Absceso: qué es, causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento
Absceso: descubre qué es, causas, síntomas y cómo se diagnostica y trata. Aprende sobre drenaje, antibióticos y prevención del SARM para actuar a tiempo.
Un absceso (en latín: abscessus) es el pus que se ha acumulado dentro del tejido del cuerpo. Los signos y síntomas de los abscesos son: enrojecimiento, dolor, calor e hinchazón. Esta hinchazón se siente como si estuviera llena de líquido si se presiona. La zona de enrojecimiento suele ser mayor que la zona de hinchazón. Los carbuncos son abscesos en los folículos pilosos.
Un absceso suele estar causado por una infección bacteriana. A menudo, muchos tipos diferentes de bacterias pueden formar parte de una sola infección. En Estados Unidos y en muchas otras zonas del mundo, la bacteria más común es el SARM (Staphylococcus aureus resistente a la meticilina). En raras ocasiones, los parásitos pueden causar abscesos y esto es más común en el mundo en desarrollo. El diagnóstico de un absceso cutáneo suele hacerse en función de su aspecto y se comprueba abriéndolo. La ecografía puede ser útil en los casos en los que el diagnóstico no está claro. En los abscesos alrededor del ano, la tomografía computarizada (TC) puede ser importante para buscar una infección más profunda.
El tratamiento de la mayoría de los abscesos de piel o tejidos blandos consiste en abrirlos y drenar el pus. Los antibióticos no suelen ser necesarios en personas sanas. Nuevos estudios han descubierto que es mejor cerrar la herida después del drenaje, en lugar de taponarla con una gasa. Esto puede acelerar la curación y no aumentar el riesgo de que el absceso vuelva a aparecer. A veces no basta con aspirar el pus con una aguja.
Los abscesos cutáneos son comunes y se han vuelto más frecuentes en los últimos años. Hasta el 65% de las personas que toman medicamentos por vía intravenosa sufren abscesos. En 2005, en Estados Unidos, 3,2 millones de personas acudieron a urgencias por un absceso. En Australia, unas 13.000 personas fueron hospitalizadas en 2008 por esta enfermedad.
Causas y factores de riesgo
La causa más frecuente de absceso es la invasión de bacterias en la piel o en tejidos profundos a través de un corte, herida, folículo piloso infectado o por extensión desde una infección contigua. Entre los factores que aumentan el riesgo de desarrollar abscesos destacan:
- Rotura de la barrera cutánea: cortes, heridas, inyección intravenosa, tatuajes o picaduras.
- Enfermedades crónicas: diabetes, enfermedad vascular periférica, enfermedad hepática o VIH que reducen la capacidad de defensa.
- Inmunosupresión: por fármacos (corticoides, quimioterapia) o condiciones médicas.
- Higiene y contacto cercano: convivencia con personas que tienen infecciones por SARM, compartir objetos personales (toallas, maquinillas) o instalaciones deportivas.
- Uso de drogas por vía intravenosa: aumenta el riesgo de abscesos en sitios de inyección y complicaciones sistémicas.
Tipos de abscesos
- Cutáneo o subcutáneo: el más frecuente, suele aparecer en la piel, brazos, piernas o cara.
- Folicular y furúnculo/carbunco: relacionados con folículos pilosos; los carbuncos son conglomerados de furúnculos.
- Perianal y perirrectal: alrededor del ano; pueden formar fístulas.
- Dental (periodontal/apical): asociado a infecciones dentales.
- Profundos u orgánicos: en pulmones, hígado, cerebro, riñones u otros órganos; suelen requerir estudio y tratamiento más complejos.
Síntomas
Los síntomas dependen de la localización y la extensión, pero los más habituales son:
- Bulto doloroso, caliente y enrojecido en la piel.
- Sensación de fluctuación (como lleno de líquido) al presionar.
- Fiebre y malestar general si la infección es extensa o hay diseminación.
- Pérdida de función o dolor intenso si está cerca de articulaciones o nervios.
- En abscesos profundos: dolor localizado, fiebre alta, signos de órgano afectado (tos, dolor abdominal, alteración neurológica, según el órgano).
Diagnóstico
El diagnóstico se basa en la historia clínica y la exploración física. Las pruebas que pueden utilizarse son:
- Ecografía: identifica colección líquida y diferencia absceso de celulitis.
- Tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM): útiles en abscesos profundos o perianales para delimitar extensión y planificar tratamiento.
- Cultivo del pus: tras el drenaje, para identificar el microorganismo y su sensibilidad a antibióticos.
- Análisis de sangre: para valorar respuesta inflamatoria (leucocitos, PCR) y descartar sepsis en casos graves.
Tratamiento
El tratamiento varía según el tipo y la gravedad del absceso:
- Drenaje incisional: es la medida fundamental para la mayoría de abscesos cutáneos y de tejidos blandos. Consiste en abrir la colección y permitir que el pus salga. Se realiza habitualmente bajo anestesia local. El drenaje correctamente realizado alivia el dolor y facilita la curación.
- Suturar o dejar abierta: estudios recientes indican que, en muchos abscesos cutáneos, el cierre primario tras el drenaje favorece la curación frente al empaquetamiento con gasa, pero la decisión depende del tamaño, localización y criterio clínico.
- Aspiración con aguja: puede ser insuficiente si la colección es viscosa o multiloculada.
- Antibióticos: no siempre son necesarios en personas sanas tras un drenaje adecuado. Se recomiendan cuando hay signos de infección sistémica, celulitis extensa, múltiples sitios infectados, pacientes inmunodeprimidos, o riesgo de complicaciones. Los fármacos empíricos suelen cubrir Staphylococcus aureus (incluido SARM en áreas con alta prevalencia) y estreptococos; ejemplos comunes (según guía local y sensibilidad) incluyen trimetoprim-sulfametoxazol, clindamicina o doxiciclina. La elección debe ajustar al resultado del cultivo.
- Abscesos profundos u orgánicos: pueden requerir drenaje percutáneo guiado por imagen o cirugía mayor y un tratamiento antibiótico prolongado.
Cuidados en casa y seguimiento
- Mantener la zona limpia y seca; seguir las indicaciones del equipo sanitario sobre cambios de apósito.
- Aplicar compresas tibias para favorecer el drenaje y disminuir el dolor, si lo recomienda el médico.
- Tomar los antibióticos prescritos durante el tiempo indicado y acudir a revisión si empeora o no mejora en 48–72 horas.
- Evitar manipular, apretar o reventar el absceso por cuenta propia, ya que esto puede propagar la infección.
Complicaciones
Sin tratamiento adecuado, los abscesos pueden dar lugar a:
- Diseminación de la infección a tejidos profundos o al torrente sanguíneo (bacteriemia, sepsis).
- Formación de fístulas (conexiones anormales entre órganos o a la piel), especialmente en abscesos perianales.
- Osteomielitis (si se extiende al hueso) o abscesos múltiples en órganos.
- Cicatrices o pérdida de tejido en la zona afectada.
Prevención
- Higiene de la piel y cuidado de cortes o heridas para evitar contaminación.
- No compartir objetos personales (toallas, maquinillas) y limpiar regularmente equipamiento deportivo o de peluquería.
- Control de condiciones crónicas como la diabetes y evitar el uso de drogas por vía intravenosa.
- Tratar colonizaciones o infecciones cutáneas de familiares si hay recurrencia de abscesos en el entorno doméstico.
Cuándo acudir al médico o a urgencias
Debe buscar atención médica si aparece:
- Un bulto doloroso que aumenta rápidamente, que tiene fiebre o que no mejora tras 48–72 horas.
- Signos de infección generalizada: fiebre alta, escalofríos, debilidad o confusión.
- Abscesos cerca de los ojos, orejas, genitales, región perianal, o si hay compromiso de movilidad o función.
- En personas inmunodeprimidas, diabéticas o con problemas vasculares, por el riesgo de complicaciones.
Si bien la mayoría de los abscesos cutáneos se manejan con drenaje y cuidados locales, los abscesos profundos o repetidos requieren evaluación especializada para identificar causas subyacentes y prevenir complicaciones.
Signos y síntomas
Los abscesos pueden formarse en cualquier tipo de tejido sólido. Suelen aparecer en la superficie de la piel (como un forúnculo, o abscesos cutáneos profundos), en los pulmones, el cerebro, los dientes, los riñones y las amígdalas. La afección puede complicarse si el pus y la infección se extienden a otras partes del cuerpo. Esto puede conducir a la gangrena, donde zonas del tejido corporal mueren.
Los principales síntomas y signos de un absceso cutáneo son el enrojecimiento, el calor, la hinchazón, el dolor y la pérdida de funcionalidad. También puede haber temperatura alta (fiebre) y escalofríos.
Los abscesos internos son más difíciles de detectar. El absceso puede ser doloroso, y la persona tendrá una temperatura alta, y en general se sentirá mal. Los abscesos internos no suelen curarse sin tratamiento médico. En algunos casos, un absceso puede incluso causar la muerte, por ejemplo cuando un absceso en el cuello ejerce presión sobre la tráquea.
Si el absceso está en la superficie, puede ser "fluctuante", es decir, se siente como si estuviera lleno de líquido, cuando se toca. Se trata de un movimiento ondulatorio causado por el movimiento del pus dentro del absceso.

Un absceso
Causa
Los abscesos están causados por una infección bacteriana, parásitos o sustancias extrañas. La infección bacteriana es la causa más común. A menudo, en una misma infección intervienen muchos tipos diferentes de bacterias. En Estados Unidos y en muchas otras zonas del mundo, la bacteria más comúnmente presente es el SARM. Entre los abscesos subdurales espinales, el Staphylococcus aureus sensible a la meticilina es el organismo más comúnmente implicado.
En raras ocasiones, los parásitos pueden causar abscesos y esto es más común en el mundo en desarrollo. Entre los parásitos específicos que se sabe que lo hacen se encuentran: la dracunculosis y la miasis.
Preguntas y respuestas
P: ¿Qué es un absceso?
R: Un absceso es una acumulación de pus que se ha acumulado en el tejido del cuerpo.
P: ¿Cuáles son algunos signos y síntomas de un absceso?
R: Los signos y síntomas de un absceso incluyen enrojecimiento, dolor, calor e hinchazón. La zona enrojecida suele ser mayor que la hinchada.
P: ¿Qué causa un absceso?
R: Un absceso suele estar causado por una infección bacteriana. En raras ocasiones los parásitos pueden causar abscesos y esto es más frecuente en el mundo en desarrollo.
P: ¿Cómo se diagnostica un absceso cutáneo?
R: El diagnóstico de un absceso cutáneo suele hacerse basándose en su aspecto y puede comprobarse abriéndolo. También puede recurrirse a la ecografía si el diagnóstico no está claro. En los casos alrededor del ano, la tomografía computarizada (TC) puede ser importante para buscar una infección más profunda.
P: ¿Cómo se trata un abscsss cutáneo o de tejidos blandos?
R: El tratamiento de la mayoría de los abscesos cutáneos o de tejidos blandos consiste en abrirlos y drenar el pus. Los antibióticos no suelen ser necesarios en personas sanas, pero nuevos estudios han descubierto que cerrar la herida tras el drenaje en lugar de taponar con gasas puede acelerar la cicatrización sin aumentar el riesgo de reaparición. A veces no basta con succionar el pus con una aguja.
P: ¿Son frecuentes los abscesos cutáneos?
R: Los abscesos cutáneos son muy frecuentes y se han agravado en los últimos años: hasta el 65% de las personas que toman medicamentos por vía intravenosa los padecen. Sólo en Estados Unidos, 3,2 millones de personas acudieron a los servicios de urgencias en 2005, mientras que en Australia se produjeron 13.000 hospitalizaciones por esta causa sólo en 2008.
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