Androfilia y ginefilia son términos de la ciencia del comportamiento (el estudio del comportamiento humano y animal) que describen la orientación sexual. Es una alternativa al binario de género en homosexual y heterosexual. La androfilia es la atracción hacia un hombre o la masculinidad (cualquier cualidad o comportamiento vinculado a un hombre). La ginefilia es la atracción hacia una mujer o la feminidad. La ambifilia (bisexualidad) es la combinación de androfilia y ginefilia.
Los términos describen el foco de atracción sin necesidad de acreditar una asignación de sexo o identidad de género a la persona. Así se evitará cualquier dificultad de comprensión de las personas entre Occidente y Oriente. Los términos también describirán a las personas intersexuales y transgénero.
Etimología y concepto
Las palabras provienen del griego: andro- (hombre), gyn(e)- (mujer) y -filia (atracción o afinidad). Su ventaja terminológica es que describen el objeto de la atracción —la masculinidad o la feminidad— en lugar de identificar la orientación exclusivamente por el sexo o la identidad de género de la persona atraída.
Uso y contexto
Estos términos se emplean sobre todo en trabajos de sexología, psicología evolutiva y estudios del comportamiento, y también en contextos culturales donde las categorías «homosexual» y «heterosexual» pueden resultar insuficientes o poco claras. Se usan para:
- Describir la atracción hacia rasgos de masculinidad o feminidad independientemente del sexo asignado al nacer.
- Evitar confusiones cuando las categorías locales de género y sexualidad no coinciden con las occidentales.
- Incluir a personas trans e intersex en análisis que se centran en el foco de atracción más que en etiquetas identitarias.
Ejemplos prácticos
- Una persona que se siente atraída por la masculinidad (rasgos, roles o expresión masculina) se puede describir como androfílica, aunque la persona objeto de su atracción sea una mujer trans que expresa una masculinidad marcada.
- Alguien que se siente atraído por la feminidad, tanto en mujeres cis como en hombres trans o personas no binarias con expresión femenina, sería ginefílico/a.
- La ambifilia menciona la atracción por ambos focos (masculinidad y feminidad), y puede solaparse con identidades como bisexual o pansexual, aunque no son idénticas en significado.
Relación con identidad de género y asignación de sexo
Es importante distinguir orientación (hacia quién siente atracción una persona) de identidad de género (la vivencia interna del propio género). Androfilia y ginefilia describen la orientación sin asumir la identidad o la asignación de sexo: por ejemplo, una persona trans puede ser androfilógica o ginefilógica según a quién se sienta atraída. También sirven para analizar casos en los que la expresión de género —más que el sexo biológico— es el factor que genera atracción.
Limitaciones y críticas
Aunque útiles, estos términos tienen límites:
- Pueden simplificar la complejidad de la atracción humana, que incluye dimensión emocional, romántica, sexual y afectiva.
- El concepto de «masculinidad» y «feminidad» es culturalmente variable; lo que se considera masculino en una sociedad puede diferir en otra.
- Algunos argumentan que categorías centradas en rasgos (masculinidad/feminidad) no reemplazan las identidades que las personas eligen para sí mismas. La autoidentificación sigue siendo prioritaria.
Términos relacionados
- Bisexualidad / ambifilia: atracción por dos o más géneros (recuerde que el enlace original a bisexualidad) es aparece en el texto anterior).
- Pansexualidad: atracción independiente del género o la expresión de género.
- Heterosexualidad y homosexualidad: etiquetas tradicionales según el sexo/género de la persona objeto de atracción.
Recomendaciones prácticas
Al hablar de orientación sexual conviene:
- Preguntar a las personas cómo se identifican y respetar su autodenominación.
- Usar términos técnicos (androfilia/ginefilia) en contextos académicos o clínicos cuando se quiera enfatizar el objeto de atracción más que la identidad de la persona.
- Tener presente la diversidad cultural y evitar suposiciones sobre la experiencia de atracción basadas únicamente en el sexo asignado al nacer.
En resumen, androfilia y ginefilia son herramientas conceptuales útiles para describir el foco de atracción sexual sin confluirlo necesariamente con identidad de género o sexo biológico, pero su aplicación debe hacerse con sensibilidad cultural y respeto por la autoidentificación de las personas.