Luis de Francia (Louis Ferdinand; 4 de septiembre de 1729 - 20 de diciembre de 1765) fue el único hijo superviviente del rey Luis XV de Francia y su esposa, Marie Leszczyńska. Fue Delfín de Francia durante toda su vida y, aunque nunca llegó a reinar porque falleció antes que su padre, su descendencia marcó profundamente la historia francesa: fue padre de tres reyes de Francia, Luis XVI, Luis XVIII y Carlos X.
Familia y descendencia
En 1747 contrajo matrimonio con María Josefa de Sajonia (Maria Josepha of Saxony), hija del elector de Sajonia y rey de Polonia, unión que reforzó las alianzas dinásticas entre Francia y las casas reales de Europa central. La pareja tuvo numerosos hijos —varios de ellos murieron en la infancia—; entre los que alcanzaron la edad adulta se cuentan:
- Luis XVI (1754–1793), que sucedió al trono en 1774 y fue ejecutado durante la Revolución Francesa.
- Luis XVIII (1755–1824), que reinó tras la Restauración borbónica (1814–1824, con interrupción durante los Cien Días).
- Carlos X (1757–1836), quien accedió al trono en 1824 y fue depuesto en la Revolución de 1830.
- Madame Élisabeth (1764–1794), hermana de los anteriores, conocida por su fidelidad a la familia real y asesinada durante la Revolución.
Vida pública y carácter
Como Delfín, Luis de Francia fue el heredero aparente de la corona pero nunca ejerció el poder real. Su papel público quedó limitado por la autoridad y las decisiones de su padre, Luis XV de, y por las complejas dinámicas de la corte en Versalles. Se le describe en las fuentes contemporáneas como una persona de carácter más bien reservado y piadoso, volcada en la vida familiar y en una moralidad distante del estilo más cortesano y libertino que caracterizaba a buena parte de la corte de su padre.
Aunque recibió la educación y la formación habituales para un heredero —incluyendo instrucción en asuntos militares y administrativos—, su influencia política fue reducida. El Delfinado, institución que reconocía al heredero mediante el título de delfín, implicaba privilegios y expectativas, pero no garantizaba poder efectivo mientras el soberano viviera.
Enfermedad, muerte y enterramiento
Luis falleció el 20 de diciembre de 1765, cuando aún era joven, víctima de una enfermedad. Su muerte prematura significó que nunca llegara a suceder a su padre en el trono; por ello la línea de sucesión pasó posteriormente a sus hijos. Fue enterrado junto a otros miembros de la dinastía en la tradicional necrópolis real, la basílica de Saint-Denis.
Legado
El principal legado de Luis de Francia es dinástico: a través de sus hijos, la casa de Borbón afrontó la crisis revolucionaria, la restauración y las últimas etapas del Antiguo Régimen. La temprana desaparición del Delfín dejó a sus herederos en la difícil posición de gobernar en tiempos convulsos del final del siglo XVIII y comienzos del XIX. Históricamente se le considera una figura moderada y familiar, cuya vida mostró los límites del papel del heredero en una monarquía absoluta cuando la voluntad real estaba fuertemente concentrada en el monarca reinante.

