denomina hormigas ejército por sus agresivos grupos depredadores en busca de alimento, llamados incursiones, en los que muchas hormigas se desplazan y atacan en masa a otros invertebrados y, ocasionalmente, a pequeños vertebrados.

A diferencia de la mayoría de las especies de hormigas, que construyen nidos permanentes, las hormigas del ejército no establecen un hogar fijo: se mueven continuamente formando colonias muy móviles. Todas las llamadas hormigas soldado pertenecen a la familia Formicidae, pero el comportamiento legionario ha aparecido de forma independiente en varios linajes: esto se conoce como evolución convergente y explica por qué diferentes grupos de hormigas comparten rasgos de conducta similares (comportamiento) aun sin ser cercanamente emparentados (evolución convergente).

Comportamiento y organización de las incursiones

Las incursiones pueden presentarse como:

  • Columnas ordenadas que avanzan por senderos claros, típicas de géneros como Eciton.
  • Ráfagas o enjambres compactos que arrasan el terreno, como en algunas especies africanas del género Dorylus (las llamadas "driver ants").

Durante la incursión, las obreras exploran y siguen feromonas para coordinarse; las soldados con mandíbulas grandes protegen y capturan presas. La cooperación permite abatir presas mucho mayores que una hormiga individual.

Estructura social y morfología

Las colonias muestran una marcada división de tareas y polimorfismo: hay obreras menores para el cuidado de la cría y la búsqueda de alimento, y obreras más grandes o soldados con mandíbulas robustas para defender y partir presas. La reina (o en algunos casos varias reinas) es altamente fecunda: pone decenas de miles de huevos durante la fase reproductiva y suele ser áptera (sin alas) y físicamente adaptada a la vida nómada.

Ciclo de vida: fases estacionaria y nómada

Las colonias alternan entre dos fases:

  • Fase estacionaria: la colonia se detiene en un bivouac (nido temporal formado por el cuerpo de las obreras), la reina pone muchos huevos y las larvas se desarrollan allí.
  • Fase nómada: cuando las larvas requieren alimentación activa, la colonia sale en incursiones diarias y se traslada con frecuencia. Esta alternancia se repite en ciclos que pueden durar semanas o meses, dependiendo de la especie.

Distribución y especies destacadas

Las hormigas del ejército se encuentran sobre todo en regiones tropicales y subtropicales de África, Asia, Australia y las Américas. Algunas especies conocidas son:

  • Eciton burchellii (América tropical) — famosa por sus grandes columnas de forrajeo y por atraer a aves que siguen las incursiones para capturar presas huídas.
  • Dorylus spp. (África) — llamadas "driver ants" o "army ants" africanas, realizan enjambres masivos y pueden infligir mordeduras dolorosas.
  • Aenictus y Neivamyrmex — otros géneros legionarios presentes en Asia y América respectivamente.

Importancia ecológica

Las hormigas del ejército son depredadores clave en sus ecosistemas: regulan poblaciones de invertebrados, reciclan materia orgánica y facilitan el movimiento de otras especies (por ejemplo, aves seguidoras de hormigas). Sus incursiones crean oportunidades alimentarias para muchos animales y afectan la estructura de comunidades del suelo y la hojarasca.

Relación con las personas y precauciones

Aunque el término "marabunta" suele emplearse con dramatismo, las hormigas del ejército rara vez atacan personas a menos que sean molestadas o haya una colonia muy numerosa en el entorno. Sus mordeduras o picaduras pueden ser dolorosas y en algunos casos causar reacciones alérgicas. Recomendaciones básicas:

  • No obstaculizar ni pisar una columna de hormigas: retroceder con calma y rodearlas si es posible.
  • Evitar acampar sobre bivouacs visibles o en zonas de intensa actividad.
  • En caso de mordeduras múltiples o reacción alérgica, buscar atención médica.

En resumen, las hormigas del ejército son un grupo fascinante por su comportamiento colectivo extremo, su ciclo de vida nómada y su impacto ecológico. Aunque pueden resultar impresionantes para las personas, desempeñan funciones esenciales en los ecosistemas donde viven.