El falafel es un tipo de comida vegetariana. El falafel se elabora con garbanzos o habas. Se le añaden especias. El falafel se hace en forma de bola o de disco, que luego se fríe. Este plato es originario de Egipto. Hoy es una forma popular de comida rápida en Oriente Medio, donde también se sirve como mezze.

 

Origen e historia

El falafel tiene raíces antiguas en el norte de África y Oriente Medio. La versión egipcia conocida como ta'amiya suele prepararse con habas y es especialmente popular entre comunidades cristianas coptas como alternativa de carne durante ciertos ayunos. Con el tiempo se difundió por Palestina, Líbano, Siria, Israel y otros países de la región, donde la variante con garbanzos se volvió común. Actualmente el falafel es un símbolo de la cocina callejera del Mediterráneo oriental y del Medio Oriente en general.

Ingredientes básicos

  • Legumbre: garbanzos secos remojados (lo ideal) o habas para la versión egipcia.
  • Hierbas: perejil y/o cilantro fresco aportan color y sabor.
  • Aromáticos: cebolla y ajo finamente picados o triturados.
  • Especias: comino molido es esencial; también pimienta, cilantro en polvo, pimentón o una pizca de cayena según preferencia.
  • Agentes aglutinantes: harina de garbanzo, pan rallado o un poco de harina de trigo; muchas recetas añaden bicarbonato o levadura para una textura más aireada.
  • Sal y aceite para freír: aceite vegetal de alto punto de humo (girasol, canola).

Preparación: pasos clave

  • Remojo: si usas garbanzos secos, remójalos 8–12 horas en agua fría. No uses garbanzos enlatados como base si buscas la textura tradicional, porque están ya cocidos y la mezcla resultará pastosa.
  • Picado: escurre y enjuaga los garbanzos; procesa en un robot con cebolla, ajo, hierbas y especias hasta obtener una masa gruesa, no un puré totalmente liso.
  • Ajuste de textura: añade harina o pan rallado y, si quieres, una pizca de bicarbonato; refrigera la masa 30–60 minutos para que se compacte y sea más fácil formar bolas.
  • Formado: forma bolas o discos de tamaño uniforme para que se cocinen por igual.
  • Fritura: calienta abundante aceite a 170–180 °C y fríe las piezas hasta que estén doradas y crujientes (unos 3–4 minutos). Escurre sobre papel absorbente.
  • Alternativas más ligeras: hornear a 200 °C (pincelando con aceite) o usar freidora de aire; la textura será distinta, menos crujiente que la fritura tradicional.

Variantes y acompañamientos

  • Regional: en Egipto la versión con habas (ta'amiya) es la más tradicional; en el Levante predomina el garbanzo.
  • Acompañamientos típicos: pan pita, salsa de tahini, hummus, encurtidos, ensalada fresca (tomate, pepino, cebolla), salsa de yogur o salsa picante.
  • Presentación: como sándwich en pita, en plato como mezze o con arroz y verduras.

Consejos prácticos

  • No uses garbanzos enlatados para la masa base: su textura es demasiado blanda. Si no tienes otra opción, escúrrelos muy bien y agrega más harina o pan rallado para compensar.
  • Refrigera la masa antes de formar las bolas: ayuda a que mantengan la forma al freírlas.
  • Controla la temperatura del aceite: demasiado fría absorbe aceite; demasiado caliente quema el exterior y deja el interior crudo.
  • Prueba una fritura pequeña: antes de freír toda la tanda, haz una bola de prueba para ajustar sal y especias.
  • Congelación: las bolas crudas o ya fritas pueden congelarse; descongela y recalienta en horno para recuperar textura crujiente.

Aspectos nutricionales

El falafel es una opción rica en proteína vegetal, fibra y micronutrientes como hierro y folatos por los garbanzos. Al freírse puede ser calórico, por lo que las versiones horneadas o en freidora de aire reducen grasa. Es apto para dietas vegetarianas y veganas, aunque hay que tener en cuenta el método de cocción y los acompañamientos (salsas con yogur aumentan las calorías).

Resumen

El falafel es un clásico vegetariano con profundas raíces en Egipto y el Medio Oriente. Sencillo en ingredientes pero versátil en formas y acompañamientos, destaca por su textura crujiente por fuera y tierna por dentro. Con cuidados en la técnica —especialmente usando garbanzos remojados, buen picado, y control de la temperatura— se logra un falafel sabroso y representativo de la cocina regional.