Óscar B. Cintas: magnate azucarero, embajador en EE. UU. y coleccionista de arte
Óscar B. Cintas: magnate azucarero y embajador en EE. UU., coleccionista del Discurso de Gettysburg; legado cultural, subastas históricas y controversias tras la nacionalización castrista.
Oscar Benjamín Cintas (nacido en Sagua la Grande, Cuba, 1887; fallecido en Nueva York, N.Y., 1957) fue uno de los más destacados empresarios cubanos de la primera mitad del siglo XX. Se consolidó como magnate del azúcar y tuvo intereses relevantes en el ferrocarril y otras empresas vinculadas a la economía azucarera. Durante la década de 1930 representó a su país en el exterior como embajador de Cuba en Estados Unidos, cargo que ocupó entre 1932 y 1934, en un momento de intensa actividad diplomática y económica para la isla.
Coleccionista y mecenas
A lo largo de su vida Cintas fue un notable coleccionista de arte, libros raros y manuscritos históricos. Su afición por piezas únicas lo llevó a adquirir documentos de gran valor histórico, entre ellos una de las copias famosas del Discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln. En 1949 compró la llamada Copia Bliss en una subasta pública por 54.000 dólares, operación que en su momento "estableció un nuevo récord para la venta de un documento en una subasta pública". La Copia Bliss es especialmente valiosa: es la única de las versiones de ese famoso discurso que fue firmada por Lincoln, y por su estado de conservación y presentación se considera la versión "oficial" que se reproduce habitualmente.
El legado del Discurso de Gettysburg
Cintas decidió legar la Copia Bliss al pueblo estadounidense con la condición de que se conservara en la Casa Blanca. Aunque él falleció en 1957 y, pocos años después, el triunfo de la revolución cubana de 1959 dio lugar a la reclamación y nacionalización de muchos bienes vinculados a familias acomodadas de la República prerrevolucionaria, la Copia Bliss fue trasladada a la Casa Blanca en 1959 y desde entonces ha permanecido como parte de las colecciones presidenciales y nacionales de los Estados Unidos.
Reclamaciones y memoria
Tras 1959 el gobierno castrista reclamó y confiscó diversas propiedades y activos pertenecientes a Cintas y a otras familias cubanas. Esa circunstancia afectó la gestión y la dispersión de parte de su patrimonio. No obstante, su figura sigue siendo recordada por su papel en la economía azucarera de Cuba, su breve carrera diplomática y, especialmente, por su legado cultural y filantrópico en el ámbito del coleccionismo.
El impacto de Cintas trasciende lo empresarial: su donación del Discurso de Gettysburg y su colección contribuyeron a preservar documentos históricos de gran valor, y su vida pone de relieve las conexiones entre el poder económico, la diplomacia y el mecenazgo cultural en la Cuba de la primera mitad del siglo XX.
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