El hueso etmoides (del griego ethmos, "tamiz") es un hueso del cráneo que separa la cavidad nasal del cerebro. Como tal, está situado en el techo de la nariz, entre las dos órbitas. El etmoides es muy ligero y frágil debido a su construcción esponjosa, formada por múltiples celdillas aéreas y láminas óseas delgadas.

Anatomía

El etmoides es un hueso impar y medial que puede describirse en varias porciones reconocibles:

  • Lámina cribosa (placa cribiforme): situada horizontalmente, forma parte del techo de la cavidad nasal y presenta numerosos orificios por los que pasan las fibras olfatorias hacia el bulbo olfatorio.
  • Placa perpendicular: desciende por la línea media y contribuye a la formación del septo nasal óseo (junto con el vómer y el cartílago septal).
  • Masas laterales o laberintos etmoidales: cada una contiene las celdillas etmoidales (pequeños senos o cavidades aéreas) y da origen a las conchas nasales superior y media.
  • Crista galli: una proyección vertical en la porción superior donde se inserta la hoz del cerebro (falx cerebri).
  • Lámina papirácea: una lámina muy delgada que forma buena parte de la pared medial de la órbita.

El etmoides articula con huesos vecinos del cráneo y de la cara, entre ellos el frontal, el esfenoides, los huesos nasales, el maxilar, el lacrimal, el palatino y el vómer.

Funciones

  • Separación física: divide la cavidad nasal del encéfalo, protegiendo las estructuras cerebrales del contenido nasal.
  • Soporte del sentido del olfato: la lámina cribosa permite el paso de las fibras olfatorias (nervios fila olfatoria) desde la mucosa nasal hasta el bulbo olfatorio, por lo que es esencial para la olfación.
  • Formación de la cavidad nasal y de la órbita: contribuye a las paredes laterales y al techo de la nariz y a la pared medial de la órbita.
  • Pneumatización y función respiratoria: las celdillas etmoidales reducen el peso del cráneo, humidifican y calientan el aire inspirado, y participan en la resonancia de la voz.

Vascularización e inervación

La irrigación proviene principalmente de ramas etmoidales de la arteria oftálmica (anteriores y posteriores). La inervación sensitiva de la mucosa etmoidal es, en gran parte, por ramas del nervio trigémino (a través del nervio nasociliar y la rama etmoidal anterior). El sentido del olfato está mediado por las fibras del nervio olfatorio (I) que atraviesan la lámina cribosa.

Desarrollo

El etmoides se osifica a partir de varios centros y las celdillas etmoidales se pneumatizan durante la infancia y adolescencia; la extensión de la pneumatización puede variar entre individuos y sigue desarrollándose hasta la edad adulta.

Importancia clínica

  • Traumatismos: fracturas de la lámina cribosa pueden producir pérdida del sentido del olfato (anosmia) y fístula de líquido cefalorraquídeo (rinorrea de LCR), con riesgo de meningitis.
  • Rinitis y sinusitis etmoidal: infección de las celdillas etmoidales que puede ocasionar dolor periorbitario, celulitis orbitaria o, en casos graves, complicaciones intracraneales.
  • Cirugía endoscópica: en procedimientos nasales y sinusales (p. ej. etmoidectomía), la proximidad a la órbita y a la lámina cribosa exige atención para evitar lesión ocular o fuga de LCR.
  • Mucoceles y tumores: las celdillas pueden obstruirse y formar mucoceles; además, lesiones expansivas cerca del etmoides pueden afectar la visión o la función olfatoria.

Exploración e imagen

La tomografía computarizada (TC) es la técnica de elección para valorar la anatomía del etmoides y las celdillas etmoidales, tanto en sinusitis como antes de cirugía endoscópica. La resonancia magnética (RM) es útil si se sospechan complicaciones intracraneales o lesiones de partes blandas.

En resumen, el hueso etmoides es una estructura pequeña pero compleja y fundamental: separa la cavidad nasal del encéfalo, facilita el sentido del olfato, contribuye a la estructura de la órbita y contiene celdillas aéreas cuyos procesos patológicos pueden tener consecuencias locales y a distancia.