María Teresa Rafaela de España (María Teresa Antonia Rafaela; 11 de junio de 1726 - 22 de julio de 1746) fue infanta de España de nacimiento y posteriormente esposa de Luis de Francia, Delfín de Francia, hijo del rey Luis XV. Murió durante el parto a la edad de 20 años. Dio a luz a una hija que murió a los dos años, dejando a la Delfina sin descendencia. Utilizó el nombre de Marie Thérèse en la corte francesa (ver a la derecha).

Origen y educación

Nació en la familia real española como hija de Felipe V de España y su esposa Isabel Farnesio. Como miembro de la casa de Borbón, su matrimonio fue proyectado desde el ámbito diplomático para reforzar la alianza entre las ramas borbónicas de España y Francia. Creció en la corte española, donde recibió la educación habitual para las infantas de la época: instrucción religiosa, formación en idiomas, música, danzas y modales cortesanos. Su educación reflejaba la combinación de piedad y etiqueta propia de las princesas destinadas a matrimonios dinásticos.

Matrimonio y llegada a Francia

El enlace con el delfín de Francia respondió a intereses políticos y dinásticos entre Madrid y Versalles. Se celebró su matrimonio en 1745, tras los preparativos protocolares y el viaje desde España hasta la corte francesa. Al llegar a Francia comenzó a usar la forma francesa de su nombre, Marie Thérèse, y se incorporó a la vida de la corte de Luis XV, con las obligaciones y ceremonias que correspondían a su nuevo rango como Delfina de Francia.

Vida en la corte y carácter

En la corte de Versalles la joven delfina destacó por su educación piadosa y por una conducta considerada recatada y afable. Aunque su estancia en la corte fue breve, las crónicas de la época la describen como una figura serena y sobria, apreciada por su modestia. Su matrimonio con el delfín fue, según las fuentes contemporáneas, afectuoso en los primeros tiempos, si bien la vida cortesana imponía limitaciones y numerosas obligaciones públicas.

Muerte, descendencia e impacto dinástico

El 22 de julio de 1746 murió a causa de complicaciones durante el parto. La hija que dio a luz recibió el nombre de Marie Thérèse (nacida en 1746) y falleció en 1748, con apenas dos años de edad. La temprana muerte de la delfina frustró las esperanzas de una descendencia española establecida en la línea directa del delfín. Tras su fallecimiento, el delfín se volvió a casar (con María Josefa de Sajonia en 1747), matrimonio del que nacerían posteriormente varios hijos que desempeñarían papeles importantes en la historia francesa, entre ellos futuros monarcas.

Sepultura y memoria

Como miembro de la familia real francesa, fue enterrada según los ritos de la realeza. Su figura es recordada por el valor simbólico de su matrimonio —una manifestación más de las relaciones entre las coronas borbónicas— y por la trágica premura de su muerte, que truncó cualquier proyecto dinástico que se esperaba de ella. En la historiografía y en la iconografía cortesana de la época aparece retratada en varios retratos oficiales, que conservan la imagen de una princesa joven, cultivada y religiosa, cuya vida transcurrió entre las exigencias del poder dinástico y la brevedad de su destino.