El exgobernador de Nuevo México Gary Johnson declaró su candidatura a la presidencia de Estados Unidos por el Partido Libertario (LP) el 6 de enero de 2016.

Johnson se presentó como candidato presidencial libertario en las elecciones de 2012. En esa carrera, terminó con el tercer puesto en votos populares, casi 1,3 millones de votos, y obtuvo casi el 1% del voto popular.

Campaña y plataforma

La campaña de 2016 de Gary Johnson buscó posicionarse como una alternativa para votantes independientes y republicanos descontentos con los candidatos de los dos grandes partidos. Su mensaje combinó libertades civiles y mercado libre, con un enfoque en la reducción del tamaño del gobierno, la disminución de impuestos, la reducción del gasto federal y una política exterior menos intervencionista.

Entre los puntos clave de su plataforma figuraron:

  • Legalización o descriminalización de las drogas y reforma de la política de narcóticos.
  • Defensa de las libertades individuales y los derechos civiles.
  • Reducción del gasto público y promoción de presupuestos equilibrados.
  • Menor intervención militar en el extranjero y énfasis en la diplomacia.
  • Reformas para facilitar la competitividad económica y reducir regulaciones innecesarias.

Convención, fórmula y estrategia

En mayo de 2016 Johnson fue nominado oficialmente por el Partido Libertario en la Convención Nacional Libertaria. En esa etapa de la campaña designó como compañero de fórmula a William "Bill" Weld, exgobernador de Massachusetts, buscando atraer a votantes moderados y a exrepublicanos.

La campaña trabajó intensamente en lograr acceso a las boletas electorales en tantos estados como fuera posible, además de buscar visibilidad mediática y participación en debates y foros alternativos.

Resultados y alcance

La candidatura de Johnson fue la más exitosa para el Partido Libertario hasta ese momento. En las elecciones generales de noviembre de 2016 la fórmula Johnson–Weld obtuvo 4.489.341 votos, equivalentes aproximadamente al 3,3% del voto popular, el mayor porcentaje logrado por un candidato del Partido Libertario en una elección presidencial moderna. Además, la campaña logró aparecer en la boleta en los 50 estados y en el Distrito de Columbia.

Recepción y legado

La campaña tuvo un impacto notable en el panorama electoral de 2016 al ofrecer una opción alternativa a los principales partidos y captar el interés de electores insatisfechos con las candidaturas de los grandes partidos. Sin embargo, enfrentó limitaciones en cuanto a cobertura mediática y acceso a los debates presidenciales; la Comisión de Debates Presidenciales exige un 15% en las encuestas nacionales para la inclusión, umbral que Johnson no alcanzó.

Tras las elecciones, el desempeño de Johnson fue analizado como una señal del espacio reservado para terceros partidos en Estados Unidos y de la persistente demanda por plataformas que mezclen libertades civiles con políticas fiscales conservadoras.