Tutankamón fue un faraón del antiguo Egipto que alcanzó el trono siendo niño y que hoy es famoso sobre todo por la riqueza de los objetos hallados en su sepultura. Gobernó durante unos nueve años, desde que tenía alrededor de nueve años hasta su muerte hacia los 19 (aprox. 1332–1323 a.C.), y perteneció a la 18ª dinastía en el periodo conocido como el Reino Nuevo.

Familia y origen

Tutankamón era hijo de Akenatón, el faraón que promovió el monoteísmo al culto del disco solar Atón. La identidad de su madre no está totalmente aclarada: probablemente fue una hermana o pariente cercana de Akenatón, y a veces se menciona el nombre de Kiya como posible madre. Se casó con su hermanastra Ankhesenamun, hija de la reina Nefertiti (la principal consorte de Akenatón). Su nombre original fue Tutankhatón ("imagen viva de Atón"), que cambió por Tutankamón ("imagen viva de Amón") al restaurarse el culto tradicional.

Reinado y reformas religiosas

Durante los primeros años de su reinado, la política religiosa y administrativa estuvo dirigida por consejeros poderosos como el visir Ay y el general Horemheb. En el tercer año de su mandato impulsó (o sus tutores impulsaron) una vuelta atrás respecto a las reformas amarnianas de su padre: se suprimió la exclusividad del culto a Atón, se restauró la supremacía del dios Amón, se levantó la prohibición sobre el culto y se devolvieron privilegios a los templos y sacerdotes de Amón. Asimismo, la capital volvió a Tebas y se abandonó la ciudad de Ajetatón (Akhetaten), ciudad creada por Akenatón. El cambio de nombre de Tutankhatón a Tutankamón simbolizó esa restauración religiosa.

La tumba y su descubrimiento

La tumba de Tutankamón (referida en la nomenclatura moderna como KV62) fue descubierta en noviembre de 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter, con el patrocinio del conde de Carnarvon. Se localiza en el Valle de los Reyes y es notable porque, a diferencia de muchas otras tumbas reales, contenía un gran conjunto de objetos funerarios bien preservados. Entre los más célebres están la máscara funeraria de oro, los sarcófagos y ataúdes anidados, el trono, carros de guerra, joyas, vasos canopos y numerosos amuletos.

Aunque la tumba fue atacada en la antigüedad y es relativamente pequeña para un faraón —lo que sugiere que la sepultura pudo ser improvisada por una muerte inesperada—, se calcula que contenía miles de piezas que ofrecieron una extraordinaria visión de las prácticas funerarias y la vida material del Egipto del siglo XIV a.C. Muchas de esas piezas estuvieron durante décadas en el Museo Egipcio de El Cairo y recientemente se han transferido gran parte al Grand Egyptian Museum y otras instituciones.

La muerte: hipótesis y estudios modernos

Tutankamón murió muy joven, y durante décadas se especuló sobre la causa: asesinato, accidente, enfermedad congénita o complicaciones por heridas. Estudios modernos han aportado datos relevantes. Radiografías y tomografías computarizadas, así como análisis genéticos promovidos por equipos encabezados por Zahi Hawass (2010), sugirieron que existían problemas óseos congénitos, consecuencias de consanguineidad y evidencias de malaria repetida en los restos. También se detectó una fractura importante en la pierna que pudo haberse infectado, lo que junto con otras dolencias podría explicar una muerte prematura.

Sin embargo, no existe un consenso absoluto: la investigación continúa y algunas conclusiones han sido debatidas en la comunidad científica. Lo cierto es que la combinación de factores —enfermedades, fragilidad física y un posible accidente— parece más probable que la idea de un asesinato ritual.

La "maldición" y la repercusión mediática

Tras la apertura de la tumba se difundió la leyenda de una maldición que supuestamente afectaba a quienes profanaran la sepultura real. La prensa sensacionalista de la época amplificó la historia, especialmente tras la muerte del conde de Carnarvon meses después por complicaciones de una infección. No hay evidencia científica que respalde la existencia de una maldición; muchas muertes asociadas al descubrimiento se explican por causas naturales, coincidencias y por la gran atención mediática.

Legado

Tutankamón es uno de los faraones más conocidos hoy en día, no por haber ganado grandes batallas o por un extenso reinado, sino por la excepcional conservación de su tumba y el tesoro que contenía, que revolucionó el conocimiento público y académico sobre el Egipto antiguo. Su sepultura proporcionó información clave sobre las técnicas de momificación, la iconografía, la artesanía y la vida material del Reino Nuevo. Los estudios científicos contemporáneos (imagenología, genética, arqueología) siguen aportando nueva información sobre su persona, su familia y las condiciones de su muerte.

En resumen: Tutankamón fue un joven faraón de la 18ª dinastía que restauró el culto a Amón tras el periodo amarniano, falleció prematuramente y alcanzó fama universal por el tesoro hallado en su tumba en 1922. Su figura sigue siendo objeto de investigación y fascinación tanto científica como popular.