Economía keynesiana: definición, políticas de demanda y críticas
Economía keynesiana: definición, políticas de demanda y críticas. Explica cómo el gasto público busca generar empleo y el debate entre economistas sobre su eficacia.
La economía keynesiana (o keynesianismo) agrupa las ideas económicas desarrolladas por John Maynard Keynes en su libro La teoría general del empleo, el interés y el dinero, publicado en 1936. En términos sencillos, el keynesianismo sostiene que la demanda agregada —el gasto total de familias, empresas y gobierno— determina en gran medida el nivel de producción y empleo a corto plazo. Cuando la demanda es insuficiente, la economía puede quedar atrapada en un estado de alto desempleo y baja producción; por eso, según Keynes, el Estado puede y debe intervenir para estabilizar la actividad económica.
Principios básicos
Keynes observó que, aunque el capitalismo es un sistema eficiente para producir riqueza, no siempre garantiza el pleno empleo. Los principios fundamentales incluyen:
- Demanda efectiva: el nivel de empleo y de producción depende de la demanda agregada.
- Ahorro e inversión no siempre se igualan: en épocas de incertidumbre las familias prefieren ahorrar y las empresas retrasan la inversión, reduciendo la actividad.
- Rigideces nominales: salarios y precios no bajan lo suficiente o con rapidez para restablecer el equilibrio por sí solos, lo que puede prolongar el desempleo.
Políticas de demanda: instrumentos y mecanismos
Para reactivar la demanda y el empleo, la economía keynesiana propone principalmente medidas en el lado del gasto (políticas de demanda). Entre las herramientas más importantes están:
- Política fiscal: aumento del gasto público y/o reducción de impuestos para incrementar la demanda. Por ejemplo, el Estado puede financiar obras públicas o programas de empleo.
- Política monetaria: los bancos centrales pueden bajar tipos de interés o usar medidas no convencionales para facilitar el crédito y estimular la inversión y el consumo.
- Estabilizadores automáticos: mecanismos como prestaciones por desempleo o sistemas fiscales progresivos que aumentan el gasto público cuando hay recesión sin necesidad de nuevas decisiones discrecionales.
Un concepto clave es el multiplicador: un aumento del gasto público puede generar aumentos mayores del ingreso nacional porque el dinero gastado se transforma en ingresos y nuevo gasto en varias rondas. Sin embargo, la efectividad depende de la propensión a consumir, el grado de uso de la capacidad productiva y de factores como la apertura al comercio o la respuesta de los tipos de interés.
Efectos, limitaciones y situaciones especiales
- Trampa de liquidez: cuando los tipos de interés están cerca de cero, la política monetaria puede perder eficacia (la gente prefiere mantener liquidez), y la política fiscal se vuelve más importante.
- Crowding out: una crítica frecuente es que el aumento del gasto público financiado con deuda puede subir los tipos de interés y reducir la inversión privada. La magnitud del efecto depende del estado de la economía y de la política monetaria.
- Deuda pública y sostenibilidad: déficits persistentes aumentan la deuda pública; su manejo requiere evaluar crecimiento, costes de financiación y prioridades sociales.
Críticas y objeciones
Algunas corrientes políticas y económicas han sido críticas con el keynesianismo:
- Conservadores, libertarios y defensores de la economía austriaca argumentan que la intervención pública distorsiona los incentivos, reduce la eficiencia del mercado y puede fomentar dependencia del Estado. También sostienen que los mercados, dejados funcionar, tienden a corregir sus desequilibrios.
- Los monetaristas, encabezados por Milton Friedman, criticaron la capacidad de la política fiscal para controlar la inflación y subrayaron el papel de la oferta monetaria y las expectativas.
- La teoría de las expectativas racionales puso en duda la efectividad de la política fiscal discrecional: si los agentes anticipan las acciones del gobierno, pueden ajustar su comportamiento (por ejemplo, ahorrar más), reduciendo el impacto del estímulo —una idea relacionada con la equivalencia ricardiana.
- Críticas prácticas incluyen el riesgo de errores de timing (estimular demasiado tarde o retirar estímulos demasiado pronto), problemas de eficiencia en la asignación del gasto público y la posibilidad de inflación si la economía ya está cerca de su capacidad máxima.
Historia: auge, caída y revisiones
Tras la Segunda Guerra Mundial, las ideas keynesianas influyeron fuertemente en las políticas económicas de muchos países. Sin embargo, a finales de la década de 1970 el keynesianismo perdió parte de su influencia cuando se produjo una combinación de alta inflación y desempleo elevado (estanflación). Muchos interpretaron que la teoría keynesiana no había previsto esa posibilidad o no ofrecía remedios claros, lo que abrió espacio a alternativas como el monetarismo y políticas de oferta.
En las décadas siguientes las teorías keynesianas se reformularon: la llamada Nueva Economía Keynesiana incorporó explicaciones microeconómicas (rigideces nominales, competencia imperfecta) y modelos con expectativas racionales, buscando reconciliar los resultados empíricos con fundamentos teóricos más sólidos.
Aplicaciones recientes
En crisis severas, la política fiscal inspirada en Keynes ha vuelto a cobrar protagonismo. Cuando estalló una fuerte recesión en 2007–2009, muchos gobiernos adoptaron paquetes de estímulo para sostener la demanda. Por ejemplo, el gobierno de Barack Obama impulsó un plan de estímulo fiscal en Estados Unidos para crear empleo y evitar una caída más profunda. Las críticas de opositores señalaron que estos rescates podían premiar el comportamiento irresponsable de grandes instituciones financieras y aumentar la deuda pública.
Más recientemente, en la crisis provocada por la pandemia de COVID-19, múltiples países aplicaron expansiones fiscales grandes y temporales para sostener ingresos, proteger empleos y evitar quiebras masivas, lo que demuestra la vigencia práctica de muchas ideas keynesianas frente a shocks de demanda extremos.
Conclusión
La economía keynesiana ofrece una visión clara sobre la importancia de la demanda agregada y el papel que puede jugar la política pública para mitigar recesiones y desempleo. Aunque no está exenta de limitaciones y ha recibido críticas teóricas y prácticas, sus herramientas —especialmente la política fiscal contra caídas pronunciadas de la demanda— siguen siendo parte esencial del arsenal de políticas macroeconómicas y continúan evolucionando mediante aportes teóricos y empíricos.
Ideas básicas
Keynes tenía las siguientes ideas:
- El mercado de bienes controla el empleo y la producción. El mercado de trabajo no lo hace.
- Es posible que la gente se quede sin trabajo aunque quiera trabajar.
- Un aumento de los ahorros no conducirá a un aumento de la inversión de la misma cantidad. La gente puede elegir entre invertir su dinero o ahorrarlo.
- Un sistema económico basado en el dinero es diferente de otro que se basa en el intercambio de bienes.
- La teoría cuantitativa del dinero sólo es válida si no hay desempleo.
- En una economía de mercado, el comportamiento de los inversores se rige por lo que Keynes llamó el espíritu animal de los inversores.
Preguntas y respuestas
P: ¿Qué es la economía keynesiana?
R: La economía keynesiana es un conjunto de teorías económicas desarrolladas por John Maynard Keynes y expuestas en su libro La teoría general del empleo, el interés y el dinero. Describe cómo funciona el capitalismo y sugiere que el gobierno debe intervenir para ayudar a las personas que no tienen trabajo en épocas de recesión económica.
P: ¿Qué dijo Keynes sobre el capitalismo?
R: Keynes decía que el capitalismo es un buen sistema económico en el que la gente gana dinero con su trabajo y las empresas emplean y pagan a la gente para que trabaje.
P: ¿Qué piensan los conservadores, los libertarios y los economistas austriacos sobre la economía keynesiana?
R: Los conservadores, los libertarios y los que creen en la economía austriaca no están de acuerdo con las ideas presentadas en la economía keynesiana porque creen que la economía puede mejorar sin la intervención del gobierno. También argumentan que cuando el gobierno toma dinero prestado se lo quita a las empresas.
P: ¿Por qué la economía keynesiana fue menos popular a finales de los años setenta?
R: A finales de la década de 1970, muchos interpretaron que la teoría de Keynes decía que era imposible que hubiera al mismo tiempo una inflación y un desempleo elevados. Como resultado, esto provocó que algunos se volvieran escépticos sobre su eficacia, lo que hizo que perdiera popularidad.
P: ¿Cuándo volvió a hacerse más popular la economía keynesiana?
R: Después de que se produjera una gran recesión en 2007, los líderes de todo el mundo (incluido Barack Obama) crearon paquetes de estímulo que permitieron a sus gobiernos gastar dinero en la creación de empleo. Esto ayudó a recuperar la popularidad de la economía keynesiana.
P: ¿Cómo recompensa un paquete de estímulo el mal comportamiento, según los conservadores y los libertarios?
R: Según los conservadores y los libertarios, cuando los gobiernos crean paquetes de estímulo recompensan el mal comportamiento que conduce a las recesiones porque les dice a los grandes bancos que pueden portarse mal sin consecuencias ya que el gobierno intervendrá si es necesario.
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