Cachemira y Jammu era un estado principesco situado en el Himalaya junto a los territorios de la India británica en el norte. Estaba gobernado por un maharajá hindú perteneciente a la dinastía Dogra y abarcaba territorios muy diversos: el valle de Cachemira, Jammu, Ladakh, Baltistán y áreas del norte como Gilgit. Su población era mayoritariamente musulmana en el valle de Cachemira y en muchas de las regiones altas, mientras que la élite gobernante y buena parte de la administración eran hindúes.
Formación del estado (1846) y la dinastía Dogra
El estado se creó en 1846 tras la derrota del Imperio sij en la Primera Guerra Anglo-Sij (1845–1846). Tras esos combates y en virtud de acuerdos entre el Reino sij y la Compañía de las Indias Orientales, la autoridad británica fijó las nuevas fronteras y decidió vender el gobierno del valle de Cachemira a un gobernante local como forma de satisfacer obligaciones financieras derivadas de la guerra. Mediante el Tratado de Amritsar (16 de marzo de 1846) Gulab Singh, jefe Dogra de Jammu, adquirió el territorio por pago a la Compañía británica, convirtiéndose en el primer maharajá del nuevo estado. En ese tratado la superficie del estado se fijó en 80.900 km2: «situado al este del Indo y al oeste del río Ravi
Gobierno y evolución interna
La dinastía Dogra gobernó el principado desde Gulab Singh y sus sucesores —entre ellos Ranbir Singh, Pratap Singh y, ya en el siglo XX, Hari Singh—. El estado disfrutó de amplia autonomía interna mientras permanecía bajo la soberanía británica como estado vasallo. La administración se basó en una burocracia monárquica con una mezcla de oficiales dogras, funcionarios locales y algunas reformas modernizadoras en distintos momentos.
La economía del principado se sustentaba en la agricultura del valle, la explotación forestal, el comercio y algunas rentas de pastoreo en las zonas altas. También existieron tensiones sociales y económicas: la mayoría musulmana sufrió restricciones e impuestos, mientras que la propiedad de la tierra y muchos cargos importantes quedaban en manos de la minoría hindú y de la nobleza dogra, lo que alimentó resentimientos que perdurarían hasta mediados del siglo XX.
Gilgit y el norte: administración británica directa
Partes del norte —especialmente la agencia de Gilgit— tuvieron un régimen particular. Desde 1877 y con mayor intensidad desde 1935, los británicos administraron directamente la Gilgit Agency por razones estratégicas frente a Rusia y para controlar las rutas del Karakórum. Esa administración directa se mantuvo hasta poco antes de la retirada británica en 1947, cuando la situación política cambiante dejó esas áreas en una posición especialmente frágil.
Partición, invasión y división (1947–1949)
Cuando los británicos abandonaron la India en 1947, los estados principescos tuvieron la opción de incorporarse a la Unión India, a Pakistán o permanecer independientes. El maharajá Hari Singh, gobernante en ese momento, intentó inicialmente mantener la independencia del principado. El 22 de octubre de 1947 y días posteriores, fuerzas tribales procedentes del noroeste —con apoyo de autoridades y elementos paquistaníes— invadieron partes del estado, provocando una grave crisis militar y humanitaria.
Ante la amenaza, el maharajá solicitó ayuda militar a la India y, como condición para recibirla, firmó el Instrumento de Accession a la India el 26 de octubre de 1947; inmediatamente la India envió tropas. El conflicto entre India y Pakistán derivó en la primera guerra indo-pakistaní (1947–1948). Tras la intervención de las Naciones Unidas y mediaciones internacionales, entró en vigor un cese al fuego el 1 de enero de 1949 y se estableció una línea de control (la futura Line of Control) que, de hecho, dividió el antiguo estado en áreas controladas por cada país.
Resultados territoriales y disposición internacional
- Las áreas bajo control de la India quedaron como el estado de Jammu y Cachemira (posteriormente sujeto a cambios administrativos en 2019 por el gobierno indio), que incluían el valle de Cachemira, Jammu y Ladakh (aunque Ladakh ha tenido un estatus particular).
- Las regiones que pasaron a control paquistaní se organizaron en lo que se conoce como Azad Jammu and Kashmir (la parte occidental y meridional del antiguo estado) y las áreas del norte (Baltistán y Gilgit), hoy administradas por Pakistán (con la denominación Gilgit-Baltistán en la práctica contemporánea).
En 1948 la ONU adoptó resoluciones pidiendo el cese de hostilidades, el retiro de tropas y la celebración de un plebiscito para determinar el futuro del territorio, condicionado a la retirada de fuerzas externas. Ese plebiscito nunca se llegó a celebrar y el conflicto por Cachemira se ha mantenido como un punto central de tensión entre India y Pakistán hasta la actualidad.
Consecuencias y legado
La división de 1947–1949 dejó profundas consecuencias políticas, demográficas y humanitarias: desplazamientos de población, cambios administrativos y una disputa internacional que ha producido varias guerras y enfrentamientos a lo largo de las décadas. Cachemira y Jammu siguen siendo una región geoestratégica de gran sensibilidad, con reivindicaciones nacionales, culturales y religiosas superpuestas y una presencia militar destacada en ambos lados de la línea de control.
En resumen, el Tratado de Amritsar de 1846 dio origen al principado de Jammu y Cachemira bajo la dinastía Dogra, y la partición de la India en 1947 provocó su fragmentación: el antiguo estado quedó dividido entre India y Pakistán tras la guerra de 1947–1948 y los acuerdos de cese el fuego coordinados por la comunidad internacional.