Criaturas feroces es una película de comedia británica de 1997. La película fue escrita por John Cleese y dirigida por Fred Schepisi y Robert Young.
La historia se basa en un zoológico británico. Ha sido comprado recientemente por el empresario neozelandés Rod McCain (interpretado por Kevin Kline) y puesto bajo la dirección de Rollo Lee (Cleese). Para ganar más dinero, Lee decide aplicar una política de "criaturas feroces". Esto significa que sólo se mantendrán en el zoo animales que puedan matar a la gente.
La película era una secuela espiritual de Un pez llamado Wanda y utilizaba el mismo reparto principal.
Argumento ampliado
La comedia gira en torno a las consecuencias absurdas y satíricas de la nueva política empresarial: convertir el zoológico en una atracción más rentable a costa de la ética, la seguridad y el bienestar animal. A partir de la premisa —conservar sólo especies peligrosas— se desencadenan enredos, malentendidos y situaciones cómicas que enfrentan a los trabajadores veteranos con la mentalidad corporativa del nuevo dueño. La trama combina humor físico, diálogos afilados y críticas al mundo de los negocios y del espectáculo, mientras se muestran los intentos de los cuidadores por salvar tanto a los animales no peligrosos como a la dignidad del zoo.
Reparto principal
Entre los intérpretes más destacados figuran John Cleese y Kevin Kline, acompañados por varios actores conocidos que regresaron a colaborar con Cleese tras Un pez llamado Wanda. El tono y la dinámica del reparto buscan reproducir la química cómica de aquella película, con énfasis en el absurdo y la sátira.
Producción y rodaje
El proyecto nació como una idea de John Cleese para reunir a parte del elenco con el que ya había trabajado con éxito. El guion mezcla el humor británico clásico con una crítica contemporánea al mundo empresarial. En la producción se registraron cambios en la dirección: Fred Schepisi inició el rodaje y Robert Young también intervino en la dirección, lo que refleja algunas tensiones creativas durante el montaje y la postproducción. El rodaje se llevó a cabo en localizaciones en el Reino Unido y en decorados que recreaban las instalaciones del zoológico.
Temas y estilo
Criaturas feroces aborda temas como la comercialización de la naturaleza, el choque entre conocimiento profesional y ambición empresarial, y la contradicción entre entretenimiento y responsabilidad. Estilísticamente, combina elementos de farsa, sátira y comedia de situación, apoyándose en diálogos ingeniosos, situaciones físicas exageradas y personajes de carácter bien marcados.
Recepción y legado
Al estrenarse, la película tuvo una acogida mixta: algunos críticos y espectadores apreciaron el regreso del elenco y ciertos gags cómicos, mientras que otros consideraron que no alcanzaba el nivel de la aclamada Un pez llamado Wanda y señalaron desigualdades en el ritmo y la cohesión narrativa. Comercialmente, obtuvo un rendimiento modesto. Con el tiempo se ha valorado como una comedia entretenida para quienes disfrutan del humor de Cleese, aunque suele considerarse inferior a sus trabajos más emblemáticos.
Curiosidades
- La película suele mencionarse como una "secuela espiritual" en lugar de una continuación directa porque mantiene el tono y parte del elenco original, pero presenta una historia y personajes distintos.
- Su premisa —la idea de conservar sólo animales peligrosos para atraer público— funciona como crítica satírica a la lógica exclusivamente lucrativa de algunas empresas culturales y de ocio.
- Las diferencias creativas durante la producción y la presencia de dos directores explican en parte las variaciones de tono que algunos espectadores notaron.
En conjunto, Criaturas feroces es una comedia con intención satírica que recupera la química de un reparto conocido y plantea, mediante el humor, reflexiones sobre los límites del negocio del entretenimiento y la responsabilidad hacia los animales y los trabajadores.