Tálamo: relevo sensorial del cerebro y regulador del sueño y la conciencia
Descubre el tálamo: estación sensorial del cerebro que regula sueño, conciencia y alerta. Funciones, núcleos y su papel en comportamiento y transmisión sensorial.
El tálamo es una estructura simétrica de la línea media del cerebro de los vertebrados. Se encuentra entre la corteza cerebral y el cerebro medio.
Transmite señales sensoriales y motoras a la corteza cerebral y regula la conciencia, el sueño y el estado de alerta.
El tálamo se sitúa por encima del hipotálamo y por debajo de la corteza cerebral. Es un conjunto de núcleos con diversas funciones. Actúa como estación de relevo, recogiendo información sensorial de todo tipo (excepto la olfativa) y la transmite a la corteza cerebral.
Existen sistemas de acción para varios tipos de comportamiento, como comer, beber, defecar y copular. Estos comportamientos satisfacen necesidades a corto plazo y se denominan comportamientos "consumatorios".
Anatomía y organización
El tálamo está formado por numerosos núcleos organizados en grupos: anteriores, mediales, laterales y los núcleos geniculados, entre otros. Cada núcleo recibe aferencias (entradas) y proyecta eferencias (salidas) específicas hacia distintas áreas corticales y subcorticales. Rodeando al tálamo se encuentra el núcleo reticular talámico, una capa de neuronas que modula la actividad talámica e interviene en la inhibición lateral y el control de las señales que pasan al córtex.
Funciones sensoriales y motoras
El tálamo actúa como estación de relevo y filtro de la información sensorial antes de que llegue a la corteza. Ejemplos clave:
- Visual: el núcleo geniculado lateral (LGN) recibe información de la retina y la envía a la corteza visual primaria.
- Auditiva: el núcleo geniculado medial (MGN) transmite señales del tronco encefálico a la corteza auditiva.
- Sensibilidad somatosensorial: el ventral posterolateral (VPL) y el ventral posteromedial (VPM) reciben información del cuerpo y la cara, respectivamente, y la llevan a la corteza somatosensorial.
- Motor: núcleos como el ventral lateral (VL) y el ventral anterior (VA) integran información de cerebelo y ganglios basales y la transmiten a la corteza motora, participando en la coordinación y planificación motora.
Aunque el tálamo procesa la mayor parte de la información sensorial, la olfacción es la excepción principal: las vías olfatorias llegan directamente a regiones corticales (p.ej., corteza piriforme) sin pasar por el tálamo en su primer relevo.
Sueño, vigilia y conciencia
El tálamo participa en la regulación del sueño y la conciencia a través de circuitos tálamo-corticales. Durante el sueño no REM, la actividad rítmica entre tálamo y corteza favorece ondas lentas y sueño profundo; en el sueño REM y en la vigilia, la actividad cambia a patrones más desincronizados. El núcleo reticular talámico y sistemas ascendentes del tronco encefálico modulador (colinérgicos, noradrenérgicos, serotoninérgicos) influyen en estos estados, permitiendo alternar entre sueño, alerta y diferentes niveles de conciencia.
Núcleos de asociación y funciones cognitivas
Además de núcleos de relevo sensorial y motor, el tálamo incluye núcleos de asociación (p. ej., pulvinar, dorsomedial) que conectan con áreas prefrontales y parietales. Estas conexiones participan en funciones cognitivas complejas: atención, memoria de trabajo, procesamiento multimodal e integración sensoriomotora. Por ello, el tálamo no es solo un simple “relevo”, sino un integrador dinámico que regula qué información se transmite y cuándo.
Circuitos, neurotransmisores y ritmicidad
Las neuronas talámicas usan principalmente glutamato para sus proyecciones excitadoras hacia el córtex; las interneuronas y el núcleo reticular proporcionan inhibición GABAérgica que controla la sincronía y el paso de información. La interacción entre excitación e inhibición, junto con moduladores monoaminérgicos y colinérgicos, genera oscilaciones tálamo-corticales responsables de ritmos EEG (alfa, delta, y ritmos thalamocorticales implicados en ausencias epilépticas).
Importancia clínica
- Accidentes isquémicos en el tálamo pueden causar pérdida sensorial contralateral, alteraciones del dolor (síndrome talámico o dolor talámico), problemas de lenguaje o de memoria según el núcleo afectado.
- Lesiones del tálamo o disfunciones de la red tálamo-cortical se asocian a trastornos del sueño, fluctuaciones de la atención, y alteraciones de la conciencia (síndromes confusionales, coma, estados vegetativos).
- En epilepsia, especialmente en crisis de ausencia, los circuitos tálamo-corticales participan en la generación de las crisis; por ello algunos tratamientos (p. ej., estimulación cerebral profunda) tienen en cuenta núcleos talámicos.
Desarrollo y plasticidad
Durante el desarrollo, las conexiones talamo-corticales guían la organización de las áreas corticales sensoriales. El tálamo muestra capacidad de plasticidad tras lesiones tempranas o alteraciones sensoriales, redistribuyendo conexiones y favoreciendo compensaciones funcionales.
Resumen
El tálamo es una estructura central para el procesamiento sensorial, la modulación motora, la regulación del sueño y la vigilancia, y la coordinación de procesos cognitivos. Su papel va más allá de un simple relevo: filtra, integra y regula la información que permite a la corteza cerebral generar percepción, acción y estados de conciencia coherentes.

Sección transversal de la RMN, con el tálamo marcado
Funciones principales
El tálamo tiene muchas funciones. En primer lugar, actúa como estación de relevo, o centro. Transmite información entre las áreas subcorticales y la corteza cerebral. En particular, todos los sistemas sensoriales, excepto el olfato, tienen un núcleo talámico que recibe las señales sensoriales y las envía a las áreas relacionadas en la corteza. Por ejemplo, para la vista, las entradas de la retina se envían al tálamo, que a su vez las envía a la corteza visual en el lóbulo occipital.
Se cree que el tálamo procesa la información sensorial y la retransmite: cada una de las principales áreas de retransmisión sensorial recibe una fuerte retroalimentación de la corteza cerebral.
El tálamo también desempeña un papel importante en la regulación de los estados de sueño y vigilia. Los núcleos talámicos tienen fuertes conexiones con la corteza cerebral. Se cree que estos circuitos están implicados en la conciencia. El tálamo desempeña un papel importante en la regulación de la excitación, el nivel de conciencia y la actividad. Los daños en el tálamo pueden provocar un coma permanente.
El tálamo desempeña un papel en el sistema de los ganglios basales, pero no se conoce bien. Se ha pensado que el tálamo es un "relé" que se limita a reenviar señales a la corteza cerebral. Pero las investigaciones sugieren que el tálamo es más selectivo. Muchas funciones diferentes están vinculadas a regiones del tálamo. Este es el caso de la mayoría de los sistemas sensoriales (excepto el olfativo), como el auditivo, el sistema sensorial somático, el visceral, el alimentario y el visual. En ellos, las lesiones específicas provocan déficits sensoriales concretos. Un papel importante del tálamo es el de apoyar los sistemas motor y del lenguaje. Gran parte de los circuitos de estos sistemas se comparten con el tálamo. El tálamo está conectado funcionalmente con el hipocampo. Forma parte del sistema del hipocampo, que es crucial para la memoria de eventos episódicos en el ser humano.
La información para el control motor es una red en la que participa el tálamo como centro motor subcortical. En el cerebro de los primates, el tálamo proporciona los canales específicos desde los ganglios basales y el cerebelo hasta las áreas motoras corticales. En una investigación sobre la respuesta motora del movimiento ocular en tres monos, se descubrió que las regiones talámicas provocan el movimiento ocular antisacado. Es decir, la capacidad de inhibir el movimiento reflejo de los ojos en la dirección de un estímulo presentado. Siguen mirando en la dirección del estímulo, pero lo hacen de forma más controlada.
Investigaciones recientes sugieren que el tálamo mediodorsal (MD) puede "amplificar la conectividad (la fuerza de la señalización) de sólo los circuitos de la corteza necesarios para el contexto actual. Esto ayuda a la flexibilidad (del cerebro de los mamíferos) para tomar decisiones complejas al conectar las numerosas asociaciones de las que dependen las decisiones en circuitos corticales débilmente conectados". Los investigadores descubrieron que "potenciar la actividad de la DM magnificaba la capacidad de los ratones para "pensar". Esto redujo en más de un 25 por ciento su tasa de error a la hora de decidir qué estímulos sensoriales conflictivos seguir para encontrar la recompensa".
En resumen, el tálamo contribuye a que los mamíferos sean más eficaces a la hora de tomar decisiones y vivir en su entorno natural.
El retraso de medio segundo
El tálamo es una zona clave que interviene en lo que se conoce como "retraso de medio segundo". Se trata de una ilusión perceptiva que se ha descubierto recientemente. El descubrimiento es el siguiente: percibimos los acontecimientos del mundo como instantáneos. Suceden cuando los vemos (oímos, sentimos) que suceden. Pero el procesamiento de las señales visuales es, al menos, lo que hace el tálamo. Experimentalmente, vemos que los acontecimientos suceden (así lo creemos) sin ningún retraso. Pero, en realidad, el cerebro tarda medio segundo en organizar los datos que le llegan, digamos, de la visión. Pero no percibimos en absoluto ese medio segundo de retraso. Nuestra percepción de los acontecimientos es que los vemos a medida que suceden.
Todo esto se aplica a la conciencia y al comportamiento consciente. Las respuestas automáticas al dolor repentino se producen de forma instantánea (un pie descalzo sobre un alfiler, por ejemplo). Pero se perciben conscientemente después.
Preguntas y respuestas
P: ¿Qué es el tálamo?
R: El tálamo es una estructura simétrica de la línea media del cerebro de los vertebrados situada entre la corteza cerebral y el cerebro medio.
P: ¿Qué hace el tálamo?
R: El tálamo transmite señales sensoriales y motoras a la corteza cerebral y regula la conciencia, el sueño y el estado de alerta. También actúa como estación de relevo, recogiendo información sensorial de todo tipo (excepto la olfativa) y transmitiéndola a la corteza cerebral.
P: ¿Dónde se encuentra el tálamo?
R: El tálamo se sitúa por encima del hipotálamo y por debajo de la corteza cerebral.
P: ¿Qué tipo de comportamiento controla?
R: El tálamo controla los comportamientos "consumatorios", como comer, beber, defecar y copular, que satisfacen necesidades a corto plazo.
P: ¿Controlan los sentidos olfativos?
R: No, no controla los sentidos olfativos.
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