El bloqueo de Alemania, durante la Primera Guerra Mundial, formó parte de la Primera Batalla del Atlántico entre el Reino Unido y Alemania.
Unos 750.000 civiles murieron de hambre a causa de este bloqueo durante la guerra. Muchos más tuvieron que morir de hambre tras el Armisticio de noviembre de 1918, ya que el bloqueo continuó en 1919, para obligar a Alemania a firmar el Tratado de Versalles en junio de 1919.
Los británicos establecieron un bloqueo naval a Alemania al principio de la guerra. Este bloqueo fue inusualmente restrictivo, ya que incluso se impidió la entrada de alimentos, ya que se decía que ayudaba a la guerra. Los alemanes consideraron que se trataba de un intento de someter al pueblo alemán y quisieron contraatacar. Bloquearon Gran Bretaña y Francia.
Como Alemania no podía luchar con la gran Armada Real Británica en igualdad de condiciones, la única forma posible de que Alemania impusiera un bloqueo a Gran Bretaña era a través de los submarinos. El Canciller de Alemania estaba en contra de este tipo de bloqueo porque significaba atacar también a barcos neutrales como los de Estados Unidos. Pero los militares impulsaron la guerra submarina ilimitada.
El 4 de febrero de 1915, el Kaiser Guillermo II de Alemania declaró los mares que rodean las Islas Británicas como zona de guerra. A partir del 18 de febrero, los barcos aliados en la zona serían hundidos sin previo aviso. Los barcos británicos que se escondieran detrás de banderas neutrales no serían perdonados, aunque se haría un esfuerzo para evitar el hundimiento de buques claramente neutrales.
Causas del bloqueo británico
El bloqueo impuesto por el Reino Unido respondió a una lógica estratégica y económica. Entre las causas principales destacan:
- Superioridad naval británica: El Reino Unido controlaba las rutas marítimas y dependía en gran medida del comercio exterior para abastecer alimentos y materias primas; interrumpir las importaciones alemanas era una forma de debilitar el esfuerzo bélico enemigo.
- Doctrina de presión total: Se pensó que privar a Alemania de suministros esenciales desmoralizaría a la población y colapsaría la economía de guerra.
- Lista de contrabando y control de neutralidad: Londres amplió la noción de “contrabando” para incluir materias primas de uso dual (civil y militar), lo que permitió interceptar y retener muchos cargamentos.
Cómo funcionó el bloqueo
El bloqueo británico no fue solo una línea de buques frente a las costas alemanas, sino un sistema complejo:
- Inspección de mercantes en alta mar y desvío a puertos para registro.
- Declaración de zonas de guerra y establecimiento de patrullas y minado de áreas estratégicas.
- Restricciones a neutrales y control de puertos neutrales para evitar el tránsito de bienes destinados a Alemania.
- Uso diplomático del bloqueo como palanca en las negociaciones con aliados y neutrales.
Respuesta alemana: guerra submarina
Incapaz de igualar la flota británica en la superficie, Alemania recurrió a los submarinos (U‑boats) para atacar el comercio aliado. La escalada incluyó:
- La declaración, prevista por el propio Kaiser, de zonas de guerra alrededor de las islas británicas y la política de hundir barcos sin previo aviso.
- El hundimiento de buques mercantes aliados y neutrales —notoriamente el RMS Lusitania en mayo de 1915—, que generó conmoción internacional y tensó la relación con Estados Unidos.
- La reanudación de la guerra submarina sin restricciones en 1917 para intentar cortar el suministro británico, medida que contribuyó decisivamente a la entrada de Estados Unidos en la guerra y, por ende, al eventual desgaste alemán.
Consecuencias humanas, económicas y políticas
El bloqueo tuvo efectos profundos y duraderos:
- Víctimas civiles: Se estima que alrededor de 750.000 civiles alemanes murieron de hambre o de causas relacionadas con la desnutrición durante la contienda; la escasez se agravó después del Armisticio porque el bloqueo se mantuvo.
- Escasez y racionamiento: Falta de alimentos, fertilizantes y carburantes afectó la producción agrícola e industrial, reduciendo la capacidad de Alemania para sostener la guerra.
- Impacto social y político: Las penurias alimentarias y la crisis económica aumentaron el descontento interno, contribuyendo al colapso del imperio y al estallido de la Revolución alemana de 1918–1919.
- Diplomacia y entrada de Estados Unidos: Los ataques a neutrales, especialmente a buques estadounidenses, crearon una ola de opinión que facilitó la decisión de Washington de entrar en la guerra en 1917, inclinando la balanza a favor de los Aliados.
- Negociaciones de paz: Mantener el bloqueo tras el armisticio fue una herramienta de presión aliada para forzar la firma del Tratado de Versalles y obtener condiciones más duras.
Aspectos legales y controversias
El bloqueo y la guerra submarina pusieron en riesgo normas del derecho marítimo y de la neutralidad vigentes entonces (por ejemplo, la Declaración de Londres de 1909). Las medidas británicas fueron criticadas por su amplitud —al incluir alimentos y materias primas esenciales— y la respuesta alemana por violar la protección de civiles y barcos neutrales. Ambos bandos reinterpretaron el derecho de manera que favoreciera sus objetivos militares.
Ayuda humanitaria y levantamiento del bloqueo
Tras el armisticio hubo presiones para aliviar la situación humanitaria en Alemania. Organizaciones y, más tarde, la American Relief Administration (dirigida por Herbert Hoover) llevaron a cabo programas de socorro que, junto a decisiones políticas, ayudaron a paliar el hambre. No obstante, el levantamiento formal y total del bloqueo se demoró hasta que se establecieron garantías en las negociaciones de paz y se firmó el tratado.
Resumen
El bloqueo naval británico fue una arma estratégica de gran eficacia y consecuencias trágicas: contribuyó a debilitar la capacidad bélica y la economía alemana, provocó una enorme crisis humanitaria y ayudó a precipitar cambios políticos en Alemania. La respuesta alemana con la guerra submarina llevó la contienda al ámbito global al implicar a neutrales como Estados Unidos. En conjunto, las medidas marítimas —bloqueo y contrabloqueo— demostraron que la guerra moderna no solo se decide en el frente, sino también en el control de los recursos y las rutas de suministro.