Taiga (bosque boreal): distribución, flora y clima
Descubre la taiga: distribución mundial, flora de coníferas (pinos, abetos, alerces) y clima extremo entre inviernos largos y veranos frescos.
La taiga es una extensa zona de bosques de coníferas que forma un cinturón cercano al Círculo Polar Ártico y se extiende por grandes áreas del hemisferio norte. Cubre la mayor parte del interior de Alaska, Canadá, Suecia, Finlandia, el interior de Noruega, el norte de Kazajistán y Rusia (especialmente Siberia), así como partes del norte de Estados Unidos continental. La taiga forma uno de los biomas terrestres más grandes del planeta y actúa como un regulador importante del clima por su gran capacidad de almacenamiento de carbono.
En Canadá, el bosque boreal es el término utilizado para referirse a la parte sur de estos bosques, mientras que "taiga" se utiliza para describir las zonas del norte al sur de la línea de árboles del Ártico que lo separa de la tundra. La línea de árboles marca el límite donde las condiciones climáticas dejan de ser favorables para el crecimiento arbóreo y comienzan las comunidades herbáceas y arbustivas de la tundra.
Flora
Los árboles dominantes son principalmente pinos, abetos y alerces. Además, en muchas zonas aparecen betulas (como los abedules) y otros árboles caducifolios en los bordes del bosque. El sotobosque suele estar compuesto por musgos, líquenes, arbustos bajos como los Vaccinium (arándanos y arándos) y plantas herbáceas resistentes al frío. En áreas húmedas abundan los turberas y los Sphagnum, que almacenan grandes cantidades de agua y carbono.
Clima y suelo
El clima de la taiga se caracteriza por inviernos largos y muy fríos y veranos cortos y frescos; las precipitaciones son moderadas y a menudo caen en forma de nieve durante gran parte del año. En muchas regiones existe permafrost o suelos parcialmente congelados, lo que limita el drenaje y favorece la formación de turberas. Los suelos suelen ser ácidos y pobres en nutrientes (podzólicos), lo que influye en la composición vegetal y en la lenta descomposición de la materia orgánica.
Fauna y dinámicas ecológicas
La taiga alberga una fauna adaptada al frío: grandes herbívoros como el alce, el caribú (o reno), y en regiones norteamericanas el moose; depredadores como el lobo, el oso pardo y el lince; y una gran variedad de aves migratorias que aprovechan el verano para reproducirse. También son comunes pequeños mamíferos (ardillas, lirones, roedores) e insectos especializados. Los incendios y las plagas (por ejemplo, brotes de escarabajos de corteza) son perturbaciones naturales que modelan la estructura del bosque y permiten la regeneración de ciertas especies.
Amenazas y conservación
La taiga enfrenta amenazas por la actividad humana: explotación maderera intensiva, minería, extracción de petróleo y gas, construcción de infraestructuras y la fragmentación del hábitat. El cambio climático provoca aumentos de temperatura, alteraciones en el régimen de incendios, descongelamiento del permafrost y la liberación de carbono almacenado, lo que puede acelerar el calentamiento global. La conservación pasa por establecer áreas protegidas, prácticas de manejo forestal sostenible, restauración de turberas y la reducción de emisiones globales.
Importancia
La taiga desempeña funciones clave: es un enorme sumidero de carbono, regula regímenes hídricos y climáticos regionales, y sostiene economías locales a través de la madera y otros recursos. Su conservación es crucial tanto para la biodiversidad como para la mitigación del cambio climático.

La taiga se encuentra en las altas latitudes septentrionales, justo por debajo de la tundra y por encima de las estepas

Taiga de abetos negros, río Copper, Alaska
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