La enfermedad de descompresión está causada por las burbujas que se forman en la sangre y otras partes del cuerpo de las personas a las que la presión que las rodea disminuye demasiado rápido. Estas burbujas pueden bloquear el flujo de sangre y privar a las partes del cuerpo de oxígeno, o las burbujas pueden causar daños al estirar, desgarrar o presionar las partes afectadas. La enfermedad por descompresión también se denomina "bends".
¿Qué es y cómo ocurre?
La enfermedad por descompresión (EDC) ocurre cuando gases disueltos —principalmente nitrógeno— salen de la solución dentro de los tejidos y la sangre formando burbujas, al disminuir la presión ambiental de forma rápida. Esto suele suceder después de buceos profundos o prolongados, ascensos muy rápidos a la superficie, o en otras situaciones donde la presión externa baja bruscamente. Las burbujas pueden producir obstrucción vascular, daño mecánico en tejidos y desencadenar respuestas inflamatorias.
Síntomas
Los síntomas pueden aparecer pocos minutos después del ascenso o bien horas más tarde (habitualmente dentro de las 24 horas). Se clasifican frecuentemente en dos grupos:
- Tipo I (menos grave): dolor articular o muscular (los llamados bends), enrojecimiento o erupciones cutáneas, hinchazón.
- Tipo II (más grave): afectación neurológica (mareo, confusión, pérdida de sensibilidad o movimiento, debilidad, problemas de coordinación), síntomas respiratorios (tos, dificultad grave para respirar o dolor torácico —“chokes”), problemas cardiocirculatorios y trastornos del oído interno.
Signos de alarma que requieren atención inmediata incluyen pérdida de consciencia, debilidad marcada o parálisis, dificultades respiratorias severas, pérdida de la visión o convulsiones.
Factores de riesgo
- Ascensos rápidos o inmersiones más profundas/largas de lo planificado.
- No respetar las paradas de seguridad o las tablas/computadoras de buceo.
- Buena cantidad de inmersiones en poco tiempo.
- Deshidratación, fatiga, frío, esfuerzo físico intenso tras el buceo.
- Edad avanzada, obesidad u otras condiciones médicas.
- Comunicación intracardíaca residual como un foramen oval permeable (puede incrementar el riesgo de burbujas arteriales).
Prevención
- Ascender lentamente y respetar siempre las paradas de seguridad recomendadas.
- Seguir las tablas o el ordenador de buceo y no exceder los límites de tiempo y profundidad.
- Llevar un perfil de buceo conservador: evitar hacer inmersiones muy profundas consecutivas.
- Mantenerse bien hidratado, descansado y abrigado antes y después del buceo.
- Evitar el alcohol y el ejercicio físico intenso inmediatamente después del buceo.
- Respetar los intervalos recomendados antes de volar o subir en altitud: como orientación general, esperar al menos 12 horas tras una inmersión única sin descompresión; tras inmersiones múltiples o con descompresión, las recomendaciones suelen aumentar a 18–24 horas. Consulte las recomendaciones de su organización de buceo o proveedor de formación.
Qué hacer si sospecha enfermedad por descompresión
Actúe con rapidez: el tratamiento precoz mejora mucho el pronóstico.
- Administrar oxígeno al 100% si está disponible y hacerlo de forma continua.
- Colocar a la persona en posición supina (decúbito) y mantenerla caliente y tranquila.
- Evitar que realice esfuerzos físicos innecesarios.
- Controlar signos vitales (respiración, pulso) y buscar asistencia médica de emergencia inmediatamente.
- Trasladar lo antes posible a un centro con cámara hiperbárica para tratamiento de recompression.
Tratamiento
El tratamiento definitivo es la recompressión en una cámara hiperbárica, que reduce las burbujas y favorece que los gases disueltos vuelvan a la sangre y se eliminen de forma segura. Además se administra oxígeno y cuidados de soporte (hidratación, control del dolor, tratamiento de problemas neurológicos o respiratorios). Cuanto más temprano se inicie la recompressión, mejores son las posibilidades de recuperación completa.
Pronóstico y complicaciones
Si se trata rápidamente, muchas personas se recuperan por completo. Sin tratamiento o con retrasos prolongados puede haber complicaciones permanentes: daño neurológico crónico, pérdida de función en articulaciones, osteonecrosis y, en casos graves, riesgo vital.
Recomendaciones finales
- Formación y planificación: haga cursos de buceo con instructores certificados y planifique cada inmersión.
- Use equipo aprobado y mantenido correctamente (ordenador de buceo, regulador, etc.).
- Si tiene dudas sobre síntomas tras un buceo, busque atención médica de inmediato y mencione siempre que ha realizado inmersión.
Nota: Esta información es de carácter general y no sustituye la evaluación y el tratamiento médico profesional. En caso de sospecha de enfermedad por descompresión, contacte servicios de emergencia y centros hiperbáricos locales.