Para las esclusas de un río o canal, véase Esclusa (transporte acuático)

Una cerradura es un dispositivo diseñado para mantener cerrada una abertura o un contenedor y controlar el acceso a su interior. Impide que personas no autorizadas abran algo, como una puerta o una caja. Las llaves mecánicas tradicionales siguen siendo muy comunes para accionar cerraduras, aunque también existen sistemas que utilizan una tarjeta electrónica, códigos numéricos, combinaciones o datos biométricos. El verbo cerrar se refiere a accionarlas para impedir el paso. La persona especializada en instalar, mantener y reparar estos dispositivos es el cerrajero.

Funciones y usos

Las cerraduras se emplean en residencias, edificios públicos, vehículos, cajas fuertes, muebles, equipaje y bicicletas, entre otros. Su función principal es la seguridad física: proteger bienes y personas, controlar el acceso y, en algunos diseños, ofrecer registros o auditorías de entrada (en cerraduras electrónicas).

Tipos y componentes

Existen múltiples tipologías de cerraduras, que pueden clasificarse por su mecanismo de funcionamiento, su forma o su uso:

  • Cerraduras mecánicas: incluyen sistemas de pasador y tambor (por ejemplo, el cilindro de pernos o “pin tumbler”), palancas, cerrojos y cerraduras de combinación mecánica.
  • Cerraduras electromecánicas y electrónicas: se accionan mediante tarjetas, códigos, mandos a distancia o señales eléctricas; algunas incorporan lectores biométricos o conexión a redes para control remoto y registro de accesos.
  • Candados y cerraduras portátiles: diseñados para asegurar objetos móviles o provisionales.
  • Cerraduras de embutir, cerraduras de sobreponer y cerrojos: según su instalación en la puerta o en el marco.

Componentes habituales: cilindro o tambor, pestillo o cerrojo, pernos, muelles, palancas y mecanismos de alojamiento. En sistemas electrónicos se añaden componentes eléctricos, lectores y, a menudo, baterías o alimentación externa.

Seguridad y vulnerabilidades

Las cerraduras varían en su nivel de seguridad. Además de la resistencia mecánica frente a la fuerza, pueden existir vulnerabilidades como el ganzuado, el “bumping”, el forzado o métodos de manipulación electrónica. Para aumentar la seguridad se emplean características como pernos anti‑ganzúa, cilindros de alta seguridad, barrillas antitaladro y mecanismos de bloqueo que limitan el acceso tras intentos de apertura no autorizados.

En entornos profesionales y en productos certificados se aplican normas y ensayos que evalúan resistencia al ataque y a la manipulación; la existencia y el alcance de esas normas dependen del país y del sector.

Historia y evolución

Los dispositivos para cerrar y asegurar aberturas son antiguos: hay evidencias arqueológicas de cerrojos de madera y mecanismos simples ya en civilizaciones antiguas. Con el desarrollo de la metalurgia y la mecánica se perfeccionaron los cilindros, los mecanismos de palanca y los sistemas de pernos. En el siglo XX y XXI la electrónica y la informática han introducido nuevos tipos de cerraduras y sistemas de control de acceso.

Aspectos legales y profesionales

El uso, la producción y la comercialización de cerraduras y de herramientas para abrirlas pueden estar regulados por la legislación local; en algunos países la tenencia de ciertas herramientas está restringida. La profesión del cerrajero suele requerir conocimientos técnicos y, en ocasiones, certificaciones para intervenir en sistemas de seguridad complejos.

En resumen, una cerradura es un elemento clave de la seguridad física que ha evolucionado desde mecanismos simples hasta sistemas mecánicos y electrónicos complejos, con una amplia variedad de diseños adaptados a distintos usos y niveles de protección.