Brasil fue uno de los Aliados de la Segunda Guerra Mundial. También fue el único Aliado de América del Sur que aportó tropas. El país hizo importantes contribuciones al esfuerzo bélico. Envió una fuerza expedicionaria para luchar junto a los aliados en la Campaña de Italia. La Marina y la Fuerza Aérea brasileñas ayudaron a los aliados en el Atlántico desde 1942 hasta el final de la guerra en 1945.

Contexto y declaración de guerra

Durante los primeros años del conflicto el gobierno de Getúlio Vargas mantuvo una posición oficialmente neutral, aunque con crecientes acercamientos a los Aliados. La decisión de Brasil de entrar en la guerra estuvo motivada en gran parte por los ataques de submarinos alemanes e italianos contra la marina mercante brasileña y por la presión interna a favor de apoyar a los Aliados. Tras una serie de hundimientos de buques brasileños, el país rompió relaciones con las potencias del Eje y el 22 de agosto de 1942 declaró formalmente la guerra a Alemania e Italia.

La Fuerza Expedicionaria Brasileña (FEB) en Italia

Brasil organizó y envió la Fuerza Expedicionaria Brasileña (conocida por sus siglas en portugués, FEB) al teatro europeo. Algunos datos clave:

  • Fuerza y mando: Aproximadamente 25.000 soldados, bajo el mando del general João Baptista Mascarenhas de Moraes.
  • Despliegue: Las unidades brasileñas llegaron a Italia en 1944 y combatieron hasta la primavera de 1945 integradas en el V Ejército aliado (bajo mando estadounidense).
  • Operaciones principales: La FEB participó en la larga campaña en los Apeninos y en las operaciones por la línea gótica. Entre los combates más recordados están la toma de Monte Castello (victoria obtenida tras varios intentos, en enero-febrero de 1945) y acciones en las regiones de la Toscana y Emilia-Romaña, incluida la ofensiva de primavera de 1945 que culminó en combates en áreas como Fornovo y Collecchio.
  • Resultados y sacrificios: La participación brasileña contribuyó al debilitamiento de las fuerzas del Eje en el frente italiano. La FEB sufrió cientos de bajas y miles de heridos; además varios pracinhas (como se conoce a los soldados brasileños) fueron hechos prisioneros o desaparecieron en combate.

Marina y Fuerza Aérea en el Atlántico

Desde 1942 la Marina de Brasil y la Fuerza Aérea Brasileña colaboraron activamente con los Aliados en el control del Atlántico Sur. Sus tareas incluyeron:

  • Escolta de convoyes y protección de líneas marítimas de comunicaciones entre América y África/Europa.
  • Patrullas antisubmarinas y apoyo a operaciones de rescate de náufragos.
  • Cooperación logística: bases aéreas en el noreste brasileño fueron empleadas por aviones aliados como puntos de enlace para la ruta aérea transpacífica-atlántica, lo que facilitó el transporte de tropas y material.

Asimismo, pilotos y unidades de caza brasileñas volaron aviones de combate suministrados por los Aliados y realizaron misiones de escolta, reconocimiento y apoyo táctico en el teatro europeo.

Contribuciones económicas, logísticas y legado

  • Suministro de materias primas: Brasil proporcionó alimentos, materias primas estratégicas y facilidades logísticas importantes para la maquinaria aliada.
  • Bases y cooperación técnica: El establecimiento de bases aéreas y puertos permitió mejorar las rutas de abastecimiento y el intercambio industrial y tecnológico con Estados Unidos.
  • Modernización militar y social: La guerra impulsó la modernización de las fuerzas armadas brasileñas y dejó un legado social y político: los veteranos (los "pracinhas") reclamaron reconocimiento y beneficios; además el conflicto aceleró procesos de urbanización e industrialización.
  • Memoria: En Brasil la participación en la Segunda Guerra dejó monumentos, museos y conmemoraciones que recuerdan la contribución del país y el sacrificio de sus combatientes.

En conjunto, la intervención brasileña en la Segunda Guerra Mundial, aunque limitada en comparación con las grandes potencias, tuvo impacto significativo: reforzó la posición internacional de Brasil, ayudó a asegurar las rutas atlánticas y dejó una huella duradera en la historia militar y social del país.