El teorema de los cuatro colores es un teorema de las matemáticas que establece que cualquier división de una superficie plana en regiones (lo que popularmente se considera un mapa) puede colorearse con, como máximo, cuatro colores de modo que dos regiones adyacentes no compartan el mismo color. Bajo esta definición, dos regiones son adyacentes cuando comparten un segmento de borde (no basta con que se toquen en un punto).

Historia breve

El problema fue planteado por primera vez en 1852 por Francis Guthrie y se difundió en la comunidad matemática. A lo largo de más de un siglo aparecieron numerosas afirmaciones, demostraciones incompletas y contraejemplos erróneos.

  • En 1879 Alfred Kempe publicó una demostración clásica que fue aceptada durante años; sin embargo, en 1890 P. J. Heawood encontró un fallo en la prueba de Kempe. Aunque la demostración de Kempe no era correcta para el caso de cuatro colores, la misma técnica sí permitía demostrar el teorema de los cinco colores (Heawood, 1890), es decir, que cinco colores siempre bastan. La demostración del teorema de los cinco colores es corta y elemental y suele enseñarse como ejemplo introductorio.
  • El primer resultado definitivo aceptado para los cuatro colores fue alcanzado en 1976 por Kenneth Appel y Wolfgang Haken mediante una prueba asistida por ordenador. Su método combinó la técnica de despacho (discharging) con la verificación por ordenador de un conjunto finito de configuraciones reducibles e inevitables; la primera versión contenía 1.936 casos. Esta prueba suscitó debate porque buena parte del trabajo de comprobación lo realizó un programa informático.
  • Posteriores refinamientos, en particular la demostración de Neil Robertson, Daniel Sanders, Paul Seymour y Robin Thomas publicada en los años 1990 (conjunto inevitable reducido a unas 633 configuraciones), simplificaron y hicieron más manejable la verificación computacional.
  • Para aumentar la confianza en la prueba por ordenador, en la década de 2000 Georges Gonthier formalizó una prueba del teorema en el sistema de demostración asistida Coq, lo que supuso un hito en la verificación formal de teoremas matemáticos complejos.

Idea y métodos de la demostración

La demostración moderna del teorema se apoya en conceptos de teoría de grafos. Un mapa planar se puede asociar a un grafo planar (o, alternativamente, se trabaja con el grafo dual) y el problema de colorear regiones se traduce en el de colorear vértices de un grafo de modo que vértices adyacentes tengan colores distintos —esto es, determinar el número cromático del grafo.

Dos ideas claves usadas en las pruebas son:

  • Configuraciones reducibles e inevitables: se busca un conjunto finito de configuraciones que sea inevitable (cualquier grafo planar grande debe contener alguna de ellas) y demostrar que cada configuración es reducible (si apareciera, permitiría reducir el problema a uno más pequeño). Si se logra esto, por inducción no puede haber contraejemplo mínimo al teorema.
  • Método de despacho (discharging): técnica combinatoria para probar que ciertos conjuntos de configuraciones son inevitables; distribuye “carga” entre vértices y caras del grafo planar y demuestra que alguna configuración buscada debe aparecer.

En las pruebas históricas aparecieron también las llamadas cadenas de Kempe, una idea útil que, aunque no bastó para la demostración de Kempe, sí resultó esencial para la prueba elemental del teorema de los cinco colores.

¿Por qué los cartógrafos no se preocupan?

Aunque el origen del problema fue la coloración de mapas políticos de países, esa aplicación práctica resulta poco exigente: muchos mapas reales se colorean con tres colores o incluso dos, y los que requieren exactamente cuatro son relativamente raros. Según un trabajo histórico citado por Kenneth May (Wilson 2002, 2), “los mapas que utilizan sólo cuatro colores son raros, y los que lo hacen suelen requerir sólo tres. Los libros sobre cartografía y la historia de la elaboración de mapas no mencionan la cuatricromía”.

Ejemplos, consecuencias y resultados relacionados

  • Existen mapas y grafos planares cuyo número cromático es 4; un ejemplo sencillo desde la teoría de grafos es el grafo completo K4 (cuatro vértices todos mutuamente adyacentes), que es planar y requiere cuatro colores. Esto muestra que el límite cuatro es óptimo: a veces hacen falta exactamente cuatro colores.
  • El teorema de los cinco colores garantiza que con cinco colores siempre es posible colorear cualquier mapa planar, y su demostración es bastante elemental en comparación con la del caso de cuatro colores.
  • La caracterización de grafos planares por Kuratowski y Wagner (prohibición de los menores K5 y K3,3) es una herramienta clave en teoría de grafos relacionada con problemas de planaridad y coloración.

La controversia sobre las pruebas asistidas por ordenador

La primera demostración de Appel y Haken fue polémica porque la verificación de miles de casos se apoyó en programas informáticos; muchos matemáticos consideraron problemático no poder revisar a mano la totalidad del caso. Con el tiempo, la mejora de las técnicas, la reducción del número de configuraciones y la formalización en asistentes de prueba (por ejemplo, Coq) han aumentado la aceptación y la confianza en estas demostraciones. Hoy en día la comunidad matemática acepta el teorema como probado, aunque la discusión sobre la naturaleza y la verificación de las pruebas asistidas por ordenador sigue siendo relevante.

En resumen, el teorema de los cuatro colores es un resultado central en combinatoria y teoría de grafos: sencillo de enunciar, históricamente intrincado y relevante por las técnicas desarrolladas en su estudio (cadenas de Kempe, método de despacho, pruebas asistidas por ordenador y formalización).