La península de Eyre es una península de forma triangular situada en el sur de Australia, entre dos grandes masas de agua: al este se encuentra el Golfo de Spencer y al oeste la Gran Bahía Australiana. Su límite septentrional lo marca la cordillera de Gawler, mientras que el resto de su territorio desciende hacia costas muy extensas, acantilados, playas y zonas áridas del interior.
La región debe su nombre al explorador Edward John Eyre, quien recorrió parte de ella entre 1839 y 1841. Sin embargo, la exploración europea de la zona comenzó antes: la costa fue cartografiada por primera vez por Matthew Flinders en 1801-1802, y la costa occidental también fue visitada por Nicolas Baudin aproximadamente en la misma época. Estos viajes ayudaron a definir el conocimiento inicial de una de las áreas costeras más amplias y menos pobladas de Australia Meridional.
La península presenta un paisaje predominantemente seco, con clima semiárido a árido, veranos calurosos e inviernos suaves. Las lluvias suelen ser escasas e irregulares, por lo que el agua es un recurso valioso en gran parte del territorio. Esta condición climática influye en la vegetación, dominada por matorrales resistentes, pastizales dispersos y ecosistemas adaptados a la aridez.
Entre sus actividades económicas más importantes destacan la agricultura, la ganadería y la pesca. En algunas zonas se cultivan cereales y se crían ovejas y otros animales, mientras que en la franja costera la pesca y la acuicultura tienen un papel relevante. También existen localidades que dependen de los servicios, el transporte y el turismo, especialmente donde el paisaje costero, la observación de fauna y las rutas escénicas atraen visitantes.
La península de Eyre es conocida además por su valor natural. Sus costas albergan colonias de aves marinas, áreas de reproducción de mamíferos marinos y espacios de gran interés ecológico. En varios sectores se encuentran parques y reservas que protegen la biodiversidad local y ofrecen acceso a paisajes de gran belleza, desde dunas y acantilados hasta bahías resguardadas y extensas llanuras interiores.
Por su extensión, su diversidad de paisajes y su historia de exploración, la península de Eyre ocupa un lugar destacado dentro de la geografía australiana y constituye una de las regiones más características del sur del país.