Una vela solar (o velas de luz o velas de fotones) es un método propuesto de propulsión de naves espaciales que utiliza la presión de la radiación ejercida por la luz solar. La palabra "vela" es por analogía con los barcos que utilizan una vela para aprovechar el viento para moverse. El concepto fue propuesto por primera vez en el siglo XVII por Johannes Kepler. Tenía la teoría de que las velas podían adaptarse a las "brisas celestiales".

En 1865, James Clerk Maxwell publicó su teoría de los campos electromagnéticos y la radiación. Demostró que la luz (una forma de radiación electromagnética) puede ejercer presión sobre un objeto. Esta presión se denomina presión de radiación. Esto proporcionó una base para la ciencia detrás de la vela solar. La radiación solar ejerce una presión sobre la vela debido a la reflexión y a una pequeña fracción que es absorbida.

La presión solar actúa sobre las naves espaciales, en el espacio o en órbita alrededor de un planeta. Una nave espacial típica que va a Marte, por ejemplo, se desplaza miles de kilómetros por la presión solar. Los efectos se prevén en la planificación. Esto se ha hecho desde la época de las primeras naves espaciales interplanetarias de la década de 1960. La presión solar también afecta a la orientación de la nave, un factor que se incluye en el diseño de la misma.

El concepto de vela solar se utilizó posteriormente en la ciencia ficción, como en las obras de Julio Verne.