En los mamíferos y las aves, el sueño puede dividirse en dos categorías principales. En una de ellas, los ojos se mueven rápida y de forma característica: se denomina sueño REM (por las siglas en inglés rapid eye movement). El sueño REM se asocia con movimientos oculares rápidos, una actividad eléctrica cerebral que se asemeja a la vigilia (EEG desincronizado), y una atonía muscular generalizada que evita la mayoría de los movimientos corporales voluntarios. La mayoría de los sueños vívidos y narrativos tienen lugar durante esta fase, aunque hoy sabemos que pueden ocurrir también sueños más breves y menos vívidos en el sueño NREM. El sueño REM aparece periódicamente a lo largo de la noche y sus episodios aumentan de duración en la segunda mitad del sueño nocturno. En adultos sanos, el REM supone aproximadamente entre un 20 % y un 25 % del tiempo total de sueño, aunque este porcentaje varía con la edad y las condiciones clínicas. La función exacta del sueño REM no se conoce con certeza, y existen varias hipótesis sobre su papel en la memoria, la regulación emocional y el desarrollo cerebral.
Historia y descubrimiento
El profesor Nathaniel Kleitman y su alumno Eugene Aserinsky identificaron por primera vez los movimientos oculares rápidos y los relacionaron con los sueños en 1953. Posteriormente, el sueño REM fue descrito y estudiado con mayor profundidad por investigadores como William Dement y Michel Jouvet, quienes profundizaron en su fisiología y en sus relaciones con el comportamiento y las alteraciones del sueño.
Fases del sueño: REM y NREM
La otra gran categoría es el sueño NREM (del inglés Non-REM). Tradicionalmente se divide en varias etapas que reflejan cambios en el EEG y en la conciencia:
- Etapa I: sueño ligero, transición entre vigilia y sueño; es fácil despertarse.
- Etapa II: sueño ligero con patrones característicos en el EEG (husos del sueño y complejos K); constituye aproximadamente la mitad del tiempo de sueño en adultos.
- Etapas III (y IV en clasificaciones antiguas): conocido como sueño profundo o de ondas lentas (SWS). En esta fase predominan las ondas delta; es crucial para la recuperación física, la liberación de hormonas relacionadas con el crecimiento y la reparación, y la consolidación de ciertos tipos de memoria. A veces las etapas III y IV se combinan y se nombran simplemente como etapa III.
Un ciclo completo de sueño en adultos suele durar entre 90 y 110 minutos. Una noche típica incluye varios de estos ciclos (por lo general 4–6), y el orden habitual dentro de cada ciclo es: etapa I → etapa II → etapa III (IV) → etapa II → REM. Con el paso de la noche aumentan la duración y la proporción de REM en cada ciclo.
Fisiología y química cerebral del sueño REM
Durante el REM hay cambios fisiológicos notables: actividad cerebral similar a la vigilia, movimientos oculares rápidos, variaciones en la frecuencia cardíaca y respiratoria, y atonía muscular sostenida por mecanismos inhibitorios en el tronco encefálico (mediados en parte por neurotransmisores como la glicina). A nivel neuroquímico, el REM se caracteriza por una alta actividad colinérgica y una reducción de monoaminas (serotonina y noradrenalina). Estructuras del tronco cerebral, especialmente la región pontina, juegan un papel central en la generación y mantenimiento del REM; en algunos animales se observan además las llamadas ondas PGO (ponto-genículo-occipital) asociadas a la activación visual y al sueño REM.
Funciones propuestas
Aunque no existe consenso absoluto, las principales hipótesis sobre la función del sueño REM incluyen:
- Consolidación de la memoria: participación en la consolidación de memorias procedimentales, emocionales y en la integración de experiencias recientes con recuerdos previos.
- Regulación emocional: procesamiento y desactivación parcial de la carga emocional de recuerdos, contribuyendo al manejo de emociones.
- Desarrollo cerebral: los neonatos y lactantes presentan una proporción elevada de sueño REM (cercana al 50 %), lo que sugiere que el REM es importante para el desarrollo neuronal y la formación de circuitos durante las etapas tempranas de la vida.
- Homeostasis sináptica y creatividad: roles propuestos en el reajuste de las conexiones sinápticas y en la generación de asociaciones novedosas (posible relación con procesos creativos).
Estas funciones no son mutuamente excluyentes; lo más probable es que el sueño REM cumpla múltiples roles complementarios.
Sueños y relación con el REM
La mayor parte de los sueños vívidos, con contenido visual y emocional intenso, ocurren durante el REM; sin embargo, en el NREM también se producen sueños, que suelen ser más fragmentarios y menos sensoriales. La intensidad y el recuerdo del sueño dependen de factores como el momento del ciclo en que despierta la persona (despertar durante REM incrementa la probabilidad de recordar el sueño) y la edad, el estado emocional y las circunstancias farmacológicas.
Alteraciones relacionadas con el sueño REM
- Trastorno de conducta REM (RBD): la atonía muscular normal del REM falla y la persona puede llegar a ejecutar los movimientos que aparecen en sus sueños (puede provocar lesiones propias o a la pareja). Es más frecuente en varones mayores y se asocia a veces con enfermedades neurodegenerativas.
- Narcolepsia: alteración del control de los ciclos sueño-vigilia; episodios de sueño REM pueden aparecer anormalmente al inicio del sueño y se relacionan con cataplexia y otras manifestaciones.
- Efectos farmacológicos: ciertos fármacos (por ejemplo, muchos antidepresivos) pueden suprimir o modificar el REM; la privación de REM suele provocar un fenómeno de rebound (aumento compensatorio de REM) cuando se cesa la medicación o se recupera el sueño.
- Depresión y REM: en algunos trastornos del ánimo se observan alteraciones del inicio y duración del REM (por ejemplo, acortamiento de la latencia REM).
Cambios a lo largo de la vida y consideraciones prácticas
El patrón de REM cambia con la edad: los bebés y niños pequeños muestran mucho más sueño REM; en la adultez su proporción se estabiliza; y en la vejez el sueño suele volverse más fragmentado y con menor proporción de sueño profundo, aunque el porcentaje de REM puede disminuir menos comparado con las etapas de ondas lentas. Para favorecer un sueño nocturno saludable conviene mantener horarios regulares de sueño, limitar el consumo de alcohol y estimulantes antes de dormir, y acudir a un especialista si hay somnolencia diurna intensa, episodios de sueño que interrumpen el descanso o conductas motoras violentas durante la noche.
Importancia evolutiva
El hecho de que tanto las aves como los mamíferos presenten sueño REM y NREM sugiere que el rasgo evolucionó antes de que ambos grupos divergieran en su evolución. Esto apunta a que el patrón REM/NREM es un rasgo antiguo y relevante en la evolución de los vertebrados terrestres, posiblemente ligado a funciones fisiológicas y cognitivas clave desde etapas tempranas.
En resumen, el sueño REM es una fase compleja y activa del descanso en la que ocurren fenómenos fisiológicos y mentales fundamentales: sueños intensos, activación cerebral similar a la vigilia, y procesos implicados en la memoria, la emoción y el desarrollo. Aunque su función exacta aún se investiga, su estudio continúa siendo central para comprender la salud del cerebro y del organismo.